¿Cómo se debe un periodista informar sobre la violencia?

Publicado: marzo 10, 2012 en Periodismo, Redes Sociales

Por Darwin Franco

La información sobre los múltiples narco-bloqueos que sufrió ayer la ciudad de Guadalajara (09/03/12) nos sorprendió en plena clase de ética periodística, los alumnos más atentos a sus celulares y a la vorágine de información que se generaba a borbotones en las redes sociales no podían ocultar el desconcierto en sus rostros, su aflicción se incrementaba tras mirar las múltiples versiones (las periodísticas y las ciudadanas) que más que certezas –en ese momento- les generaban mucha confusión.

¿Qué está pasando? Me preguntaban y se preguntaban entre sí, a decir verdad yo tampoco sabía bien lo que ocurría, pues había salido de Guadalajara rumbo a Ocotlán, donde se ubica el Centro Universitario de la Ciénega al cual pertenece la Licenciatura en Periodismo de la Universidad de Guadalajara, momentos después de que sucediera el operativo donde las fuerzas federales detuvieron a Erick Valencia Salazar, “El 85”, uno de los líderes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Ninguno de nosotros imaginaba que cuando hablábamos sobre la responsabilidad social del periodista y las implicaciones éticas que se derivan de ello, en Guadalajara y en las carreteras que justamente conectan a Ocotlán con la capital estaban generándose diversos hechos violentos provocados por el crimen organizado como reacción a la  detención de uno de sus capos.

Mientras ahondábamos en la ética periodística como un recurso práctico y no como un código de referencia, la realidad se desbordaba y exigía a todos esa capacidad de actuar y de ser mesurados y responsables con lo que uno informa al respecto ¿pero cómo interpretar la violencia y sus múltiples manifestaciones cuando la información básica se desconocía y lo que teníamos al alcance eran fotos de carros incendiándose o tweet/post señalando más ataques?

La sugerencia fue dejar todo lo que estamos haciendo para pensar en la manera en que periodísticamente tendríamos que actuar en esta situación ¿qué se puede hacer cuando sobre abundan las versiones de los hechos? ¿cómo ser mesurado cuando el ritmo de la información adquiere la categoría de Trending topic? ¿de qué manera retomar la información ciudadana de las redes sociales para afrontar la labor periodística?

Preguntas nada fáciles en tiempos donde el periodismo también parece estar siendo desbordado por la velocidad de la información y por su incapacidad de conectar la construcción informativa ciudadana con su quehacer cotidiano.

A la distancia y con la aparente tranquilidad del salón de clases, los alumnos se cuestionaban lo que debían que hacer y ponían en tela de juicio que tanta objetividad tenía la información que en esos momentos se generaba y cómo es que ésta incentivaba más el pánico que la reflexión. Mis cuestionamientos se centraron en preguntarles “qué harían ellos”, la pregunta los llevó a generarse diversos cuestionamientos porque para todos era difícil pensar cuando su preocupación giraba en torno a cómo llegarían a Guadalajara y a contestar las cada vez más recurrentes llamadas de sus familiares que les pedían que se quedarán en Ocotlán, pues la ciudad había colapsado.

¿Es posible hallar la mesura ante situaciones inéditas para esta ciudad? ¿Cómo informar sobre la violencia y cómo analizarla sin caer también preso del propio miedo?

Con las incertidumbres como eje de su reflexión, los alumnos precisaron que el principal deber del periodismo ante una situación tan violenta es ser responsable de lo se dice e informa, es ser honesto y presentar hechos contextualizados para evitar –en la medida de lo posible- caer en interpretaciones básicas e imprecisas como las que vimos en las redes sociales, pero también acordaron que es vital trabajar con la ciudadanía y constatar con ellos y a través de ellos la veracidad de sus miedos. La responsabilidad es compartida porque en el periodismo no debemos asumir el rol de héroes o salvadores sino personas comprometidas con los otros. Ahí está el valor ético de lo debemos hacer.

Sin embargo, nuestras conclusiones contrastaban demasiado con la manera en que se condujo la información sobre los ataques, ya que la mayoría de los medios (locales y nacionales) dejaron de lado la mesura y se enfocaron en hacer de la violencia un nexo comercial al volverla un excelente pretexto para convertirse ellos en la noticia y, entonces, si presumir que “fueron los primeros, que informaron antes que nadie, que tuvieron la mayor cobertura, etc.”. Es decir, realizaron un periodismo donde el centro de la información era su labor y no los hechos, lo cual –creo yo- contribuye enormemente a la generación del pánico porque en ese afán de protagonismo se magnifican los hechos (que de por si tenían esa característica) provocando más alarma y pánico en una población que si algo tenía sobre los ataques era demasiada información pero pocas explicaciones.

Aunque también hay que destacar la labor y arrojo de diversos medios (Notisistema, Medios UdeG, Milenio Jalisco, El Informador, entre otros…) que detectaron rápidamente que lo importante era el servicio y la labor pública/social que se tenía que realizar al momento, pero aunado a ello acompañaron a la nota de información precisa que contribuyó en mucho a entender lo que pasaba.

También nosotros, como ciudadanos/usuarios, tenemos mucho que aprender porque la posibilidad de ser medios de auto-comunicación masiva –como llama Manuel Castells a la manera en que en nuestro rol de usuario adquirimos la posibilidad de ser gestores y productores de una información que técnicamente llega a muchas personas- conlleva igualmente una alta dosis de responsabilidad, y con esto no estoy oponiéndome a la información ciudadana, ya que ésta fue vital para que muchos de nosotros evitáramos las zonas de conflicto. Lo que quiero destacar en que al igual que en el periodismo y los medios, nosotros como usuarios podemos caer en esa misma dinámica y realizar interpretaciones equivocas o apresuradas. Es decir, debemos ser responsables no sólo de lo que ponemos en Facebook o Twitter sino también de aquello que linkeamos o retwitteamos. También el pánico lo podemos generar nosotros.

Son muchos los retos que tenemos en un estado actual de las cosas donde la institucionalización de la violencia y las ciudadanía del miedo (como se ha dicho en este blog) parecen tornarse estados naturales de nuestra realidad. La violencia nos ha alcanzado a todos y eso nos exige un ejercicio más fuerte de nuestras ciudadanías porque la estabilidad no se conseguirá refugiándose en casa sino saliendo de ella, tomando las calles que siempre han sido nuestras para decirles a aquellos que las bloquearon que estamos aquí y no nos iremos.

Anuncios
comentarios
  1. Lucia dice:

    Me atrevo a decir que la premura de informar esta vez no fue mero protagonismo o generación de pánico. Se trataba de prevenir a la población jalisciense sobre algo que afectaba el andar diario de una mayoría. Yo aplaudo al periodismo jalisciense de ayer, fueron más aciertos que errores los cometidos y basta con haber monitoreado varios medios para corroborarlo, además de estar dentro de uno. Bien por tus reflexiones.

    • darwinfranco dice:

      Muchas gracias Lucía y, en efecto, valdrá la pena repuntar el buen trabajo de algunos medios y más el de los compañeros que hicieron todo por informar, también habrá que apuntar la nula e ineficaz comunicación gubernamental. Respecto a la premura, considero que si bien no fue imperante si formó parte del hecho, que afortunadamente -como señalas- esta vez no fue lo central. Gracias por tus comentarios!

  2. mimexart dice:

    Sabes Darwin, desde el extranjero las cosas se ven solo a traves de los medios que nos indican los hechos en su “personal” manera y desafortunadamente no podria decir que son la mejor manera de informarse. Personalmente he tomado la postura de que los medios informativos en Mexico han perdido credibilidad precisamente por el afan de sobresalir en referencia con sus “competencias” y el medio viable es unicamente dando la nota con mas impacto. Por esto me detengo a recalcar que el la gente, la poblacion los que tienen en sus manos el corroborar y dar los hechos tal cuales, con responsabilidad y etica. Tu has planteado puntos muy interesantes y que serian logicos de ver pero que por alguna razon pareciera que nos cuestan trabajo hacerlos funcionar, sin embargo el capacitar a las nuevas generaciones y marcar ejemplo a la generacion actual de comunicadores, sobre el razonar y practicar esta “ETICA” por el respeto a la gente y a uno mismo ayudara mucho a que se retome la credibilidad en los medios.
    Gracias por esta reflexion Darwin, muy acertada no solo a este caso en Guadalajara, sino en cualquier situacion de informacion.

    • darwinfranco dice:

      En efecto, como les digo a mis alumnos no es que haya muchas éticas, hay una sola y esa debe guiar nuestro actuar como ciudadanos/usuarios de medios/periodistas/ etcétera. Y esta ética debe moverse no entre lo bueno y lo malo, sino en entre lo bueno y lo mejor. Buscando siempre el mayor bien posible para la sociedad. Justo ahora reconocí eso en la entrada, como bien me señaló Lucía en el otro comentario, pues hubo medios que si lo hicieron. Lo importante es que ese deber y esas exigencias se apliquen también a lo que nosotros informamos y movemos en internet y sus redes.

  3. Dalia Souza dice:

    La función de los medios y de nosotros periodistas, no se trata de informar alarmando e infundiendo el pánico, ya sea por medio de titulares o información que describa hechos supuestos, como información legitima y de primera mano.
    “Ocho narcobloqueos”, o quizá “un civil calcinado”, son ejemplos de ello, y mucho menos implica mantener la calma de la sociedad minimizando los hechos, para hacer creer al pueblo que no está sucediendo nada.
    Consiste en contribuir sí, con una información de los hechos pero como usted mismo lo dice contextualizada, cabal, contrastada y sin supuestos que culminen en caos social. De qué va la inmediatez de la noticia, sino cumple su objetivo de informar y su función social, sí al final de cuentas quien importa y para quien trabajamos es para el ciudadano, para el pueblo y la sociedad. La competencia entre medios a contribuido en gran medida a la ausente credibilidad que la sociedad muestra ante los propios medios, así que sino damos un vuelco a esta vana competencia empresarial y profesional, sucederá lo que hasta hoy en día pasa, el ciudadano será el generador de su propia información, el periodismo ciudadano desplazará la responsabilidad y función que los profesionales del periodismo tienen hacia la sociedad.
    ¡No se trata de arrojar a las personas a la faena, sin muleta y sin banderilla, todo para conseguir la primicia noticiosa!. Ante todo la ética periodística que no se lleva en el código deontológico solamente, sino en el ethos profesional de cada individuo periodista, que no debe de olvidar la función que le debe a la sociedad.
    Gracias por permitirme profe Darwin, ser participe de esa clase y de su texto, sumamente interesante y para pensarse.

    • darwinfranco dice:

      Estimada Dalia!! gusto da leer tus piensos y reflexiones… eso me llena de alegría, pues la clase no sólo está funcionando sino que tú estás sacando todo tu potencial! Concuerdo contigo, lo relevante es ese ethos personal que como finalidad tiene el compromiso social.

  4. SERGIO PINEDA dice:

    ARTICULO SIN FUNDAMENTOS, PERO BUENO QUE MAS PUEDE ESPERARSE DE GENTE SIN PREPARACION Y ORILLADA A UNA TENDENCIA SOCIAL MUY POBRE, LAMENTABLEMENTE TAMBIEN LA TECNOLOGIA NOS OFRECE ESTE TIPO DE INFORMACION BASURA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s