¿En verdad por eso desapareció Gabriel de la Peña?

Publicado: septiembre 2, 2015 en Desapariciones Forzadas, FUNDEJ
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Por Darwin Franco Migues

Gabriel de la Peña Díaz desapareció el 20 de agosto de 2015 en la colonia El Colli Urbano en Zapopan, Jalisco. Se dejó de saber de él cuando salió de su casa rumbo a su trabajo.

Al no saber nada de Gabo, como con cariño le llaman, su familia rápidamente se movilizó para saber su paradero. Realizaron todo aquello que muchas veces el personal de la Fiscalía General de Jalisco les recomienda no hacer a quienes presentan una denuncia por desaparición. Ellos, hicieron pública la desaparición de Gabo en todos los medios posibles.

Muchos nos enteramos de que Gabriel de la Peña Díaz, de 18 años, no estaba con su familia porque sus amigos colocaron su fotografía en cuanta red social les fue posible. Supimos también que es estudiante de la Universidad UNIVA y que los motivos de su desaparición nada tenían que ver (como ahora se asegura) con algún conflicto familiar. Su madre que de manera valerosa platicó con diversos medios siempre habló con claridad sobre este tema.

Durante poco más de 10 días, la fotografía del joven risueño que usa camisa a cuadros y lentes fue parte de nosotros. La compartimos, quizá, porque se parecía más a nosotros que el resto de fotografías de desaparecidos que a borbotones circulan por Internet. La miramos, y quizá, no sentimos la extrañeza o desconfianza que podrían darnos otros desaparecidos a los que rápidamente volvemos a desaparecer a través del uso de nuestro lenguaje, ya que ellos (otros diferentes a mí, muchos que no soy yo) son automáticamente sospechosos de su propia desaparición porque “seguro andaban en malos pasos”. Pero Gabo no, él no, porque alguien como yo no es reproductor de tales estereotipos.

Sin embargo, en eso no reparaban sus familiares y amigos porque para ellos lo relevante, lo vital y lo verdaderamente necesario era encontrarlo con vida; por ello, la pregunta ¿dónde está Gabo? se convirtió en una interrogante que los movilizó a tal punto que ellos (no necesariamente la Fiscalía General de Jalisco) se volvieron los artífices de su propia investigación y lo hicieron porque fueron capaces de superar las primeras palabras de una autoridad que al acudir a la Agencia del Ministerio Público 12/C, sólo atinó a decirles que: “Gabo ya aparecería porque andaba en Mazamitla”. Para la autoridad los jóvenes son así de irresponsables, ya que éstos no desaparecen simplemente se vuelven “no localizados”.

De este tipo de violaciones tuvieron que reponerse porque aquí en Jalisco (como pasa en todo México) son las familias las que buscan y la Fiscalía es la que pregunta qué saben de su desaparecido. Así fue como la familia (no la policía cibernética) logró obtener la geolocalización del celular de Gabriel de la Peña Díaz. Así fue como supieron que él (o quizá sólo el teléfono celular) estuvo en Tonalá (Jalisco), en San José de Gracia (Michoacán) y, finalmente, en algún punto del Estado de México, lugar desde donde la noche del 30 de agosto, Gabo marcó para decir “que estaba bien y para pedir que fueran por él”. Él marcó, no fue la Fiscalía la que llamó para decir a su familia: “lo localizamos”. Él marcó.

La mañana del 31 de agosto, día internacional de las víctimas de desaparición, y momentos antes de iniciar la marcha convocada por Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco (FUNDEJ), el Fiscal General, Eduardo Almaguer, escribió en su cuenta de Twitter:

Esta noticia cambió el ánimo de los amigos y familiares de Gabriel de la Peña que acudieron a manifestarse por los desaparecidos, ya que ahora no estaban ahí para exigir su aparición sino para celebrar que ya había aparecido. Algo que, sin duda, contrastó con la realidad que viven muchas de las integrantes de FUNDEJ que en casi tres meses de tener “mesas de trabajo” con la Fiscalía tienen cero avances en sus investigaciones.

Un día después (31 agosto), contrario a lo que dictamina la Ley General de Víctimas, el Fiscal General Eduardo Almaguer citó a conferencia de prensa para ventilar (violentando los derechos de  Gabriel y su familia) los pormenores de los operativos (así en plural) que realizó la Fiscalía para localizar a Gabriel de la Peña, concluyendo que se trató de una “desaparición voluntaria” (no dijo, “no localización voluntaria”), ya que Gabo simplemente huyó porque tuvo miedo de la reacción que tendrían sus padres cuando se enteraran de que había reprobado tres materias. Reprobó, tuvo miedo, quiso darse un tiempo y huyó al Estado de México. Esa fue y es la versión oficial de una Fiscalía que puso “todo de sí” para localizarlo.

En esa conferencia de prensa, Eduardo Almaguer, no habló de si el operativo que fuerzas federales realizaron ese día y los posteriores en la colonia El Colli tuvo alguna relación con lo que pasó con Gabriel, tampoco adelantó nada de las implicaciones que tendría (y ya tiene) el trasladarles toda la responsabilidad de lo ocurrido a Gabriel y su familia y, mucho menos, trasparentó los recursos (técnicos, humanos y financieros) que dice que utilizó para supuestamente dar con él. Sólo precisó que fue una “desaparición voluntaria”.

Las consecuencias de este pésimo manejo informativo (que de ser cierto tuvo que haberse quedado entre la autoridad y la familia de la Peña) es que ahora todo mundo juzga, señala, crítica y ridiculiza a quien hasta hace unos días era uno de los 2 mil 969 desaparecidos de Jalisco. Hoy Gabriel de la Peña es el hazme reír para quienes al ser incapaces de mirar y entender el fondo del problema, no bajan a Gabo de irresponsable, berrinchudo, cobarde y estúpido, ya que para ellos (los que compartieron su foto o se enteraron de su desaparición), él sólo es un meme que concentra toda la incomprensión de lo que somos cuando sin reflexionar nos dedicamos a juzgar duramente la superficie dejando, así, intacto el trasfondo de una versión oficial que busca fortalecer la hipótesis de que en Jalisco: “Los desaparecidos se van por su propio pie y no a causa de la violencia que nos golpea”.

La desaparición de Gabriel de la Peña fue para la Fiscalía General de Jalisco un bálsamo porque justo cuando FUNDEJ criticó la falta de avance en sus demandas, el Fiscal Eduardo Almaguer salió a decir que en Jalisco: “Sí localizan desaparecidos y que éstos (como supuestamente pasó con Gabo) se van por conflictos familiares”, lo cual hace que la institución que encabeza deje de atender el resto de las desapariciones.

Mientras tanto, todos nos sentimos con la estatura moral para señalar a Gabriel y su familia, pues ellos son la causa de todos los males que ahora padecen. Son ellos, principalmente Gabo, quienes merecen, incluso, un castigo porque: “¡Qué es eso de andar desapareciendo por haber reprobado tres materias! ¡Qué es eso de hacerle perder el tiempo a la Fiscalía habiendo más desaparecidos! ¡Qué eso de marcar y no esperar a que la Fiscalía sea la que te localice! ¡Qué es eso de hacerme perder mi tiempo cuando compartí tu foto en Facebook y ni siquiera estabas desaparecido! ¡Qué es eso de hacerte el desaparecido!”.

Cuando aceptamos como ciertas las verdades que se dieron a conocer tras la localización con vida de Gabriel de la Peña y hacemos con ellas un escarnio público de los involucrados, estamos contribuyendo a que problemáticas sociales se vuelvan asuntos particulares (familiares), lo cual quita toda responsabilidad a quienes deberían de trabajar para que ninguna persona siga desapareciendo en Jalisco y en todo México.

Cuando juzgamos, criticamos, señalamos, etiquetamos y compartimos “nuestra verdad”, no estamos pensando en la manera en que esto aniquila la dignidad de una persona y su familia. Cuando creemos la verdad de la Fiscalía y la replicamos estamos más cerca de parecernos a ellos y, con esto, no sólo nos alejamos de nuestros pares sino que también imposibilitamos de facto todo acceso a la verdad y la justicia.

¿De verdad por esto desapareció Gabriel de la Peña? ¿Acaso Ustedes no dudan de esta versión oficial? ¿Qué pasa, entonces, con el resto de los desaparecidos? ¿A ellos, cómo los están buscando en la Fiscalía? ¿Qué ocurre con nosotros que, en lugar de celebrar que Gabriel esté de vuelta, estamos acabando con su dignidad? ¿Por qué no estamos adoptando a un nuevo desaparecido pero sí quejándonos de haber buscado a quien no lo merecía?  ¿Por qué aceptamos de pronto una versión tan llena de opacidades? ¿Por qué?

Gabriel de la Peña Díaz desapareció el 20 de agosto de 2015 y fue encontrado con vida 10 días después. Hoy todos debemos celebramos su aparición (independientemente de las causas que provocaron su ausencia) pero, a la par, debemos exigir que se nos diga toda la verdad porque la Fiscalía General de Jalisco al reducir un tema tan delicado a conflictos familiares no sólo evade su responsabilidad sino que también nos vuelve culpables de nuestras futuras y posibles desapariciones.

Ayer las justificaciones para desaparecer eran “los malos pasos, el irse con el novio o el andar de fiesta”, hoy lo es “el reprobar tres materias”. ¿Mañana qué será?

@darwinfranco

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comentarios
  1. Aida Moran Moguel dice:

    Darwin Franco concido con la acertada opinión de tu nota. Puedo hablar plenamente del daño que ocasionamos con hacer un juicio de un asunto del cual plenamente no conocemos. Y aun mas grave, de lo que ya es, la integridad de un joven del cual solamente El conoce la verdad y los motivos de su desaparición. Es el resultado de la de sensibilización de ya de por si una sociedad apática a la inseguridad y violencia ajena.
    Yo como una ciudadana común y corriente, sin conocer ni a Gabo ni a nadie de su familia, participe en la marcha aun pensando en que no está aún con sus padres y escuchando el terrible dolor de las muchas familias de otros desaparecidos. Y paradójicamente llegue a pensar que era mas doloroso si no saber donde están nuestros hijos o saber como yo que esta muerto a manos de la inseguridad y corrupción que permiten nuestras autoridades. Fue ahí en ese punto donde entendi hasta donde esta dañada nuestra sociedad pues hoy por hoy miles de familia como la mía nos hacemos estas preguntas en vez de preguntarnos a que universidad asistirán nuestros hijos? Con quien se casaran ? En el caso del mío llegara a los Juegos Olímpicos ? Cuantas medallas mas ganara para su Estado? Y por ahora lo único que me queda es alegrarme de que un chico haya regresado a los brazos de su madre como quisiera regresará el mío

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