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La violencia no llegó a Jalisco el 1 de mayo del 2015, ese día se desbordó. En este estado que es tierra del mariachi y el tequila, la inseguridad y la violencia han crecido a borbotones generando que hoy Jalisco sea uno de los cuatro focos rojos del país.

Sin embargo, los hechos violentos que han sucedido en Jalisco ni iniciaron ni parecen terminar con lo sucedido el 1 de mayo, día en que el Cártel Jalisco Nueva Generación colapsó al estado con el derribo de un helicóptero de la Secretaría de la Defensa Nacional y la realización de 39 narco-bloqueos en 25 municipios de Jalisco.

He aquí el link para ver el proyecto realizado con el fotoperiodista Héctor Guerrero.

https://readymag.com/452150

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Por Darwin Franco Migues

La denominada Operación Jalisco tiene como principal objetivo la captura de los líderes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG); por ello, cualquier medio para lograrlo es justificable aunque esto implique la existencia de desapariciones, ejecuciones extrajudiciales y abuso de poder. Lo que importa es disparar, acribillar, asesinar y capturar.

El estado de derecho, el respeto al debido proceso, la presunción de inocencia resultan totalmente inoperantes cuando se anteponen las balas como única estrategia de seguridad. Lo anterior, ha quedado absolutamente claro con las acciones que agentes federales e integrantes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) han realizado en el estado de Jalisco y en la frontera de éste con Michoacán.

Son ya más de 100 muertes de personas, todas ellas justificadas porque pareciera que el único camino hacia la paz se construye, contradictoriamente, a través de la muerte. Así lo entendieron el general José Luis Sánchez León (uno de los principales responsables por la matanza de 22 personas en Tlatlaya, Estado de México) y sus muchachos, cuando el 1 de mayo, al inicio de la Operación Jalisco: “no buscaron a quien se las hizo, sino a quien se las pagara”, así que tras la caída del helicóptero de la Sedena, donde murieron nueve de sus compañeros, asesinaron y desaparecieron a cerca de 40 personas en los alrededores de la comunidad de Villa Vieja, municipio de Villa Purificación, lugar donde integrantes del CJNG derribaron la aeronave en que viajaba un comando especial de militares.

Tres semanas después, en la frontera entre Jalisco y Michoacán, la persecución de los presuntos líderes de la región ciénega del CJNG terminó en una de las acciones de seguridad más cruentas, pues en el rancho El Sol, ubicado en el municipio de Tanhuato, Michoacán, fueron abatidas (así gusta decir la autoridad) 42 personas. La manera en que se realizó el operativo deja muchas dudas porque no es posible que luego de tres horas de aparente balacera, las bajas se concentraran de manera tan desigual. La Policía Federal reportó la muerte de un oficial y las terribles fotografías de estos hechos nos mostraron los cuerpos de 42 personas que murieron con marcas de tortura y con disparos a quema ropa.

Seguro fue el enfrentamiento, seguro fue la inteligencia de seguridad que prefirió “abatir” antes de detener e investigar que en verdad todos los ahí presentes tuvieran o no vínculos con el crimen organizado. Algunos de ellos, simplemente les tocó estar un pésimo momento y ante una pésima autoridad que sólo entiende de balas, pero no de procuración de justicia. En otros casos sí se han comprobado los vínculos, lo cual no justifica de ninguna forma lo cruento de su muerte. Si ellos tenían que pagar por sus delitos pues que así lo hicieran, pero esto ya fue así, ya que “sirios y troyanos” fueron “abatidos” en aras de nuestra seguridad.

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Al momento han sido identificadas 38 de las 42 personas que murieron en Tanhuato, la mañana del 22 de mayo. 28 de estas personas eran oriundas del municipio de Ocotlán, Jalisco, lugar donde el 19 de marzo ocurrió una balacera entre integrantes del CJNG y elementos de la Gendarmería Federal. El saldo más de 30 personas muertas, cinco de ellas eran integrantes de las fuerzas federales.

Ocotlán es un pequeño municipio que se ubica a una hora de Guadalajara. Es una población que mayormente es conocida por el milagroso “señor de la misericordia” y por ser la capital de la industria del mueble en el país. Ahí fueron enterradas 34 de las 42 personas que murieron en Tanhuato, hoy sus tumbas muestran flores de sus familiares y algunas otras con grandes coronas de flores con la leyenda: “¡Qué Dios los bendiga, su amigo J.G.!”. Informes de seguridad elaborados por el gobierno federal y el gobierno de Jalisco, reconocen como líder del CJNG en la región ciénega a Javier Guerrero Covarrubias. Esta región incluye varios municipios de Jalisco y Michoacán, entre ellos Ocotlán y Tanhuato.

El CJNG, a través de un video, precisó que lo ocurrido en Tanhuato fue una venganza de parte de la Policía Federal contra ellos, razón por la cual anunciaron futuras represarías en contra de dichas autoridades. La Policía Federal, en cambio, anunció que el 28 de mayo capturó (no abatió) a Víctor Manuel García Orozco, presunto operador del CJNG en la región ciénega. A éste se le señala como presunto autor intelectual y material del secuestro y homicidio de dos elementos de la PGR en Briseñas (Michoacán), el 3 de noviembre de 2013. La desaparición de estos agentes condujo a la localización de 37 fosas clandestinas ubicadas en el municipio de La Barca, y de las cuales se exhumaron 74 cuerpos.

De Javier Guerrero Covarrubias no hay información, a pesar de que se sabe de manera extraoficial que el operativo del 22 de mayo en Tanhuato, Michoacán, pretendía lograr su captura.

Un mes de Operación Jalisco, sus resultados: muertes, desapariciones y masacres. Todo bajo la lógica de disparo, luego investigo porque toda captura justifica cualquier muerte a causa del abuso de poder.