Reforma en Telecomunicaciones: ¿Control o simulacro?

Publicado: marzo 24, 2013 en Comunicación, Política y Telecomunicaciones, Televisión

Por Darwin Franco

“La aprobación de la Reforma de Telecomunicaciones en la Cámara de Diputados, es una excelente noticia para el país”, escribió Enrique Peña Nieto en su cuenta de Twitter luego de que por mayoría y sin discusión alguna se aprobara en la Cámara de Diputados la Reforma en Telecomunicaciones que éste y el Consejo Rector del Pacto por México envío el pasado 11 de marzo.

Con 414 votos a favor y 50 contra se votó una Reforma que para muchos es un hecho histórico porque regularía un sector caracterizado por sus prácticas monopólicas y por la constante abolición de la competencia, pero para otros representa una simulación porque más que un cambio democratizador, lo que hay de fondo es un cambio económico que les abre las puertas a los mismos empresarios para que -sin impedimentos legales- puedan entrar de lleno al mercado de la convergencia tecnológica-digital. La prueba, aseguran, está en que la Reforma aprobada por los diputados eliminó los derechos a las audiencias y la participación de los ciudadanos en la creación de medios sociales y públicos.

Reforma: posibilidades y riesgos

La Reforma en Telecomunicaciones busca “fomentar la competencia en televisión abierta y restringida, radio, telefonía fija y móvil, servicios de datos y telecomunicaciones” con el único objetivo de “asegurar la competencia efectiva en todos los segmentos”.

Se trata de una Reforma sin precedentes porque a decir del propio documento generado por el Gobierno de Peña Nieto y las cúpulas del PRI, PAN y PRD, no sólo es un marco jurídico regulatorio sino también un reconocimiento legal del carácter público y social de las telecomunicaciones, ya que se busca: “el fortalecimiento de los derechos vinculados con la libertad de expresión e información y el establecimiento del derecho al acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, y a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluida la banda ancha”. Ante esto el gobierno se compromete a “generar las condiciones para incrementar sustantivamente la infraestructura y la obligación de hacer más eficiente su uso”. Lo cual, a decir del Presidente tendrá: “un impacto directo en la caída de los precios y en el aumento de la calidad de los servicios”.

Entre las medidas más importantes de la Reforma están: la creación del Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel), el cual es un órgano regulador con autonomía constitucional para entregar y revocar concesiones; a la par también se funda la Comisión Federal de Competencia Económica (CFCE) que podrá intervenir económicamente las estructuras monopólicas del sector. Ambas instancias conforman un paso relevante porque ya no será el Poder Ejecutivo quien regule el sector sino órganos autónomos especializados. Sin embargo, la propia Reforma establecía que para: “Otorgar y revocar de concesiones en materia de radiodifusión y telecomunicaciones” se tendría que hacer con “previa opinión no vinculante del Ejecutivo Federal”.

Lo cual a decir de expertos como Salomón Padilla, vicepresidente de la Asociación de Redes de Telecomunicaciones de México, era una trampa a la autonomía del aún no creado Ifetel, pues “¿quién le quiere decir no al Presidente, y hasta dónde se puede considerar no vinculante su opinión?”. Una de las pocas modificaciones que hicieron los diputados al documento enviado por Peña Nieto fue impedir esta acción, pues ahora ya no será el Presidente sino su Secretario de Comunicaciones y Transportes, quien ofrezca una opinión técnica no vinculante. Esto acotó la injerencia presidencial en la materia.

Esto a decir de Aleida Calleja, Presidenta de la Asociación Mexicana de Acceso a la Información (Amedi): “aminora aún más la discrecionalidad política en el concesionamiento de bandas del espectro radioeléctrico”. Sin embargo, advierte el riesgo que puede existir con la incorporación también de la opinión previa de la Secretaría de Hacienda, la cual busca “determinar los montos de las contraprestaciones que deberá fijar el nuevo Ifetel”. Autonomía sí, pero parcial en criterios técnico-financieros.

Otra de las polémicas medidas que establece la Reforma es que ningún actor del sector podrá tener más del 50% de la concentración del mercado; lo cual obliga a todas las empresas del sector a desagregarse (fragmentarse) para que cumplan con el porcentaje deseado para la “libre competencia”. Este porcentaje máximo debe cumplirse en relación al número de usuarios, al tráfico en sus redes o la capacidad utilizada en las mismas.

Hoy en día Televisa y Tv Azteca concentran el 94% de las señales de televisión abierta, Telmex el 80% de la telefonía fija, Telcel el 70% de la telefonía celular y entre ambas el 61% del mercado de internet. La radio no es la excepción, pues 13 empresas, encabezadas por Radiorama y Grupo ACIR, concentran el 86% de las estaciones de radio en el país.

Todas sin excepción tendrán que vender el porcentaje que las haga estar encima del 50%; sin embargo, como señala el analista John M. Ackerman: “no sé sabe bien cómo es que se hará este proceso para evitar que la venta se realice entre los propios magnates mediáticos”. La no existencia de reglamentos que estipulen “quién le venderá a quién y cómo,” genera ciertas dudas sobre el cómo evitar la generación de empresas express o la práctica de usar presta nombres para seguir teniendo el control del mercado y las redes.

Esta misma duda gira en torno a la obligatoriedad que tienen Televisa y Tv Azteca para devolver al Estado las frecuencias que originalmente les fueron entregadas una vez que se concluya el “apagón analógico” (31 de diciembre de 2015). En la Reforma no se precisa aún que pasará con ese espectro radioeléctrico y cómo es que sería re-distribuido.

Estas disposiciones se han tomada con cierta calma por los grandes empresarios, a pesar de que éstas medidas afectan directamente su patrimonio y el control del sector. Prueba de ello, es la caída que estas empresas sufrieron en la Bolsa de Valores, los días subsecuentes al anuncio de la Reforma. América Móvil (propietaria de Telmex y Telcel) cayó un 13%, lo que representó una pérdida de 9 mil 201 millones de dólares. Televisa tuvo un retroceso de 3.1% (678.5 millones de dólares). Sin embargo, han estado pasivas.

La caída estrepitosa de las empresas de Carlos Slim se debió que la Reforma en un principio sólo contemplaba las medidas de desagregación en el mercado de la telefonía fija y celular mas no así en el sector de la radiodifusión. El reordenamiento de las telecomunicaciones parecía llevar una dedicatoria especial para “el hombre más rico en el mundo”; sin embargo, los diputados decidieron incluir también los criterios para identificar actores dominantes en el ámbito de las señales radiodifundidas.

Esto en palabras del senador panista, Javier Corral, “Le hace recobrar a la Reforma su sentido simétrico, ya que los límites para evitar la concentración deben ser parejos para todos y en el documento enviado por el Pacto por México se buscó proteger a las televisoras para que éstas no fueran declaradas agentes dominantes”, precisó.

Al establecerse las mismas medidas para todos los actores, los diputados buscaron quitarse las sospechas de que se encontraban al servicio de los poderes fácticos y así lo manifestaron cuando evitaron que Televisa a través de su telebancada y del diputado priísta Héctor Gutiérrez, incluyera la pretensión de excluir a los sistemas de televisión satelital de la obligación de “retransmitir gratuitamente” las señales de televisión abierta.

Estas medidas conocidas como must offer y must carry, obliga a las televisoras a dar sus señales gratuitas a los sistemas de cable que así lo soliciten y de la misma pide a éstos a que sin excepción trasmitan todos los canales nacionales y locales de televisión abierta en las ciudades en que brinden sus servicios. Esta medida beneficia a las cableras y a Dish afectando directamente a Televisa y Tv Azteca, quienes desde 2010 vendían sus señales a un alto costo, lo cual obligaba a muchos sistemas a sacarlos de sus paquetes.

En la Reforma también se contempla la apertura a la competencia con nuevas licitaciones en la banda 700 Mhz y en televisión digital abierta, lo cual abre el escenario para la licitación de dos nuevas cadenas nacionales de televisión.  Una privada y otra pública.

Con el nuevo sistemas de “concesiones únicas”, los empresarios del sector podrán “prestar todo tipo de servicios a través de sus redes”, lo cual le abre la puerta a Carlos Slim para que éste sea quien pueda hacerse de una de estas licitaciones, pero también plantea el escenario para que Televisa entre de lleno al mercado de la telefonía fija y móvil.

Estas “concesiones únicas” buscan dinamizar el sector y dar un aliciente para que las empresas puedan invertir en mercados a los que estaban imposibilitados por sus títulos de concesión. Factor preponderante en la disputa entre Televisa y Telmex. Se establece que para la entrega de estas concesiones únicas “en ningún caso el factor determinante para definir al ganador de la licitación será meramente económico”, ya que las concesiones a instituciones y entes públicos “se otorgarán bajo el mecanismo de asignación directa”.

Uno de los únicos requisitos es que quien decida entrar a un nuevo mercado u ofrecer un nuevo servicio deberá ser “un nuevo actor” en el mismo, esto a decir de algunos críticos es una falsa democratización: “Para qué limitar la concentración en un 50% en un sector si se les va a permitir tener ese mismo porcentaje en otro”, puntualizó el líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Martí Batres, quien agregó que la Reforma está dirigida hacia grupos económicos que ya son monopólicos en otros ámbitos de las telecomunicaciones. Democratización simulada.

Otro punto que se modifica es la permisión de hasta el 100% de inversión extranjera en telecomunicaciones y 49% en radiodifusión; sin embargo, los diputados introdujeron la cláusula de reciprocidad para que empresas extranjeras puedan invertir de esta manera siempre y cuando sus gobiernos de origen también así lo permitan. Para algunos especialistas el establecer estos porcentajes es un asunto contradictorio en una Reforma que tiene como uno de sus pilares “el establecimiento de la radiodifusión y las telecomunicaciones como un servicio público de interés general”.

Una Reforma a favor de los ciudadanos, pero sin ellos

La Reforma en Telecomunicaciones representa un nuevo equilibrio entre los grandes grupos mediáticos, pero esto “no garantiza la voz para la oposición y el pensamiento crítico”, expresaron los diputados del PRD, Movimiento Ciudadano y PT que votaron en contra de la Reforma al considerar que ésta legisla a favor de la clase más favorecida y en nada expresa el sentido democratizador que reclama buena parte de la sociedad.

La telebancada, expresaron estos diputados, se extendió a todo el Congreso, pues se prefirió votar la Reforma sin incluir algunas demandas ciudadanas que ya están asentadas en otras iniciativas, como la presentada por la Amedi o la creada por el  #YoSoy132.

El centro de la Reforma se concentra para ellos en la regulación del sector, pero no extiende su mirada “a pensar en la pluralidad de concepciones en los medios o en el papel activo que puede tener la ciudadanía en la construcción de sus propios procesos de comunicación”. Esto no se establece así porque del proyecto original presentado el 11 de marzo se eliminaron todos los derechos de las audiencias contemplados en la modificación del Artículo 6 de la Constitución Mexicana.

Estos derechos referían a temas como el derecho de réplica y la participación ciudadana en  los medios públicos, ya sea a través de consejos ciudadanos para regular contenidos o como parte activa para la producción de los mismos. En relación a este último punto, el establecimiento de cuotas para la producción independiente sólo es obligatorio para los medios públicos de radio y televisión, lo cual dejó a los medios privados fuera de esta promoción a la producción audiovisual nacional. Gabriel Sosa Plata, analista de medios, ve este cambio como algo grave porque: “le resta a la ciudadanía la oportunidad de que sus producciones se han trasmitidas y vistas en los canales de mayor audiencia”.

“Lo que tenemos es una Reforma que se olvida de lo fundamental: los contenidos”, señala el crítico de televisión, Álvaro Cueva, quien llama a los ciudadanos a estar preparados: “para ver la misma basura de siempre”, pues “¿Para qué nos van a servir a usted o a mí dos, tres, 25 o 94 cadenas nacionales si en todas vamos a ver Marimar 1, Marimar 2?”

En la Reforma aprobada el único actor que figura como pieza central en el ecosistema de la telecomunicaciones es el comercial, pues las otras tres figuras (público, social y privado) han quedado fuera porque: “La reforma priva de condiciones favorables para el acceso a concesiones de radio y televisión a actores no empresariales –que resultan, en consecuencia, poco competitivos en términos comerciales, pero relevantes en el ámbito social– como las universidades, los gobiernos estatales y municipales y las comunidades indígenas” (Editorial, La Jornada, 23/03/13).

Incluso los propios diputados obstaculizaron la modificación a los Artículos sexto y vigésimo octavo de la Constitución, donde se buscaba dar acceso a los pueblos y comunidades indígenas a concesiones de radio y televisión con objeto de fomentar “el respeto, el pluriculturalismo y la multietnicidad en el país”. Sin embargo, esta modificación fue desechada porque para la mayoría de los diputados piensa que dar estos “instrumentos de comunicación podrían ser fuente de subversión o rebeldía”.

María Pía Matta, Presidenta de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, lamentó dicha posición porque en los argumentos descansa: “la profunda discriminación hacia los pueblos indígenas, lo cual se agudiza aún más al negarles el derecho de operar sus propios medios de comunicación”. Al respecto, los diferentes frentes del #YoSoy132 respondieron: “Que la democratización del sistema de medios no se resuelve únicamente con el establecimiento de límites a la concentración sino también dotando a la ciudadanía de la posibilidad de operar sus propios medios”. Para ellos, la Reforma sólo mira a los mexicanos como consumidores/audiencias y no como ciudadanos.

Esta concepción es visible en la Reforma porque en ella sólo se precisan los beneficios que tendremos, pero no se contempla la posibilidad de crear consejos de consumidores para participar activamente en la toma de decisión sobre las tarifas y el costo de los servicios.

En el único punto donde se considera a las audiencias masivas de los medios (no a los ciudadanos) como sujetos activos y críticos es en relación a “la prohibición de la transmisión de publicidad o propaganda presentada como información periodística o noticiosa”, en este rubro la Reforma llama que seamos algo más que “un índice cuantitativo de comercialización”, pero el único derecho que se nos da es ya no estar sujeto a “publicidad engañosa” en los noticieros, lo cual deja el camino libre para que ésta pueda ser transmitidas en otros programas. Tales como las telenovelas donde la publicidad política se trasmite desde 2006 sin ningún tipo de regulación ni prohibición.

https://www.youtube.com/watch?v=aeSjBOndubs

Bienvenida la Reforma

“Ya se presentó la #ReformaTelecomunicaciones. Tiempo de grandes retos y también de oportunidades. Bienvenida la competencia (@eazcarraga)”, escribió Emilio Azcárraga en su cuenta de Twitter y a través de esos 140 caracteres no sólo ejemplificó la trascendencia histórica de la Reforma sino que, irónicamente, planteó un escenario de reflexión sobre el rol de las telecomunicaciones en la vida social, económica y democrática del país.

La Reforma ya fue aprobada por los diputados y le toca ahora a los senadores discutirla y aprobarla para verdaderamente regular los monopolios y no únicamente beneficiarlos. Toca hacer presión ciudadana para incluirnos en ella como sujetos con derecho a la comunicación, “nos toca estar alertas”, como sugiere la Amedi, para exigir que en los procesos legislativos faltantes las fallas y omisiones se corrijan en favor de la ciudadanía y no únicamente a favor de los poderes fácticos.

https://www.youtube.com/watch?v=iDp9loZkqVw

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