“Seguridad electoral” en tiempos del Chapo Guzmán

Publicado: noviembre 5, 2011 en Comunicación, Política

Hace ya algunas semanas que el gobierno de Felipe Calderón ha venido copando los medios de comunicación para informar “las tremendas” capturas de narcotraficantes que han hecho a lo largo y ancho del país, en dichos spots además se asegura que es tal el dominio de las fuerzas federales que estados como Veracruz y Guerrero (asolados por la cruda violencia social) ahora pueden estar más tranquilos y seguros.

Estos spots construidos a manera de trailer de película de acción dejan entrever que estas capturas no son nada en comparación a lo que está por venir, ya que la Policía Federal, la Marina y el Ejército Mexicano están preparados para dar golpes mayores a las estructuras del narcotráfico ¿Será que ese “golpe” está vinculado a la captura del Chapo Guzmán?

Hace algunos días, The Washington Post (27/10/11) publicó el reportaje titulado: “El Chapo, wanted drug lord, grows stronger in Mexico’s Sierra Madre” donde los periodistas William Booth y Nicholas Miroff, quienes le siguen la pista al capo desde su fuga en Penal de Puente Grande (Jalisco), aseguran que se ha creado un grupo élite de militares mexicanos y estadounidenses con el único objetivo de capturar “vivo o muerto” al narcotraficante.

 Esta información desde luego fue negada por la Presidencia de la República, instancia que asegura que la asesoría que recibe del gobierno estadounidense (específicamente de la DEA) es únicamente en materia de inteligencia y táctica, por lo que descartó la existencia de este grupo de élite, aunque dejaron muy en claro que la captura del Chapo sí es una de sus máximas prioridades.

Este cambio de postura hace sospechar aún más de la manera “frontal” con la que Felipe Calderón decidió enfrentarse al crimen organizado, pues si hay algo que siempre se ha cuestionado es que dicha estrategia no combate a todos los cárteles de la misma manera. Asunto que ha sido denunciado por diversos investigadores en materia de seguridad -como Edgardo Buscaglia de la Universidad de Stanford- e, inclusive, hasta por los propios narcotraficantes detenidos por la Policía Federal en diversos operativos.

Retomando el reporte The Washington Post, es claro que la estrategia contra el crimen organizado no es homogénea, pues el Chapo Guzmán no sólo no se ha visto mermado por la acción gubernamental sino que incluso ha fortalecido su presencia en el territorio llamado: “El Triángulo Dorado” (que abarca la zona serrana de los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua), lugar desde donde opera bajo el amparo de la ley, como reportan Booth y Miroff.

¿Este grupo militar de élite está preparando realmente la aprehensión del Chapo Guzmán o sólo está ultimando detalles para una captura pactada desde el inicio de la guerra?

La formulación de esta pregunta no sólo es inquietante sino que además sus posibles respuestas podrían ayudar a encajar las piezas que pueden explicar el por qué en algunos estados del país hay una exacerbada presencia militar y en otros estados simplemente se da a manera de patrullaje ¿Es descabellado pensar en un pacto previo entre Calderón y el Chapo Guzmán?

Lo publicado por The Washington Post adquiere relevancia en un momento político donde el gobierno de Barack Obama, en voz de Hillary Clinton, ha decidido dejar de llamar narcotraficantes a los capos mexicanos para denominarlos “terroristas”. Muerto el malo Gadafi, la política de guerra debe buscar nuevos enemigos.

¿Qué significaría para México y Estados Unidos la captura del Chapo Guzmán? La respuesta inminentemente recae al terreno de lo electoral, pues ante los comicios electorales del 2012 en ambos países la captura de “El Chapo” significaría un impulso simbólico y mediático a las aspiraciones políticas de ambos presidentes.

Por un lado, Felipe Calderón quedaría como lo que siempre quiso ser “un comandante en jefe ganador” que pese a las cerca de 50 mil bajas “colaterales” logró acabar con el enemigo; Barack Obama, en cambio, se quitaría de tajó las sospechas que rondan sobre su administración tras la comprobación de que gran parte de las armas de la operación “Rápido y Furioso” terminaron en manos del Chapo Guzmán.

 ¡El botín electoral está armado! Por ello, no suena irreal la captura del mayor narcotraficante mexicano, ya sea que ésta se haga como parte de un plan binacional de inteligencia militar ó como parte de un lamentabilísimo acuerdo previo.

 Lo cierto es que en la conjunción de las denuncias e investigaciones periodísticas y en el cambio en la manera en que ambos gobiernos están construyendo sus discursos oficiales y mediáticos se está asomando esta posibilidad. La cual en México por ahora se nos quiere vender en spots que sin ninguna credibilidad ya están anunciando el final de una violenta película donde hasta la fecha no existe ni habrá ningún ganador.

Link a video The Washington Posthttp://www.washingtonpost.com/world/mexicos-lord-of-the-mountains/2011/10/27/gIQAXojvMM_video.html

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