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Por Darwin Franco

En la renombrada obra 1984 de George Orwell existía una policía del pensamiento que utilizaba unas máquinas llamadas telepantallas, las cuales tenían un micrófono integrado, para escuchar las conversaciones realizadas entre las personas que estuvieran cercanas a ellas. La escucha de estas conversaciones les permitía detectar posibles amenazas.

Su objetivo, muy similar a lo propuesto por Peña Nieto en las leyes secundarias de la Reforma en Telecomunicaciones en cuanto al control de la información que circula en Internet, era vigilar todo pensamiento (información) para evitar toda reacción en contra del “gran hermano” por parte de los ciudadanos y, así, eliminar todo rastro de privacidad en la vida del individuo. La idea era inhabilitar cualquier acción y, para ello, se tenía que censurar cualquier pensamiento crítico o subversivo. Si alguien cometía alguna falta, “las telepantallas” lo detectaban y el sujeto era “secuestrado y torturado” para hacer confesar los crímenes de pensamiento.

Esta analogía entre lo propuesto en la Reforma en Telecomunicaciones para regular Internet y las acciones implementadas por el “gran hermano” en la obra de Orwell, no es fortuita porque lo que se pretende es crear una policía de pensamiento que revisará lo que hacemos, mandamos y recibidos a través de la web, pero no sólo eso plantea ir más allá al dar facultades al gobierno para rastrear nuestra ubicación geográfica en tiempo real a través de las redes de telecomunicaciones y para suspender las mismas señales en momentos en que éste considere un riesgo para la seguridad nacional.

Las marchas en contra de las acciones del gobierno, por ejemplo, podrían estar sujetas a esta regla y así el gobierno solicitaría a los concesionarios (los cuales no tendrían más que obedecer, pues estarían obligadas por ley) a suspender las señales de celular, internet e, incluso, de radiodifusión en la zona que se indique, lo cual imposibilitaría saber qué paso ahí y podría dar paso a acciones represivas por parte de la autoridad, además de que se negaría el derecho a la comunicación y a la producción de información por parte de los ciudadanos presentes en la marcha o la de aquellos que quieran referir sobre el hecho, pues antes de que cualquier contenido sea publicado éste será previamente revisado por los prestadores de los servicios, pues el gobierno de Peña Nieto pretende hacerlos responsables de la información que publiquen sus usuarios y máxime si esta “información” es considerada ilícita por parte del gobierno mexicano.

 La creación del gran hermano

Dentro de las leyes secundarias turnadas por el Poder Ejecutivo al Congreso de la Unión, existía un punto que quería pasar desapercibido en medio de escándalo alrededor del favoritismo abierto de Peña Nieto hacia Televisa y, en menor medida, a Telmex/Telcel; en lo que se consideró como la segunda temporada de la llamada Ley Televisa.

Sin embargo, colectivos como el #YoSoy132 identificaron la abierta censura que se quería realizar a Internet y están marchando y exigiendo un #InternetLibreMX, pues las modificaciones en las leyes secundarias, a decir del movimiento, buscan no sólo limitar la libertad de expresión sino concentrar “más poder en el poder” al darle la facultad al gobierno para vigilar en las redes y pantallas todo lo que hacemos.

En el Capítulo VI denominado “De la neutralidad de las redes”, de la iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, se establecen una serie de artículos donde el gobierno busca “vigilar, censurar y limitar” lo que de manera libre compartimos en Internet para después “castigar y señalar” todo aquel contenido y/o usuario que desde su percepción representa una amenaza para la seguridad y estabilidad del gobierno. Es decir, establece las bases para que el gobierno censure Internet e imponga sobre éste una policía cibernética que abiertamente violentará nuestro derecho a la privacidad y a la libertad de expresión.

En los Artículos 145 y 146 se establecen de manera vaga ciertos criterios con los cuales el gobierno rompe con el principio de neutralidad de la red que establece que todo aquello que circular por Internet (textos, fotos, videos, gráficos, etc.) serán tratados como iguales sin discriminar su contenido, fuente origen y/o fuente de destino, esto implica que quienes ofrecen el servicio de Internet no pueden dar prioridad a ningún contenido sobre otro, por lo tanto, están impedidos para bloquear o revisar nuestros contenidos.

Sin embargo, el Artículo 145 establece una censura previa porque da facultades a las empresas para “bloquear el acceso a determinados contenidos, aplicaciones o servicios a petición expresa del usuario, cuando medie orden de autoridad o sean contrarios a alguna normatividad”. Pero esto va más allá porque en las fracciones I y II del mismo artículo, erradican el principio de no responsabilidad de los intermediarios sobre los contenidos que publican sus usuarios en sus plataformas, esto quiere decir que espacios como Google, Facebook, Twitter o Youtube en México estarán obligados a revisar (y censurar) nuestros contenidos para no ser cómplices de cualquier acción considerada como ilícita desde el gobierno mexicano.

Si esto no le parece tan grave, el miedo crece cuando se revisan los Artículos 189, 190, 191, 192, 193, 195, 196 y 197 de la iniciativa mandada por el Presidente Peña Nieto.

En el Artículo 189 se establece que toda compañía de telecomunicaciones estará obligada a “proporcionar la localización geográfica en tiempo real de cualquier dispositivo de comunicación que esté relacionado con una investigación en materia de delincuencia organizada”, lo cual no parece estar mal, pero prosigue porque esta misma facultad se les concede a los titulares de las instancias de seguridad o a cualquier funcionario público que así lo soliciten, esto independientemente de la existencia o no una averiguación. Ahí es donde se pervierte la norma.

El Artículo 190 da facultades para que las autoridades tomen posesión e intervengan, sin previo aviso, las comunicaciones privadas de los usuarios de cualquier compañía, y para ello, las empresas están obligadas a poner a disposición de la autoridad el equipo técnico y humano que requieran para llevar a cabo su labor de control, ejecución y vigilancia de las telecomunicaciones. Este control se extiende al Artículo 192 donde las empresas deberán realizar un registro y un control de todas las actividades de sus usuarios, el cual podrá ser consultado o solicitado por la autoridad para que ésta ubique: nombre, dirección, tipo y hora de la comunicación, y ubicación geográfica del dispositivo de comunicación.

En el Artículo 193 obligan a las compañías a crear un sistema para el resguardo de toda esta información y establece penalidades por alteración o destrucción de información, y en el Artículo 195 obligan a los concesionarios a que el área y personal donde se almacenará esta información esté disponible las 24 horas del día y los 365 días del año, pues no se sabe en qué momento la autoridad requiera el acceso a las comunicaciones de sus usuarios. En el Artículo 196 se establece que esto debe hacerse de manera inmediata cuando la petición esté relacionada con posibles amenazas a la seguridad nacional.

La cereza del pastel es el Artículo 197 donde se propone “bloquear, inhibir y anular” de manera permanente o temporal las telecomunicaciones, a solicitud expresa de las autoridades, en eventos y lugares críticos para la seguridad nacional. Este artículo no indica qué se entiende por “eventos y lugares críticos para la seguridad nacional”, los cuales podrían ser desde una marcha en contra de un medida gubernamental, un falso operativo de alguna instancia policiaca hasta una acción de revuelta social o la toma de armas por parte de ciudadanos como pasa ahora en Michoacán.

 Si pensamos en todas estas posibilidades, el gobierno podría cancelar toda señal para que nadie sepa qué pasó en realidad y, con ello, violentar los derechos humanos de los manifestantes, de los pobladores y de los ciudadanos. Esto sería una acción restrictiva sumamente terrible y violatoria de los derechos humanos y, específicamente, aquellos vinculados a la libertad de expresión y comunicación.

Si la tendencia se mantiene en el Congreso de la Unión y la iniciativa propuesta por el llamado Gobierno de la República se aprueba, no sólo tendremos medios masivos coludidos con el gobierno sino también una gran vigilancia en medios que, como Internet, consideramos libres y en los cuales se pretende instalar una policía del pensamiento.

“The Big Brother is watching you”.

#MarchaContraElSilencioMX

@darwinfranco

PORTADAS

Por Darwin Franco

“¿A quién le gustaría tener a un maestro de éstos (violentos) dando clase a sus hijos y además sin valores?”, precisa un reportero de Excélsior cuando trasmite “en vivo” el desalojo de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) de la plancha del Zócalo por parte de la Policía Federal, el pasado 13 de septiembre.

En cabina, las periodistas que conducen en Internet los diversos enlaces de este diario afirmaron lo siguiente: “Tienes razón la autoridad ya había tolerado mucho”, “Es legítimo el uso de la fuerza pública y además es necesario porque se requiere limpiar y recuperar el Zócalo para la celebración del Grito de la Independencia”; en otro streaming de Milenio Tv se escuchó algo similar: “Fundamental es la celebración del grito por lo que la acción de la autoridad es legítima, además los policías no vienen armados porque su objetivo es encapsular a los manifestantes para retirarlos del Zócalo”, a lo que agregó: “Ya se les había dado dos horas para retirarse, pero ahí se quedaron así que deben afrontar las consecuencias de sus acciones”.

En medios internacionales como CNN México, la línea editorial no parecía tener una apreciación distinta: “Los maestros se están preparando para atacar a la autoridad, la cual responderá con contundencia las agresiones… aunque se anunció que sólo usarán fuerza moderada. El objetivo es encapsular a los manifestantes”, más tarde cuando la Policía Federal había entrado al Zócalo, el reportero Rey Rodríguez, en un nuevo enlace, informó: “La policía está limpiando el Zócalo (…) ha logrado recuperar el lugar para celebrar el Grito de la Independencia”.

Si uno se pliega a la información generada por estos medios y al lenguaje desplegado por sus reporteros para precisarla es contundente el mensaje que nos mandan para minimizar –desde el lenguaje- el despliegue de la fuerza pública (el cual podrá ser legal, pero no necesariamente legítimo), pero también para precisar desde este uso lingüístico el carácter criminalizador y despectivo con el cual se construye (y ha construido) la representación social y mediática del maestro del CNTE.

Cuando al maestro se le nombra vándalo o persona sin valores se están diciendo muchos cosas más que esto; cuando la tolerancia se usa como un motivo que justifica la violencia se está siendo copartícipe de dicha acción; cuando se utilizan como sinónimos lo legal y la legalidad el mensaje que se envía hace parecer que todo uso de la fuerza pública es siempre justificable; cuando se opta por decir que a los manifestantes se les “está encapsulando” se resta peso a la fuerza de las acciones que derivaron en el acorralamiento, arresto y agresión de los mismos.

El peso y poder de las palabras en el ejercicio periodístico no es cosa menor y la cobertura que aconteció alrededor del desalojo del Zócalo ejemplifica –vía el lenguaje- parte fundamental de la línea editorial de los medios que se avocaron a su cobertura.

Si uno revisa las portadas de los principales diarios nacionales un día después del desalojo (14 de septiembre) verbos como: “limpiar y recuperar” dominaron la expresión de las acciones orquestadas por la Policía Federal, lo cual es muy grave en términos informativos porque si usamos “limpiar” para expresar lo sucedido se está diciendo que la autoridad (que llamó al diálogo) únicamente buscaba arrancar del lugar (el Zócalo) la suciedad que ahí imperaba y que, por tanto, la única acción posible era la “recuperación” del espacio (plenamente público) que “otros” (los indeseables, quienes lo ensuciaban) habían acaparado de mala manera. “Recuperar”, entonces, es una acción que precisa el triunfo de aquellos que (sin importar los medios) tienen nuevamente el control del espacio que hoy está limpio de manifestantes (¿Se puede liberar un espacio que no fue tomado a la fuerza, pregunto?).

La siguiente tabla expone la manera en que diversos diarios -de circulación nacional y de la Zona Metropolitana del Distrito Federal- titularon la noticia del desalojo del CNTE, aquí se  incluye tanto el bullet  como el titular de la  nota.

Diario

Titular y bullet de la nota del desalojo de la CNTE

Excélsior

Con operativo limpio terminan 26 días de ocupación

RECUPERAN EL ZÓCALO

La Jornada

Consuma la PF el desalojo de los maestros del Zócalo

EXPULSADOS

La Prensa

Tras ultimátum mayoría de maestros abandonaron el Zócalo; anarquistas atacaron a federales en varios puntos; 31 detenidos y 15 policías agredidos.

¡RECUPERADO¡

Milenio

La CNTE se retira por el ingreso de la Policía Federal; 11 agentes heridos y 31 personas detenidas

ZÓCALO RECUPERADO… Y “NO HAY MARCHA ATRÁS”

La Razón

LIBERAL AL ZÓCALO EN 10 MINUTOS

Reforma

Desaloja Policía Federal a maestros De la CNTE

RESCATAN EL ZÓCALO

Rumbo de México

La CNTE se traslada a Monumento a la Revolución

DESALOJAN EL ZÓCALO EN 10 MINUTOS

El Sol de México

Elementos de la Policía Federal obligaron a retirarse a los maestros

EN LIMPIO OPERATIVO LIBERAN AL ZÓCALO

El Universal

Maestros disidentes salen de la plaza ante el ultimátum de Gobernación

LIBERAN EL ZÓCALO; CNTE SIGUE EN EL DF

Uno más Uno

Policía Federal desalojó el Zócalo a pesar de las barricadas de la CNTE

¡LOS SACARON!

La reiteración de los verbos recuperar, liberar, limpiar y sacar precisan la estructura de enunciación que los diarios siguieron en la cobertura informativa y donde “la recuperación de la plaza” se enmarca como un triunfo del gobierno, el cual como precisó La Jornada expulsó a los manifestantes.

Este manejo informativo, precisado en las palabras para nombrar el hecho, hace explícita no sólo la agenda del medio sino también el enmarcamiento (framing) de su posición editorial frente éste, lo que llama la atención es la similitud de todos estos diarios en relación al cómo reportaron el hecho, pero aún más en las palabras que utilizaron para nombrarlo.

¿En dónde y por qué se generaron estas expresiones con las que los medios y los periodistas informaron (nombraron) el desalojo de los maestros del CNTE del Zócalo?

¿Por qué los streaming ciudadanos y de periodistas independientes que también informaron del hecho (en redes sociales como Facebook, Twitter, Youtube, Instagram, Google+, LiveStream o UStream) no nombraron así la realidad, que era la misma para todos?

¿Hubo línea detrás de esta cobertura o, simplemente, a los medios y sus periodistas se les ocurrieron las mismas palabras para nombrar a la violencia que con sus propios ojos y a través de los lentes de sus cámaras “encapsularon” aquel 13 de septiembre en el Zócalo?

hermano narco

Por Darwin Franco

Una niña cuenta en primera persona la manera en que su vida cambió luego de que un grupo de narcotraficantes entraron a su casa y con un fusil sediento de muerte mataron a sus padres. Gritos, disparos y el tiro de gracia enmarcaron una escena que lamentablemente se repite a diario en este país herido por la violencia. Obscuridad.

La escena continúa y ahí junto a la figura de San Judas Tadeo, un busto de Jesús Malverde, “El Santo de los narcotraficantes”, observa como los retratos familiares se fragmentan producto de las balas. Al final éste cae al suelo y se rompe ante la mirada de Miri, de 13 años, quien junto con su hermano sobrevivió al esconderse debajo de la cama.

“Cuando todo se puso en calma… fui con mis papitos, ellos no pudieron meterse debajo de la cama, se quedaron encima como dormidos pero llenos de sangre. Y tú todavía estabas adentro, vi tus ojos y luego vi tu pistola de la que salía mucho humo. Me viste y te fuiste”, así narra esta niña la experiencia de ser encañonada por el asesino de sus padres, quien tuvo piedad de ella y la dejo vivir.

Este relato, basado en una historia real, es parte de una cruenta realidad que nos ha dejado más de 100 mil muertos y 25 mil desaparecidos, es la consecuencia de una guerra que padecemos desde 2006 y que, pese al cambio de administración, no parece cesar porque en menos de dos meses han muerto dos mil personas.

Sin embargo, este relato no forma parte de una historia periodística o de un diálogo terriblemente cotidiano entre quienes padecen el miedo y la zozobra que les ha dejado ser víctimas de la violencia, no. Este relato es la historia central del documental titulado: Hermano Narco realizado por el Centro Católico Multimedial (CCM) y cuya finalidad es llamar al perdón y la reconciliación, pero también al arrepentimiento por el mal cometido.

Por ello, la iglesia católica decidió colocar como frase principal del documental la pregunta: ¿Serías capaz de perdonarlo? Focalizando que el deber cristiano está en perdonar e, incluso, justificar las acciones de quienes con fusil en mano (perdónalos Señor no saben lo que hacen) han “socavado las relaciones sociales, los lazos familiares profundos y el respeto por la vida y todo lo sagrado”, como explica el CCM en el sitio web donde fundamenta la creación de este video, el cual se proyectará en todas las iglesias del país para enseñar que la mejor arma contra la violencia es el perdón.

En lo personal creo firmemente en que todos tenemos la oportunidad de redención y que el perdón en sí mismo es una acción poderosa, pero lo que no termina por cuadrarme es la concepción del perdón usada en el video, pues si la lección es “abrazar y perdonar”: ¿Dónde queda la reflexión sobre las víctimas y, sobretodo, sobre lo que está ocasionando la violencia? ¿Perdonamos y luego entonces olvidamos? ¿Mejor perdonar que denunciar?

Si la concepción cristina y católica del perdón es: “atacar al problema y no a la persona”, en este caso al narcotraficante, “es reconciliarnos primero con nosotros mismos no importa que hayamos sido los ofensores o los ofendidos” porque la enseñanza y exhortación bíblica de “salir al encuentro del hermano para arreglar la situación” (ver Mateo 5.23-24) en el video la hace solamente la víctima y no el victimario.

¿Qué se nos quieren decir con esto? ¿Bastará con perdonar para que termine la violencia? ¿Por qué no concientizar también sobre las causas que van más allá de que si el narcotraficante recibió o no un abrazo cuando era niño o si quiso aplicar “el ojo por ojo”, luego de que alguien más matara a su familia? ¿Hablamos de perdón o redención?

¿Seríamos capaces de perdonar a nuestro Hermano Narco? Algunas víctimas de la violencia de entrada han dicho: no. Tal y como lo expresa Guadalupe Fernández -quien busca a su hijo desaparecido en Coahuila- y para quien primero es la justicia.

Ahí está el primer video del CCM, el segundo está en producción y forma parte de la estrategia de comunicación que la Iglesia Católica Mexicana emprenderá durante todo el 2013 para concientizar sobre la violencia, el narcotráfico y el deber del católico frente a estos problemas: ¿Qué lleva a los jerarcas católicos a romper el silencio ahora, cuando muchos de ellos optaron por el silencio durante todo el sexenio de Felipe Calderón?

Por Darwin Franco

“Broadcast Yourself#, Slogan de Youtube

 

Lo que mis ojos ven y mi corazón siente no es la nueva telenovela de Angélica Rivera, actual esposa de Enrique Peña Nieto -candidato a la presidencia del PRI-PVEM-, ni siquiera es un especial o un reportaje de su televisora (Televisa) para recuperar su sentir en este periodo electoral, no.

Lo que mis ojos ven… es una “producción casera” donde la llamada “Gaviota” aprovecha sus dotes de actriz para relatar el detrás de cámaras de la campaña del tricolor y exponer así al ser humano que se esconde detrás del candidato.

Grabado con su celular y subido a internet en el canal que el candidato posee en Youtube, esta serie de videos buscan acercar a Enrique Peña Nieto con los ciudadanos no a través de sus propuestas de campaña sino en función de su publicitada historia de amor; por ello, en todo momento y usando primerísimos planos, la actriz narra y entrevista al candidato sobre su sentir y éste consciente del proceso en todo momento se muestra amoroso y receptivo al papel, tipo Big Brother, que asume ahora su esposa.

Esta apelación al “capital emocional” de los ciudadanos no podría hacerse de mejor, pues se aprovecha ese nexo que Angélica Rivera, como estrella de telenovelas, tiene con las audiencias para canalizar sus emociones hacia el candidato a través de la actriz y de la manera en que ésta en los videos y en los actos políticos se “desvive” por Peña Nieto.

Como si se tratara de una telenovela, esta historia de amor electoral a la par que narra cada uno de los actos públicos de campaña, en los diversos estados del país, también traslada la narrativa al espacio íntimo-privado de Peña Nieto y expone de “forma natural” cómo vive la familia Peña Rivera este proceso… y ahí sin pena se puede observar como el candidato se pasea por su hogar para saludar y platicar a sus hijas de todo lo que sintió en campaña, como éste abraza a su esposa y le agradece todo su apoyo. ¡Qué bonita familia!

No queda duda de que “el sentir” pasa por los ojos y llega al corazón, pues lo que está haciendo “La Gaviota” a través de estos videos es promover la campaña de su marido como si se tratase de un reality show o un espectáculo político donde la política y las propuestas de campaña son canjeadas por el amor y por la promesa que la actriz hace cuando dice: “Estoy segura de que mi marido cumplirá cada uno de sus compromisos porque es un hombre de palabra”.

Esta manera casi abnegada en que Angélica Rivera va grabando a su marido ya le ha valido diversos elogios en programas de espectáculos como Hoy (Televisa) o Ventaneando (Tv Azteca), los cuales han reproducido fragmentos de estos videos porque al tratarse de una figura de la farándula lo que haga “La Gaviota” es nota y más aún cuando esto deja entrever el gran amor entre ella y el hoy candidato tricolor.

Aquí no hay (aparentemente) violación a la Ley Electoral porque cuidadosamente lo que sale al aire en televisión son los fragmentos donde la actriz narra “su sentir” respecto a la campaña de su esposo, el cual nunca se vio en los fragmentos que aparecieron en estos programas, los cuales justifican su inserción porque se trata de videos de internet que grabó la propia actriz. Es decir, es publicidad política pero no lo es.

Esta otra manera de hacer marketing político deja en evidencia, una vez más, que la campaña de Enrique Peña Nieto lo que busca atraer son audiencias televisivas y no propiamente ciudadanos o electores porque el mensaje construido, al menos en esta serie de videos, no gira en torno de una plataforma político-electoral sino alrededor de la historia de amor que une al político más mediático de la contienda electoral con una de las actrices más queridas de la televisión mexicana.

Tal parece que esto es un adelanto de las telenovelas sociales que el político prometió que haría si llegará a la Presidencia. Todo lo demás es mera coincidencia.

 

 

¿World WAR Web?

Publicado: enero 27, 2012 en Internet, Política

Por Darwin Franco

El usuario de Twitter @irisfz irónica e inteligentemente lanzó el siguiente comentario: “Año 2050: Abuelo, abuelo; ¿cómo empezó la III guerra mundial? -Verás hijo, un día el FBI cerró Megaupload y luego…”, ¿Pero de verdad estamos ante el inicio de una guerra mundial/virtual?

De entrada, la respuesta es que no, ya que los que accedemos hoy a internet seguimos siendo una minoría (3.1 billones de personas); sin embargo, la defensa comprometida y los arrojos mostrados por los miles de usuarios ante el embate de la Iniciativa SOPA (Stop Online Piracy Act) son acciones que están cambiando el paradigma que históricamente ha explicado la relación entre la sociedad y los medios de comunicación y la sociedad frente a las instituciones.

Hoy estamos de frente a una revolución de las audiencias, una revolución que ha demostrado va ir hasta las últimas consecuencias para mantener al que consideran es el único medio libre: internet; por ellos, muchos analistas consideran que la presión ejercida por los usuarios ha puesto en jaque no sólo “la continuidad improbable de una industria abusiva” (que se esconde bajo el famoso © Copyright), sino también la forma tradicional en que opera la política, pues cada vez se vuelve más complicado que los gobiernos actúen de espaldas a la ciudadanía, ya que éstas son cada vez más proactivas y buscan (de acuerdo a sus medios y circunstancias) hacerse de la información necesaria para vincularse con otros que como ellos están hartos de la situación.

Porque siendo realistas lo que está en juego no es una guerra entre “gobiernos y piratas”, sino una disputa para mantener la hegemonía y el poder que ha últimas fechas tiene a la mediatización de las prácticas sociales como su punto neurálgico.

“La comunicación es poder”, afirma el teórico Manuel Castells, y en esa aseveración están puestas las múltiples manifestaciones y reacciones que los ciudadanos a nivel mundial están realizando dentro y fuera de la red desde Wikileaks, la Primavera Árabe, los Movimientos de los Indignados en España, Occupy Wall-Street, Occuppy London, las acciones hackers de Anonymous y las recientes manifestaciones derivadas de la Iniciativa Sopa y de la decisión del FBI de quitar de la red el sitio Megaupload. La revolución tiene más tiempo del que muchos le otorgan.

Una característica vital e importante en toda esta revolución es que muchas de ellas están siendo operadas desde y a través de los jóvenes, pues son ellos los que mayormente han comprendido y significado los dispositivos tecnológicos y la manera en que éstos pueden ser una plataforma político-ciudadana para cambiar su realidad, misma que no está siendo operada ni por la militancia ni por las instituciones, sino por las causas que los unen, ya que su interés no está en lo político sino en la política y eso propicia un desenvolvimiento distinto en la dimensión de lo público y del bien colectivo, como asegura la investigadora Rossana Reguillo.

Si los gobiernos temerosos de las acciones e inteligencias colectivas (que surgen, se mueven y se empoderan en la red) actúan a través de la represión y las grandes empresas se escudan bajo sus derechos de propiedad es porque temen que esos usuarios/ciudadanos escapen fuera de sus dominios, pero habría que advertirles que hoy éstos han creado nuevas formas de movilización y participación colectiva que no inician ni terminan en la red, no.

Al contrario, estás se multiplican y renacen porque estos grupos asumen a la tecnología como un constructo social que constantemente es renovado por las acciones que sus usuarios realizan dentro y fuera de ésta; lo cual propicia y expande las causas y las acciones porque éstas se asumen como necesidades globales aunque su lucha y beneficio radique en lo local o nacional.

¿La guerra está declarada? Yo digo que sí, y ahora más que nunca las posibilidades de ganar no residen en los poderosos, sino en nuestra capacidad de actuar activamente y políticamente dentro y fuera de nuestros espacios de acción, dentro y más allá de nuestras causas personales.

Ya tocaron la puerta de Megaupload, mañana podrían tocar la tuya ¿estás preparado?