Medios comerciales, públicos, sociales y privados: ¿dónde está la diferencia?

Publicado: agosto 24, 2013 en Comunicación, Política y Telecomunicaciones
Etiquetas:

 

Por Darwin Franco

La generación de un nuevo sistema de medios organizado, conforme a los fines y metas que persigan quienes operan ya una estación de radio y/o televisión o quienes deseen acceder a una, dependerá casi exclusivamente de las adecuaciones y definiciones que se hagan en la adecuación que exige la Reforma en Telecomunicaciones a la Ley Federal de Radio y Televisión.

El esquema que planteó el Pacto por México, como precisamos en anteriores columnas, se sustenta en un modelo de concesiones que dará vida a medios comerciales, públicos, sociales y privados; sin embargo, a la fecha no existe una definición clara que diferencie los máximos y los mínimos de cada uno  de estos nuevos medios que surgirán luego de que diputados y senadores aprueben las reformas que acompañan a la esperanzadora Reforma de Telecomunicaciones.

¿Cuál sería la diferencia entre estos nuevos esquemas? Respecto al comercial parece que no hay tantas dudas, pues será el sistema que con fines de lucro explote el espectro radioeléctrico que le sea otorgado por la Comisión Federal de Telecomunicaciones, es además este sistema el que parece tener mayor peso en una Reforma cargada de componentes económicos.

Este “pequeño” detalle hace difícil entender cómo dentro de una Reforma –pensada más en la industria- puede existir cabida a otros esquemas de comunicación como lo es el público, el social y el privado. De los cuales, por cierto, poco y nada sabemos porque las discusiones en el Congreso de la Unión han sido esporádicas y parcas.

Se desconoce, por ejemplo, si el uso público de los medios por fin dará certeza y autonomía (operativa y financiera) a los medios públicos; también se ignora si con uso social se está dando paso al ejercicio del derecho a la comunicación de los mexicanos y, en consecuencia, se estaría permitiendo la generación de medios ciudadanos que podrían operar fuera de la clandestinidad y sin ser molestados u hostigados por las autoridades.  Tampoco se sabe bajo qué términos o condiciones, ambas modalidades, podrían hacerse de recursos financieros, pues tendrán una concesión y no un permiso, lo cual ya no les impediría vender espacios publicitarios.

De la misma manera se desconoce cuáles serán los criterios técnicos, jurídicos y sociales que deberán cumplir para que nuevas entidades públicas, universidades, organizaciones civiles o ciudadanas puedan acceder a este tipo de concesiones. O cómo evitar que las instituciones que las controlan las usen con fines comunicativos públicos y no como eslabón de sus aspiraciones político-ideológicas.

A la par, no se sabe qué pasará con las llamadas “escuelas radiofónicas” que en la Ley de Radio y Televisión se establecen como: “un sistema de estaciones emisoras y receptores especiales para los fines de extensión de la educación pública, en los aspectos de difusión cultural, instrucción técnica, industrial, agrícola, alfabetización y orientación social”, ¿éstas serán públicas o sociales? Es un misterio.

De los usos privados tampoco queda claro a qué se refieren con este término, pues según se puede apreciar en este rubro entrarían  aquellas entidades que se dedican a la investigación y experimentación del espectro radioeléctrico, pero de manera clara no se sabe, por ejemplo, cuál sería la diferencia entre un uso privado y uno comercial.

La discusión sobre el nuevo sistema de concesiones que ahora se lleva  en el Congreso de la Unión es fundamental para poseer un sistema de medios más plural donde todas las manifestaciones culturales, sociales y políticas tengan cabida como agentes de sus propios procesos comunicativos y a través de las nuevas modalidades y usos de las concesiones de radio y televisión que serán vigentes una vez que senadores y diputados modifiquen las leyes secundarias (y la propia Constitución) para hacer operativa la Reforma en Telecomunicaciones.

De no especificarse de manera seria, clara y precisa las concesiones y sus usos comerciales, públicos, sociales y privados se puede acrecentar aún más los señalamientos de que la Reforma, más allá de su innovación, sólo está pensada e ideada para fortalecer a los medios comerciales con lo cual estas otras modalidades podrían quedar en el papel, pero jamás recibir certeza jurídica dejando el terreno libre al uso comercial del espectro radioeléctrico.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s