Debemos hacer entender, no sólo informar.

Publicado: febrero 26, 2016 en Ética en los medios, Periodismo, Violencia y narcotráfico

Por Darwin Franco Migues

¡Acuéstense, agáchense! Son las palabras que una mujer menciona dentro de una agencia automotriz cuando afuera un grupo de hombres con armas largas dispara de manera artera en contra del tercero al mando de la Comisaría de Seguridad Pública del municipio de San Pedro Tlaquepaque, Jalisco, Francisco Javier Alejo Rodríguez y sus dos escoltas, Daniel Río Chávez y José de Jesús Hernández Centeno. Todo a plena luz del día y a un costado de la magna obra del actual gobernador del estado, Aristóteles Sandoval Díaz, la Línea 3 del Tren Ligero. Estos lamentables hechos que arrancaron la vida a los tres policías ocurrieron el 24 de febrero de 2016.

Un video de un minuto de duración, que se hace eterno porque el crujir de las balas parece extender el tiempo y la zozobra de quienes a plena luz del día lo presenciaron todo, vuelve a generar nosotros preguntas como: ¿Qué está pasando en Jalisco? ¿Qué se está dejando de hacer para que un grupo de hombres armados pueda asesinar a unos policías en una avenida muy transitada y luego pueda huir en total impunidad? ¿Por qué insisten en decirnos que todo está bien? ¿Por qué siguen afirmando que todo se trata de hechos aislados o de afrentas del crimen organizado contra las correctas acciones del gobierno? ¿Por qué no nos dicen la verdad?

Quizá la verdad no sea conveniente porque ya se podría seguir usando el eslogan gubernamental de “Bienestar, mereces estar bien” o porque, como mucho tino precisa la periodista Dalia Souza, el negar las cosas se ha convertido “en la excusa perfecta para enfrentar una realidad que han normalizado o en verdad temen”.

Si esto es así es posible entender, nunca justificar, que ante terribles hechos las autoridades de Jalisco respondan cosas como: “Todo está bien”, “esto forma parte de los ajustes de cuenta de lo grupos que operan en la zona”, “son reacciones ante el debilitamiento por las acciones que hemos emprendido contra el crimen”, “lo que sucede responde a la infiltración del narcotráfico en las policías municipales”, “no hay porque alarmarse es un hecho aislado”, “todo está bajo en orden”.

La normalización, el miedo e, incluso, la arrogancia pululan en estas frases que estamos cansados de escuchar porque en ninguna de ellas encontramos entendimiento y esto genera que la incertidumbre alrededor de lo que pasa crezca y se interiorice generando la misma sensación que seguramente tienen aquellos que las pronuncian para salir abantes de una situación en la que tienen una gran responsabilidad. La tarea del gobierno, ante la violencia, es hacer entender lo que está pasando no sólo informar lo que pasó.

La misma responsabilidad la tienen los medios de comunicación y la tenemos los periodistas que decidimos informar sobre la violencia que ocurre en Jalisco pues nosotros tampoco hemos hecho entender que la violencia y sus tercos hechos no son nuevos ni se reducen a un determinado suceso, como el ocurrido con los policías en Tlaquepaque, o se realizan en una sola región, como los múltiples enfrentamientos que hoy se viven en Lagos de Moreno, sino que forman parte de un mismo proceso histórico, el cual se ha venido alimentando y manifestando desde años atrás, así que nada de lo que nos está ahora pasando es un hecho aislado, ya que existen múltiples conexiones que no hemos visibilizado del todo, ya sea entre los principales delitos generados de manera directa e indirecta por el crimen organizado, específicamente por el Cártel Jalisco Nueva Generación, o través de las acciones de seguridad que no han dado los resultados esperados en materia de seguridad y procuración de justicia.

En Jalisco, por ejemplo, pasamos de una Procuraduría General de Justicia a una Fiscalía General, la cual a su vez incentivo la creación un grupo elite de policías que materializó en la Fuerza Única Jalisco y la Fuerza Única Regional; sin embargo, ni la violencia ni los principales delitos de alto impacto han disminuido como se anunció que pasaría. Hoy Jalisco está entre los cinco estados con mayor número de extorsiones, homicidios dolosos, fosas clandestinas y desapariciones en el país.

Estar ahí no es fortuito sino que responde a una situación que históricamente se ha tolerado o solapado porque al momento de hablar de lo que hoy nos pasa no existe, ni el gobierno ni en los medios, la correlación con el pasado, lo cual hace que todo se vuelva un presente donde lo que nos pasa parece no tener conexión porque todos resultan ser hechos infinitamente aislados de los que tenemos es una vasta información pero poco o nulo entendimiento.

Nuestra responsabilidad es hacer entender lo que pasa y en eso hemos fallado todos.

@darwinfranco

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