#Ayotzinapa es Jalisco: Marchamos porque estamos vivos

Publicado: octubre 22, 2014 en Movimientos y resistencias sociales, Violencia y represión
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Por Darwin Franco

Muchas cosas unieron a Ayotzinapa con los cientos de estudiantes, profesores y administrativos que acudieron a la marcha convocada por la Universidad de Guadalajara (UdeG), a través de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU). Lo primero, fue la indignación, el miedo y estas ganas terribles de gritar nuestro hartazgo; lo segundo, fue el aceptar que uno de los nuestros, Ricardo de Jesús Esparza Villegas, también sufrió lo mismo que los 43 normalistas, sólo que él nos lo entregaron terriblemente asesinado.

Ricardo de Jesús, de 23 años, era estudiante de ingeniería mecatrónica en el Centro Universitario de Los Lagos. El pasado fin de semana se organizó con unos amigos para acudir al Festival Cervantino sin saber que la noche del sábado 18 de octubre, éste sería detenido por elementos de la policía municipal de Guanajuato, quienes se lo llevaron esa noche pero nunca lo presentaron a ningún ministerio público como lo marca ley. Sus amigos lo buscaron, pero no fueron ellos quienes lo encontraron si no la persona que habitaba una casa habitación en el callejón Peña Grande, pues Ricardo apareció sin vida en su patio.

¿Cómo llegó ahí? ¿Quién lo abandonó en ese sitio? ¿Por qué se lo llevaron los policías? No lo sabemos.

Lo que sí fue urgente decir es que los policías municipales de Guanajuato: NO LO DETUVIERON, así lo informó el presidente municipal de esta localidad, Luis Fernando Gutiérrez Márquez, pero su dicho no paró ahí, pues éste -sin datos- aseguró que quizá la muerte de Ricardo de Jesús pudo darse porque éste, quizá, pretendió entrar al domicilio en donde lo encontraron. Gutiérrez Márquez optó por CRIMINALIZAR a la víctima antes que investigar a sus policías. Pero no sólo fue éste el único que criminalizó a Ricardo de Jesús, también  lo hizo el periódico a.m. de Guanajuato, el cual sin investigación periodística sólo se dedicó reafirmar la versión oficial.

La muerte de Ricardo de Jesús ha permanecido impune, pues para las autoridades de Guanajuato no han sido suficientes las declaraciones de los testigos presenciales que, en efecto, confirman que a Ricardo se lo llevaron policías porque se negó a darles dinero y cuestionó la manera en que los oficiales de la ley habían tratado a sus amigos. A Ricardo se lo llevaron los policías; por ello, como sonó en la marcha: No se murió, NOS LO MATARON.

Por ello, la marcha que inicialmente se convocó para mostrar solidaridad con la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Brugos”, terminó siendo una demanda local, un auxilio colectivo, porque acá en Jalisco también los estudiantes están muriendo a manos de los policías.

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Sus pancartas, voces, miedos y deseos

Lo jóvenes que hoy, 22 de octubre, marcharon tenían claro porque estaban ahí pero eso no alejaba el miedo y el desconcierto que se dejó sentir en las primeras cuadras de la manifestación que saliera alrededor de las 10 de la mañana en la glorieta de La Normal. Las voces y los pasos eran tímidos, mas no así los letreros valientes que muchos de ellos portaban.

Lo peor del horror es que nos acostumbramos a él, decía la cartulina que tomó con firmeza Alejandra de 15 años y estudiante de la Preparatoria 19 de la UdeG,: “Esto es un horror porque no deberían de suceder este tipo cosas, es un horror porque estamos pensando que esto es normal”, señaló mientras avanzaba por el contingente.

“Tenemos miedo pero estamos aquí porque no se vale que otros decidan por nuestras vidas”, expusieron estudiantes de Trabajo Social de la Universidad UTEG, quienes cargaban una larga manta con la pregunta: ¿Y tú qué esperas? ¿Qué vengan por ti?

Los valientes no asesinan decía otra cartulina que era llevada con orgullo por Diana, 17 años y estudiante de preparatoria, ella escribió esto porque asegura que quienes mataron a Ricardo de Jesús y desaparecieron a los 43 normalistas son personas cobardes que operan bajo el amparo de las autoridades.

Lo mismo piensa Ana, ella tiene 19 años y portaba el siguiente mensaje: Nos han robado todo, incluso el miedo, esto lo escribió porque sabe que “debemos hacer algo más como ciudadanos porque quienes deben protegernos no lo hacen” y esa es una de Las muchas preguntas y pocas respuestas que uno podía generar luego de leer lo que Paola de 18 años llevaba escrito en su cartelón. Ella escribió esto porque no puede responderse: “Por qué se llevaron a los normalistas y por qué le están haciendo esto a los jóvenes”.

Si el pueblo no tiene justicia, el gobierno no tendrá paz escribió Sarahí segura de que el gobierno es quien está ocultando la verdad de lo que pasa en el país. A ella le duelo lo que pasa con los estudiantes y los desaparecidos porque con lo que han hecho: “No sólo le han roto su corazón a las familias de los desaparecidos, también nos han roto el corazón a todos”.

“Estamos aquí pacíficamente, pero tenemos miedo de manifestarnos porque uno nunca sabe qué es lo que puede pasar”, expresó Meztli de 19 años quien escribió El miedo no nos detendrá. Detrás de ella, otra manta larga sostenida por seis estudiantes del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades decía: Pienso y luego me desaparecen, para sus portadores es claro que el estado le teme a la movilización y al pensamiento crítico, y eso es el motivo por la cual se está atacando a los estudiantes, así lo precisó Alfredo de 19 años.

Con lentes oscuros, con apariencia de rockera y con una energía capaz de movilizar a todo el contingente de la Preparatoria de Jalisco se encontraba María Fernanda con sus decididos 19 años: “Sabemos perfectamente lo que pasa en Iguala y pedimos justicia por ellos, pero también somos conscientes de que esto nos puede pasar a nosotros. No queremos que esto nos pase porque podría ser yo o uno de mis compañeros… yo no quisiera que a mi familia le dijeran que estoy desaparecida”, expresó para luego incorporase con sus compañeros y encabezar uno de las expresiones más evocadas en la marcha: Vivos se los llevaron, vivos los queremos.

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No podemos acostumbrarnos al horror

El punto final de la marcha fue el edificio administrativo de la Rectoría General de la UdeG, mismo lugar desde donde días antes se había emitido un tibio comunicado donde e rector, Tonatiuh Bravo Padilla, pidió a la comunidad universitaria que: protestara y manifestara su indignación por los acontecimientos de Iguala y Ayotzinapa, pero sin afectar las clases y actividades académicas”. Ahí habría de terminar la marcha que, igualmente, se conjuntó con los dos días de paro que la comunidad estudiantil tendrá en apoyo a Ayotzinapa y a su compañero Ricardo de Jesús Esparza Villegas.

El primero en tomar la palabra fue Roberto Castelán Rueda, director de la preparatoria de la UdeG en Lagos de Moreno, quien pidió a los asistentes no acostumbrarse al horror y la violencia porque nuestro “estar vivos” es lo que nos permitirá contar la historia de quienes ya no están porque nos fueron arrebatados por el estado y el crimen organizado: “Hoy Ustedes están aquí porque le darán voz a los que ya no están con nosotros, porque tendrán que contarnos cómo era Ricardo de Jesús”.

María Guadalupe Aguilar, fue la segunda en tomar la palabra. Ella busca a su hijo José Luis Arana, el cual desapareció el 17 de enero de 2011 en Tonalá. Sus palabras no pudieron ser más emotivas en un acto en que se le brindó voz y espacio a las víctimas de Jalisco: “Jóvenes manténganse con cuidado porque muchos de los que desaparecen tienen la edad de Ustedes. Por favor manténganse con cuidado porque estamos viviendo una situación terrible y, sin embargo, el gobierno dice que aquí no pasa nada. Cuídense porque el gobierno aquí no tiene la capacidad para buscarlos o encontrarlos. Verlos aquí unidos nos da fuerza a las familias de desaparecidos”.

El último en hablar fue el representante de la FEU, Alberto Galarza, recordó la responsabilidad histórica de exigir justicia y recordar a todos los desaparecidos. “Hoy estamos reunidos porque necesitamos unirnos para tomar fuerza y exigir justicia en este país de muertos”.  Para exigir justicia, un contingente de la UdeG y la FEU viajó a Guanajuato el pasado 23 de octubre para realizar una protesta por la muerte de Ricardo de Jesús Esparza Villegas en esa localidad, pues no son aceptables las versiones que antes que explicaciones ofrecen criminalización.

Ricardo de Jesús, tenía 23 años y era estudiante de noveno semestre de ingeniería mecatrónica en el Centro Universitario de Los Lagos en el municipio de Lagos de Moreno.

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