¿Recuperar Michoacán?

Publicado: enero 18, 2014 en Violencia y narcotráfico, Violencia y represión

Ilustración de Revolucióntrespuntocero

Por Darwin Franco

Recuperar, como palabra y verbo, tiene diversas acepciones pero pensemos en dos de ellas; la más básica explica la acción de  “volver a tomar o adquirir lo que antes se tenía”, si esta noción se traslada a un dicho de una persona o cosa se diría que es “volver a un estado de normalidad después de haber pasado por una situación difícil”.

Desde hace unos días este verbo se usa de manera constante para dar cuenta de las acciones que el Gobierno de la República ha emprendido en Michoacán y cómo a través de éstas se ha logrado “recuperar” no sólo los territorios tomados por los Grupos de Autodefensa y los Caballeros Templarios (como si ambos fuesen la misma cosa) sino también la paz y tranquilidad de las poblaciones que desde febrero de 2013 decidieron encabezar su propia defensa ante la incapacidad del gobierno michoacano.

El discurso político-mediático (carente de un análisis más profundo) asume que esta aparente “recuperación y desarme” de los municipios tomados por las autodefensas coloca a todo y todos en un estado de normalidad porque se ha vuelto a tomar lo que antes nos pertenecía. Sin embargo, esta recuperación discursiva es carente de historia.

Las notas, al respecto, giran en torno a la apertura de negocios y a la “recuperación” del espacio público franqueado por el ejército mexicano, pero también enfatizan el repliegue de los grupos de autodefensas y la “entrega voluntaria” de sus armas. Cuando existe resistencia precisan que sólo son “choques” entre ambos bandos, aunque las bajas sólo aparecen en los grupos de autodefensas (como pasó en el municipio de Antúnez).

Los llaman obstinados y necios por oponerse a la “recuperación oficial de la paz” y, por ello, todo el tiempo salen en las pantallas las imágenes de autobuses y negocios incendiándose.  No importa que éstas no hayan sido generadas por las autodefensas sino por los grupos que adheridos a los Caballeros Templarios se oponían a que la defensa ciudadana llegara a territorios clave para ellos como lo es, Apatzingán.  Lo fundamental es mostrar el incendio, no entender los orígenes del fuego.

Antes de que la iniciativa la guerra calderonista entrara en Michoacán en 2006, este estado era controlado por el Cártel del Golfo de Osiél Cárdenas, quien en esos años aún tenía bajo su mando a Los Zetas, éstos crearon y armaron a un grupo que se autodenominó La Familia Michoacana, su misión era pelear esta plaza para impedir que otros cárteles se apoderaran de ella. Como líder colocaron a Nazario Moreno González.

Michoacán, después de Chiapas, es el segundo estado en importancia para la droga que accede, vía marítima, al país proveniente de Colombia. El “sentido de pertenencia” de la Familia Michoacana generó que en 2006 rompieran con el Cártel del Golfo y se proclamaran como cártel independiente. Su objetivo era blindar a Michoacán de la entrada de otros criminales, principalmente de Los Zetas, quien luego de romper con el Cártel del Golfo pretendían (aún pretenden) apoderarse de este estado.

Tras la aparente muerte de su líder Nazario Moreno González en un enfrentamiento con la Policía Federal el 9 de diciembre de 2010; uno de sus sub-alternos, Jesús Méndez Vargas “El Chango Mendez”, quiso tomar el control de La Familia, pero Enrique Plancarte “El Kike” y Servando Gómez Martínez “La Tuta”, se negaron. De esta disputa surgió lo que hoy conocemos como los Caballeros Templarios. Actualmente su líder reconocido es “La Tuta”.

Este grupo criminal ha sembrado el terror en la población michoacana con sus acciones de extorsión (“cobro de piso”), secuestro, robo, despojo y asesinato, todo ante la complacencia de las autoridades federales, estatales y municipales que desde 2006 han visto crecer en fuerza e importancia a este cártel. Sin mayor oposición.

Ante tal nivel de violencia y miedo, en febrero de 2013 aparecen en municipios urbanos como Coalcomán y Tepalcatepec, los primeros grupos de autodefensas que se inspiraron en la organización comunitaria indígena del municipio autónomo michoacano de Cherán. Alejados, inicialmente, del sentido comunitario que gira alrededor de la defensa de los bosques de Cherán, estos grupos apoyados/subvencionados por empresarios ganaderos y agrícolas (los más afectados por “el cobro de piso”) asumieron el control de sus municipios al desarmar a las policías locales para tomar ellos mismos el control de la seguridad, no sin el debido hostigamiento del gobierno, quien pedía depusieran las armas.

Tras diversos diálogos, las autoridades acompañaron diversas acciones de las autodefensas y, con ello, de manera coordinada se logró recuperar diversos territorios dominados por los Caballeros Templarios. De la organización alrededor de la seguridad se fue pasando a la organización comunitaria y fue ahí cuando el gobierno dio un paso de costado rompiendo todo diálogo y estableciendo el desarme como la única salida.

Y, como en 2006, se dejaron venir más policías y soldados porque, quizá, se teme que la ciudadanía organizada pase de la autodefensa al autogobierno, y ante la disyuntiva de qué o a quién combatir parece más factible empezar por “los alzados”, pues “Los “Caballeros”, al parecer, son más funcionales para la maquinaria institucional.

La recuperación de Michoacán, pregonada por políticos y medios, no descansa en una búsqueda real de paz sino en un regreso al estado de normalidad habitual, aquel donde lo normal era el narcotráfico, pero no la oposición/organización ciudadana.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s