La violencia sin Acuerdo

Publicado: mayo 11, 2011 en Televisión

Por Darwin Franco y Guillermo Orozco *

Cerca de cumplirse dos meses del Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia firmado por 715 medios, comandados por Televisa y Tv Azteca. Éste parece que se ha quedado corto, pues mientras se calla o editorializa en los noticieros la información de la violencia, está se ha exacerba de múltiples formas en la ficción televisiva.

En las representaciones de la violencia que se están realizando dentro de las telenovelas o series nacionales se ha estado intercalandotanto un discurso que legitima las estrategias gubernamentales contra el narcotráfico como otro que busca naturalizar estos mismos actos violentos como parte de la cotidianeidad nacional. Incluso, desde la ficción, se ofrecen alternativas precisas de cómo actuar o sentirse frente a la violencia, una avocada a la esperanza religiosa y otra a la apatía ciudadana.

En este artículo haremos un ejercicio de cómo el “Decálogo Informativo” acordado por los medios firmantes del Acuerdo bien puede ser aplicado a las narrativas ficcionales que se trasmiten tanto en Televisa como en Tv Azteca. Dando algunos ejemplos de telenovelas y series aquí se advierte la necesidad de una Acuerdo General de los Contenidos Mediático que evite en la medida los dobles mensajes que por un lado buscan homogeneizar la cobertura de la violencia y, por otro, dan rienda suelta para que la violencia tome un rol igualmente importante dentro de la ficción televisiva.

El Decálogo aplicado a la ficción

Los criterios editoriales que se han seguido en el Acuerdo…, han tenido como principal objetivo el evitar que los medios de comunicación se han usados por los grupos criminales como un vehículo para propagar el terror entre la población. Esto en consecuencia ha generado que los medios firmantes presenten a sus audiencias (radiofónicas y televisivas) y lectores “información unificada” que no busca hacer apología de la violencia ni entorpecer las acciones gubernamentales en contra del narcotráfico. No obstante, en la ficción estos criterios no aplican en la manera en que la violencia es representada.

 A continuación se presentan varios de los puntos del Decálogo en virtud del manejo que de éstos se hacen o podrían hacerse en las telenovelas y series.

 1.         Tomar postura en contra: Si el Acuerdo puntualizaba que los medios debían “condenar y rechazar” la violencia. Esto no parece aplicar para la ficción la cual se ha tomado como gancho comercial y narrativo. Telenovelas como Prófugas del destino (Tv Azteca) ó Llena de amor (Televisa) no tendrían sentido sin los hechos violentos; en Prófugas… todo se desarrolla en virtud de la violencia que ejerce un narco-presidente municipal contra las protagonistas, y en Llena… todo se engarza al papel de juega un agente judicial que hace evidente las acciones que el gobierno hace contra el crimen organizado aunque éstas sean igualmente violentas. Por ejemplo, en la telenovela se observó varias veces cómo éste asesino a varios criminales.

2.         No convertirse en vocero involuntario de la delincuencia organizada: Si la idea era omitir o desechar toda información que provenga del narcotráfico porque en La Rosa de Guadalupe (Televisa) se explica la manera en que diversos grupos criminales roban e incendian los carros que se usan para los narcobloqueos de Monterrey ó porque en la ya citada Prófugas… se hace explícito cómo los narcotraficantes trazan sus rutas para el contrabando de drogas. ¿Aquí no se estará haciendo “involuntariamente” propaganda a las acciones de los grupos criminales?

3.         Dimensionar adecuadamente la información: Presentar la información “en su contexto correcto” es uno de  los principales retos del Acuerdo, pero en la ficción lo que reina es la “descontextualización intencionada” de las representaciones, pues si bien en la misma Rosa de Guadalupe se realizan capítulos que enfatizan la violencia en lugares como Ciudad Juárez o Monterrey éstas no están correctamente dimensionadas en la narrativa, pues la solución no se da como efecto de la lucha ciudadana ó la acción gubernamental sino como una acción milagrosa realizada por la Virgen.

4.         Atribuir responsabilidades explícitamente: Asignar a cada quien la responsabilidad que le corresponde por los hechos de violencia es algo que no existe en la ficción, pues en ésta toda acción es personalizada. Pareciera que detrás de la violencia social no hay nada. Por ello, en Vidas robadas (Tv Azteca) el atentado y asesinato de un procurador de justicia terminó con el arrepentimiento de los villanos, jamás se conectó este hecho con la red de negocios ilícitos que ellos manejaban en contubernio con la policía.

5.         No prejuzgar culpables: La información manejada sobre los criminales o detenidos no debe ser “prejuzgada” por los medios; sin embargo, en la ficción la representación de los criminales hace que éstos queden etiquetados como personas jóvenes, sin estudios, preferentemente morenas y con tatuajes.

Los puntos seis, ocho y nueve del Decálogo (Proteger a los periodistas, Cuidar a las víctimas y a los menores de edad, y Solidarizarse ante cualquier amenaza o acción contra reporteros y medios), no se analizan en este ejercicio pues no son acciones que hasta el momento se hayan representado en la ficción nacional.

7.         Alentar la participación ciudadana: Este punto no ha formado parte de la narrativa de las telenovelas y series; al contrario lo que ahí se promulga es una especie de pasividad ciudadana que está a la espera de que sea el gobierno quien elimine la violencia o, en su defecto, que sea la religión católica la que estabilice la situación, como pasa en La Rosa de Guadalupe ó en A cada quien su santo (Tv Azteca). La acción ciudadana contra la violencia sólo se ha representado una vez cuando en el 2008 en Pobre rico pobre (Tv Azteca) algunos personajes acudieron a la marcha “Iluminemos México”. Sin embargo, sus discursos apostaban a combatir el problema de la inseguridad con acciones privadas como poner una alarma y no salir de casa.

8.         No interferir en el combate a la delincuencia: En el Acuerdo se enfatiza que los medios no deben difundir información que ponga en riesgo la viabilidad de las acciones y los operativos contra la delincuencia. Y quizá esto sea una de las pocas acciones que sí realizan las telenovelas y series, pues en ellas el papel del gobierno se avala y legitima.

Ante estas evidencias se hace más necesario extender el Acuerdo a todos los géneros televisivos, pues sí el objetivo es cambiar la percepción de la violencia social mediante la información que se difunda en los medios habría que reflexionar sobre lo que sucede en otros géneros como la ficción televisiva.

¿Por qué no hacer un Acuerdo de medios más incluyente? Un Acuerdo que generalice el manejo de la violencia en los múltiples contenidos de los medios de comunicación. Un Acuerdo que rescate a las audiencias y les brinde el derecho a la representación, interlocución y visibilidad dentro de los espacios mediáticos. Un Acuerdo que no calle la violencia en los noticieros mientras la enarbola en su ficción.

 

* Texto publicado por primera vez en la edición 135 de la revista Zócalo. http://www.revistazocalo.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=1411&Itemid=27

Posteriormente  apareció en el blog “Espejos Laterales” de la Dra. Rossana Reguillo, espacio que forma parte del portal “Nuestra aparente rendición”.  http://nuestraaparenterendicion.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=270%3Ala-violencia-sin-acuerdo&Itemid=78

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