“O los saca o los sacamos”: la Fiesta de Zapopan, el abuso policial y los medios

Publicado: agosto 20, 2014 en Violencia y represión
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Por Darwin Franco

Las 281 personas que estaban maniatadas de las manos y puestas pecho tierra sobre la calle Helios en la colonia Mirador del Sol en Zapopan eran jóvenes, no delincuentes. La casa que presentaba estragos, vidrios rotos, marcos destruidos y que destilaba un olor a gas lacrimógeno la noche del 16 de agosto no era una casa de seguridad allanada por la policía en un operativo, era un hogar donde un joven celebraba su cumpleaños número 18 y al cual ingresó sin orden judicial y con lujo de violencia: la Policía de Zapopan.

Quienes dispararon sus armas como reacción a un botellazo fueron los policías, pues ninguno de los asistentes a “La Fiesta de Chass”–como dijo la Policía de Zapopan y secundaron algunos medios- dispararon ningún tipo de arma. Cierto, había decenas de jóvenes en la calle y muchos de ellos bebían, pero hasta antes de la llegada de la policía, como narran muchos de los presentes, todo permanecía en calma.

Incluso, la que realizó una de las llamadas para quejarse de la llegada excesiva de los jóvenes fue Noelia Godoy, madre del celebrado y convocante a la fiesta, Alejandro Chassin. Este joven no puso mucha atención en el número de invitados que convocó a través de Facebook y ese fue el motivo por el que la fiesta se tornó, de pronto, masiva. Él ahora lo sabe y es consciente de ello, pero sabe que lo que pasó después no es necesariamente su culpa (como oficial y mediáticamente se señala) porque: “uno como ciudadano, supone, que la autoridad sabrá comportarse pese a recibir una agresión”; sin embargo, no fue así porque en Zapopan, el protocolo policial que se aplica es el de los macanazos.

Existieron otras llamadas de los vecinos y eso ocasionó el rondín policiaco, al llegar la primera patrulla volaron las botellas pero ante una mala acción sucedió una peor: los uniformados se bajaron tiraron balazos, llamaron refuerzos y comenzaron a golpear y detener. Llegaron 50 patrullas, se descargaron dos armas (se dice que fueron de goma, pero los presentes señalan que las detonaciones fueron muy fuertes y así se escuchan en los videos que circulan en Internet), se usó gas lacrimógeno y se allanó la casa de la familia Chassin en la cual ingresaron más de veinte policías para sacar a la fuerza a los jóvenes que se encontraban dentro y a los que ingresaron a éste después de los disparos.

Noelia Godoy, recuerda, que al escuchar tanto alboroto y al ver la llegada de la policía se posicionó en la puerta para impedir el ingreso de los uniformados, la respuesta fue: “O los saca Usted o los sacamos nosotros”; sin embargo, no se permitió la espera y el oficial la empujó para introducirse al domicilio. Poco le importó a la policía que ella los hubiera llamado y que ésta tuviera toda la disposición de cooperar.

Ahí comenzaron los estragos e iniciaron las detenciones, incluso, Noelia Godoy recuerda como a cada uno de los jóvenes que salieron de su domicilio fueron golpeados: “Afuera de la casa ya no pasó nada porque había medios, pero a los que iban sacando dentro, tanto hombre como mujeres, recibieron golpes con el puño o la macana”.

La situación ya era caótica y los daños a la casa eran evidentes; no obstante, una llamada y un acercamiento, dos días después de los hechos, del director de la policía de Zapopan, Hernán Huizar, bastó para que la familia Chassin aceptara cooperar con la autoridad y desistiera de presentar alguna denuncia en contra de la policía zapopana. A cambio, el comandante ofreció encontrar la manera de “pagar los daños” y realizar una investigación interna para encontrar a los elementos que abusaron de su autoridad. Todo acá entre nos.

Sin embargo, lo que olvidan las autoridades de Zapopan es que un acuerdo de colaboración con la familia o la liberación de los 281 detenidos no borra las violaciones a los derechos humanos cometidas por la policía en contra de los jóvenes detenidos y en nada cambia la manera en que estos mismos policías violaron el “Reglamento de Policía y Buen Gobierno” que los rige y en el cual en su Artículo 8 se precisa que en caso de que alguien cometa una falta administrativa se debe “aprehender y presentar ante el Juez Municipal a los infractores flagrantes” (fracción VII), pero siempre “vigilando, supervisando y salvaguardando los Derechos Humanos y Garantías Individuales de los infractores y ofendidos” (fracción XI).

Es decir, se tuvo que haber detenido a los jóvenes que bebían en la vía pública, a los que lanzaron las botellas, a los que provocaron los disturbios pero no a “punta de pistolazos o macanazos” y muchos menos “allanando sin orden judicial un domicilio”. El acordar con la familia un proceso terso no quita el tamaño de sus violaciones ni la invisibiliza: ¿habrá un real castigo a los policías, se les enseñará a la familia a los responsables de causarles daños por más de 25 mil pesos, se correrá a los uniformados después de esto? Lo desconocemos.

En lo que va del año en la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) se han presentado mil 705 quejas contra Dirección General de Seguridad Pública, Protección Civil y Bomberos de Zapopan. En 2013, este mismo organismo acumuló mil 953. No obstante, el número elevado de quejas, la CEDHJ sólo ha emitido una recomendación en su contra, la 03/2014 (30/01/14) por “violación de los derechos a la legalidad, seguridad jurídica, libertad de tránsito y a la vida” en relación a la muerte de un joven en una revisión de rutina ilegal.

La familia Chassin, la mañana del 20 de agosto, convocó a los medios para explicar lo sucedido esa noche y fueron ellos quienes dieron detalles de la manera en que la Policía de Zapopan prefiere mantener el sigilo abuso de autoridad de sus elementos. En la conferencia, los reporteros regañaron, juzgaron, cuestionaron y, de alguna manera, culpabilizaron a Alejandro Chassin porque su lógica informativa es simple: se le hizo fácil invitar a todo el mundo, ya lo había hecho antes, llegó mucha gente, se consumió alcohol y drogas, se violentaron los jóvenes, la autoridad los repelió, después hubo quejas, los papás no controlan al hijo, el joven debe pedir disculpas a los vecinos. El joven, para ellos, ya es leyenda.

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comentarios
  1. Víctor Manuel Chávez Ogazón dice:

    Generalizar es falta de objetividad: “los Medios” implica a todos y no todos dieron ese trato a la información, de justificar la acción policial e incriminar o regañar en público al menor, como si lo hicieron las grandes televisoras.
    un dato extra: Nunca estuvieron maniatados….al menos no encontré ninguna evidencia. En la foto solo están con las manos en la espalda. Imagínate maniatar a más de 200 personas. Ni hay suficientes esposas y con Nylon les llevaría toda la noche. Hay que ser críticos, pero más objetivos. La verdad se desmorona cuando exageramos.

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