#YoSoy 132: ¿Nuestra propia primavera?

Publicado: mayo 31, 2012 en Uncategorized

* Una primera versión de este trabajo se publicó en la revista Buzos (www.buzos.com.mx) y en el portal Enlace México (http://www.enlacemexico.info) el 21 de mayo de 2012.

En estos momentos trabajo en la actualización de esta primera visión, pues lo acontecido ayer en la #AsambleaYoSoY132 donde el movimiento amplió la agenda y las propuestas me parece no sólo relevante sino también histórico porque se pasa de la protesta inicial a la acción política y ciudadana en un sentido más amplio. Son muchos los 132 que están luchando y defendiendo sus problemáticas; por ello, los jóvenes dejaron en claro que, si bien, lo urgente es la imposición electoral (como lo han manifestado) es urgente también reconocer que este país necesita reconfigurarse y no olvidar las heridas que tenemos abiertas por este fuego cruzado.

Acompañemos e impulsemos el ímpetu del movimiento. Vayamos todos a construir una nueva historia: la nuestra.

#MarchaYoSoy132: ¿nuestra propia primavera?

Hoy mi deber era cantarle a la patria, alzar mi bandera, sumarme a la plaza
Silvio Rodríguez

Lo ocurrido con la ya célebre marcha en contra de Enrique Peña Nieto, candidato del PRI-PVEM a la Presidencia, dice mucho más de lo que los medios alineados y alienados han querido decir u ocultar. Explica mucho más que las recurrentes excusas que el aludido ha esgrimido para intentar minimizar el resquebrajamiento de su imagen.

El hecho de que miles de personas, principalmente jóvenes, se hayan concentrado en diversas ciudades del país para manifestar su descontento contra el candidato puntero nos coloca de frente a un antes y un después, ya que nunca en la historia de México se había orquestado un movimiento social en contra de algún candidato a la presidencia.

Nuestro actual estado de desconcierto e inseguridad nos ha ido cambiando, nos ha puesto más alertas, nos ha desbordado socialmente y nos ha exigido despertar del aletargamiento; por ello, miles no dudaron en gritar “Yo son 132”, en referencia a los estudiantes de la Universidad Iberoamericana iniciadores de este movimiento y en alusión a que somos millones de mexicanos los que estamos cansados de que nos quieran “apantallar”, de que nos quieran firmar promesas disfrazadas de mentiras.

Por ello, estos miles de ciudadanos se han conectado (dentro y fuera de la red) para hacer de su indignación un acto político colectivo donde la primavera (como aquella árabe) comienza a respirarse en el actuar de unos jóvenes que demostraron que son todos menos apolíticos, pues su indignación ha recobrado ese sentido de colectividad que por mucho tiempo padeció del localismo o de las siempre recurrentes divergencias ideológicas. Todos estaban ahí conscientes de que la historia es una lección del presente.

 

La #MarchaYoSoy132, también conocida como Anti-EPN, demostró que el descontento no es sólo contra Peña Nieto sino contra todo el aparato político y mediático que ha condicionado el terreno para que éste sea el “virtual ganador” de las elecciones.

Sin embargo, quienes participaron de ese arrojado acto político deben de ir más allá de la crítica en contra de un personaje que ya es presa de sí mismo, pues de no hacerlo se corre el grave riesgo de generar un movimiento que no trascienda la misma superficialidad que le ha dado origen, se corre el riesgo de que nuestra primavera se acabe antes de florecer.

¿Qué debemos de hacer luego de que ya nos hemos hechos visibles? ¿Cómo pasar de la protesta a la propuesta? ¿Cómo impedir que la suma de las indignaciones no sea un botín político de quienes tampoco son opciones viables? ¿Cómo enfatizar el hecho de que somos ciudadanos movidos por sus propios intereses?

Las respuestas que seguramente fluirán tanto dentro como fuera de la red deben de ser capaces de sostener el discurso en contra del sistema político, pero también lo suficientemente audaces para desmarcarse de las otras opciones partidistas, deben de superar la adrenalina del momento para que la acción política que se materializará en el voto no acabe favoreciendo a quienes son incapaces de aceptar que no hay ningún efecto colateral cuando se interrumpe la vida de más de 60 mil personas.

Si queremos ser parte de la primavera debemos entender que las flores no nacen si las malas hierbas no son arrancadas de raíz.

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