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¡Ya valió Monex!

Publicado: febrero 19, 2015 en Política
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Por Darwin Franco Migues

Si Usted ahora es Presidente. Si Usted recibió, en 2012, una de las siete mil 581 tarjetas prepagadas del Grupo Financiero Monex. Si Usted se vio beneficiado con una parte de los 66.3 millones de pesos que se distribuyeron en las pasadas elecciones a través de estas tarjetas. Si Usted forma parte de las empresas Grupo Comercial Inizzio y Comercializadora Epfra que, mediante Monex, hicieron llegar este dinero a los operadores políticos del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Si Usted formó parte del fraude electoral y de ese mecanismo que le permitió llegar a la Presidencia a Enrique Peña Nieto, no tiene por qué preocuparse porque ya el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), determinó (15/02/15) que nada de esto fue un delito, ya que el orquestado plan electoral no se utilizó para “comprar votos”. Quizá conciencia y voluntades, pero votos no.

Los magistrados del TEPJF tardaron casi dos años en llegar a esta magnánima resolución, la cual no priorizó ni valoró todas las evidencias que partidos políticos, medios de comunicación y colectivos ciudadanos recabaron para demostrar que a través de esas siete mil 581 tarjetas se orquestó una compra masiva de votos a favor del entonces candidato del PRI a la Presidencia, Enrique Peña Nieto. Al contrario, los magistrados señalaron que: “No hubo origen ilegal de 66.3 millones de pesos dispersados a través de las tarjetas Monex durante las campañas electorales de 2012”. Sí, no hubo nada ilegal, tal y como determinó en su momento el extinto Instituto Federal Electoral.

Con esta sentencia, los recursos de apelación que presentaron en 2012 tanto el Partido de Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) resultaron improcedentes, ya que no existió un destino ilícito porque no hubo manera de comprobar que dichas tarjetas se emplearon para la compra o coacción del voto. Lo que sí comprobaron fue que, efectivamente, el PRI –a través de un intermediario- contrató con Monex el servicio de dispersión de recursos, el cual se ejecutó utilizando 7 mil 851 tarjetas, en las que se depositaron y distribuyeron, 66 millones 326 mil 300 pesos.

Sí, dispersión de recursos para la dispersión de votos porque de esa cantidad de dinero fueron sustraídos o cobrados, a través de las tarjetas, 50 millones 508 mil 891 pesos, los cuales, aseguró el pleno del TEPJF, corresponden a gastos de campaña. Sin embargo, esta suma creció después de la impugnación a 57 millones 318 mil 609 pesos. Razón por la cual, los magistrados le ordenaron al Instituto Nacional Electoral (INE) investigar el uso y destino de esos 7 millones de pesos que se gastaron a través de las tarjetas de Monex, luego de la impugnación. Sí, a los magistrados les pareció más congruente cuestionar el destino de 7 millones que el de los 66 millones 326 mil 300 pesos que se triangularon a través de las empresas Grupo Comercial Inizzio y Comercializadora Epfra para favorecer al PRI.

Las reacciones ante esto no se hicieron esperar, el PAN -a través del senador Javier Corral- expresó que la resolución del TEPJF fue “una regresión autoritaria”. Otros partidos como Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), en voz de Martí Batres, manifestaron que esto es una “carta-invitación a la compra del voto y violación de la ley”. Por su parte, Andrés Manuel López Obrador, candidato que quedó en segundo lugar en esas elecciones presidenciales, llamó corruptos a los magistrados, pues su acción comprueba que “no hay democracia ni estado de derecho”.

Sí, ya valió Monex, y sí ya sé que no aplaudimos tanta impunidad.

@darwinfranco

Por Darwin Franco

La crisis del sistema político mexicano no se compondrá con las elecciones intermedias del 2015 por más que los políticos/candidatos prometan tiempos mejores. La solución no está en el cambio de políticos sino en la transformación de la política mexicana, pues mientras los candidatos sigan siendo parte del arcaico sistema partidista que tenemos son pocas las esperanzas de que “la política” (en esencia y sentido) responda a las necesidades de sus ciudadanos y no únicamente al sistema político que alberga hoy a los candidatos que en todo el país buscan ser gobernadores, alcaldes, regidores o diputados locales y federales.

Con el arranque de las pre-campañas queda claro que ellos no entendieron la manera en que los mexicanos despertamos en 2014, ya que no comprendieron cómo la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa activó la participación política y ciudadana del país. Ellos no quisieron entender nada.

Y no lo hicieron porque hoy los vemos haciendo el mismo tipo de campaña de siempre, los vemos ahí ofreciendo una honestidad que perdieron hace tiempo cuando por sistema y voluntad se negaron a reconocer que FUE EL ESTADO quien desapareció no sólo a los 43 normalistas sino también a los más de 26 mil mexicanos que no han logrado volver a casa.

FUE EL ESTADO quien dejó crecer la violencia que hoy en spots se anuncia como moneda de cambio electoral, pues se ofrece seguridad por votos. Ellos, los que hoy aspiran a un cargo de “representación popular”, parece que no vivieron el 2014 y sus innumerables manifestaciones de solidaridad y búsqueda, parece que no oyeron el grito de “JUSTICIA, JUSTICIA” que los padres y compañeros de los 43 normalistas pregonaron a lo largo y ancho del país. No oyeron porque optaron por ser sordos y omisos.

Por ello, salen con amplias sonrisas a pedirnos el voto como si nosotros hubiésemos vivido y sentido el mismo 2014 que ellos, pero están equivocados porque nosotros ni fuimos distantes ni indolentes y, por tanto, sabemos que la política que necesita el país no es la que ellos prometen sino aquella que tejimos en las calles cuando rompimos toda inacción e indolencia al momento en que asumimos como nuestros a cada uno de los desaparecidos.

La política que requerimos, y estamos construyendo, es la que parte el reconocimiento del otro y los otros desde su concepción de humanidad porque nosotros no somos cifras de la violencia ni somos sólo números en un padrón electoral: Somos ciudadanos y en 2014 decidimos serlo de una manera más crítica y activa; por ello, sus campañas de siempre no tendrán el mismo efecto en nosotros porque no somos botín de nadie ni tampoco dejaremos que lo sean las víctimas de la violencia o los desaparecidos. Ellos no lucrarán con nosotros porque, en las elecciones del 2015, hemos decidido afrontarlos como ciudadanos y no como votantes.

Piensan que seremos los mismos y ese será su error, ya que ellos apostarán (a corto plazo) al cambio de rostros y colores en el sistema político, mientras que nosotros, en las calles y en las redes, estamos apostando a la transformación de la política desde nuestra acción política-colectiva.

Hacerlo no será fácil, pero la indignación que hoy sentimos es y será la semilla de nuestro futuro.

@darwinfranco

Por Darwin Franco

Ellos apuestan por EL OLVIDO, nosotros por LA MEMORIA. Y es tan sólo por eso que no estamos dispuestos a tolerar que desde la torpe boca presidencial se nos diga que “debemos superar este momento de dolor”.

¿Superar? ¡Por qué habríamos de superarlo cuando no existe justicia alrededor de la muerte tres y la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa! Uno supera las cosas cuando éstas tienen una conclusión y existen los elementos necesarios para dejarlas ir; sin embargo, la tragedia de país que vivimos (consumada/representada por lo ocurrido en Iguala, el pasado 26 de septiembre) no posee ningún tipo de conclusión porque la impunidad, la inacción, la injusticia y la indolencia siguen siendo tan dolorosamente cotidianas.

¿Cómo superar una situación así? ¿Cómo aminorar el dolor de 43 familias? ¿Cómo entender y dejar pasar el llanto de 26 mil más que buscan a sus desaparecidos o de más de 120 mil que han tenido que padecer la muerte de los suyos? ¿Cómo hacerlo? Sólo la falta de corazón explicaría una expresión así de indolente.

#YoNoLoSupero porque cuando escucho a los padres de los 43 normalistas muchas cosas dentro de mí se fragmentan.

#YoNoLoSupero porque no sé cómo hacerle para dejar de sentir esta mezcla de rabia, dolor y esperanza.

#YoNoLoSupero porque los escucho a ellos (los políticos) y más crece la disociación entre lo que ellos piensan/viven y aquello que nosotros gritamos/demandamos en las calles.

#YoNoLoSupero porque yo apuesto por la memoria y la vida, nunca por la muerte y el olvido.

#YoNoLoSupero porque #MeFaltan43 y #MeFaltan26Mil.

#YoNoLuSupero porque cuando clamábamos por un #TodosSomosAyotizapa sabíamos que Ustedes buscarían la manera de desvirtuar nuestra indignación.

#YoNoLoSupero porque me encabrona que del cansancio estén pasando a la resignación y a ese maldito olvido que sólo busca cobijar impunidad.

Se equivoca, Señor Presidente, esto no será posible superar hasta que no haya justicia.

Si Usted acaso carece de corazón, entonces, dele vuelta a la página, pero luego no se pregunte por qué pedimos su renuncia. Si Usted, en lo personal, lo quiere superar, pues hágalo pero no siga como Presidente porque no se puede andar gobernando un país sin corazón y muchos menos sin inteligencia.

Usted, como se lo dijera Javier Sicilia, no tiene corazón.

#YoNoLoSupero #YaMeCansé2

@darwinfranco

Por Darwin Franco

La comunicación del riesgo implica movilizar esfuerzos solidarios coordinados para favorecer prácticas preventivas y de control frente a cualquier eventualidad que implique un riesgo, potencial o latente,  para una población. Su correcto empleo impacta directamente en la manera en cómo son recibidos los mensajes, cómo se manejan los conflictos, y cómo se toman las decisiones alrededor de ellos.

En la campaña de comunicación de riesgo lanzada por la Secretaría de Salud alrededor del nuevo brote de influenza A (H1N1) que padece el país desde el 1 de enero de este año, se pueden percibir ciertos sesgos que podrían afectar las medidas de prevención que las propias instancias de salud o la población en general deberían estar tomando; por ejemplo, se plantea disminuir “el riesgo” minimizando el tamaño real del problema.

Cuando uno ingresa al sitio www.todosobreinfluenza.salud.gob.mx, sitio que se promociona en todos los medios para solventar ahí nuestras dudas sobre la influenza, aparece una pregunta central: “¿Hay un problema grave o una epidemia de influenza en México?, la respuesta que se ofrece es la siguiente:

NO, como en todas las temporadas de frío las infecciones respiratorias agudas se incrementan y aún cuando este incremento es importante, no significa que estemos ante una epidemia y mucho menos ante una situación de emergencia”.

No hay emergencia, sin embargo, el tamaño del problema es mucho mayor que lo enfrentado en el año 2009 cuando sí se emitió una emergencia sanitaria. De acuerdo a las propias cifras dadas a conocer por la Secretaría de Salud (SSA) este año se tienen registrados 2 mil 085 casos confirmados y 295 defunciones derivadas del padecimiento por influenza en sus diversas manifestaciones A(H1N1), A(H3N2), Tipo B y diferentes sub-tipos que no han sido categorizados, todo esto hasta el día 31 de enero.

En 2009, la propia Secretaria presentó un informe sobre la situación de la epidemia de influenza que vivió el país entre el 1 de marzo y el 2 de junio, el saldo en ese momento fue de 5 mil 563 casos confirmados y 103 defunciones.

Lo cual significa que lo que se vive hoy casi triplica el número de víctimas en un periodo de tiempo mucho menor al que se vivió en el año 2009, pero no hay por qué preocuparse, no pasa nada: esto es normal:

“La influenza no es una enfermedad nueva, se presenta año con año y actualmente de los diferentes tipos de virus de la influenza, en México circulan tres virus estacionales: A(H1N1), A(H3N2) e influenza B, predomina el virus de la influenza A(H1N1). Sin embargo, es importante recordar que este virus, es ya un virus estacional y se encuentra incluido en la vacuna que se aplica en estos momentos”.

Este llamado a la calma en nada ayuda a generar prácticas preventivas y de control porque de entrada se niega el riesgo al situarlo en un estado de normalidad que ocurre de manera natural “año con año”, lo que no nos dicen es que ese proceso natural alcanzó niveles atípicos que superan en mucho a las posibles eventualidades que por los llamados periodos invernales tiene que enfrentar el sistema de salud. Incluso la SSA va más allá y se cuestiona si lo que hoy vivimos es un problema similar a la epidemia del 2009:

“NO, durante el 2009 nos enfrentamos a un virus nuevo de influenza del que no conocíamos sus características, cómo afectaría y cómo se comportaría. Actualmente, sabemos cuáles son los virus que circulan y cómo combatirlos. Además, desde el 2009, contamos con nuevos y modernos métodos de diagnóstico y tratamientos”.

¿Si la contundencia en la respuesta fuese cierta no debieran ser los casos comprobados y las lamentables defunciones menores? ¿No debiera tener el sistema de salud una estrategia coordinada para movilizar esfuerzos solidarios y prevenir entonces los riesgos que, como ellos afirman, ocurren normalmente cada año? ¿Qué pasó entonces?

Difícil responder a estas preguntas, lo único cierto es que hoy la comunicación del riesgo generada por la administración de Enrique Peña Nieto y sus órganos de salud no sólo ha sido errática sino errónea porque negar la dimensión del problema no ayuda a solucionarlo.

Comunicar el riesgo de la influenza debiera sustentarse en el reconocimiento de la problemática y en la generación de acciones que ayuden a entender lo que está pasando y qué se puede hacer desde donde uno está parado. No pueden sólo llamar a la prevención (como sí pasa) sin explicar bien de qué nos prevenimos y por qué lo hacemos.

Si no hay información clara sustentada en la realidad y no en la negación de la misma difícilmente el riesgo se reducirá porque lo que se produce es una disonancia entre el mensaje del “no pasa nada” y lo que sabemos está ocurriendo en clínicas y hospitales.

Ningún riesgo se puede prevenir si se niega, ninguna violencia cesara si se le invisibiliza. No obstante, esa es la comunicación del riesgo desde el llamado Gobierno de la República.

@darwinfranco

 

Por Darwin Franco

Lo ocurrido con la aprobación de la Reforma Energética no fue un fast-track sino una canallada porque la mayoría de los congresos locales sesionaron de manera extraordinaria para que sin leer, analizar o siquiera discutir aprobaran el dictamen entre 24 y 48 horas después de que éste fuera votado en el Congreso de la Unión. Tenían prisa, les infundieron la prisa.

En tiempo record y ante la presión ciudadana que cercó de manera pacífica muchos de los recintos legislativos, los diputados locales (en lo que se guardaban lejanas esperanzas) se prestaron para terminar lo que consideran un “triunfo político-económico” para el desarrollo del país; sin embargo, para  muchos de los que se encontraban afuera de sus palacios legislativos no es más que un “atraco a legislación armada”.

“Sin modificar una coma” cada uno de estos representantes del pueblo sesionó, se congregó y  entró a escondidas a sus congresos para terminar de concluir la máxima obra de Peña Nieto. Ahí atrincherados, ocultos -como quienes saben que obran mal- ejercitaron su brazo y en contra de toda dignidad decidieron suspenderse a sí mismos para votar (quizá no saben hacer más) una Reforma que sólo encontró la oposición de algunos legisladores del PRD, PT y Movimiento Ciudadano (nuestra debilitada “izquierda”).

Algunos diputados hicieron boquetes, en sus propias instalaciones, para salir como patriotas, así pasó en Querétaro. Otros se blindaron (se encapsularon) con policías y militares para impedir que todo cerco les imposibilitara aprobar la Reforma (dicen que para eso les pagamos), y en virtud de su seguridad reprimieron a los manifestantes, los golpearon, les lanzaron gas lacrimógeno (como ocurrió en Jalisco) seguros de que toda acción era necesaria porque lo que se jugaba dentro -en sus valientes decisiones- era el futuro de la patria. Valientes todos ellos que de espaldas a sus representantes votan.

#PosNosSaltaron, #PosLesValimosMadres porque llevan años ejercitando la no-escucha, “el NO oigo, NO oigo, SOY de palo, TENGO orejas de pescado”, porque llevan años persiguiendo el voto en las calles e ignorando las demandas desde sus escaños.

#PosNosSaltaron porque se sienten poderosos y actúan escudriñados en la ignorancia con la que asumen a los que dicen representar, pero se les está terminando el tiempo y el #Cerco no sólo es físico sino simbólico porque pese a nuestra organización espontanea, o nuestra sólo aparente emoción e indignación, estamos organizándonos, estamos construyendo cercos que son incapaces de ver. Estamos venciendo el miedo.

Hoy, quizá, nos saltaron, nos violentaron, pero a las afueras de sus recintos legislativos (nuestros espacios públicos) estuvimos nosotros defendiendo nuestro derecho a decir NO, mientras Ustedes sólo saben decir SÍ, sin cuestionar. Obedecer, les sale bien.

#PosLosCercamos y Ustedes nos lanzaron a la fuerza pública para encapsularnos, pero cuando me alegro de que ignoren el valor de lo simbólico porque #ElCerco no sólo es una acción de resistencia sino un abrazo solidario que nos une (y unirá) a todos alrededor suyo, es un círculo que poco a poco se irá cerrando porque ya no tolera su indolencia, su cinismo.

El cerco está puesto, ya no tenemos miedo; por ello, estamos en la calle mientras Ustedes atrincherados se resguardan. Algún día saldrán y, quizá, lo harán sin vergüenza pero tendrán que venir a nosotros (qué tanto falta para el 2015) y acá  #ElCerco los espera para escuchar las justificaciones/explicaciones que nos darán. Acá #ElCerco los espera para cuando quieran re-elegirse (eso también lo aprobaron) y ahí comprenderán lo pequeño que es el vórtice de un círculo donde Ustedes nunca más volverán a ser el centro.

@darwinfranco

Informe Fallido

Publicado: septiembre 7, 2013 en Política

Por Darwin Franco

Uno de las acciones más importantes para cualquier funcionario público es la presentación anual de las actividades que ha realizado en el puesto que se le ha encomendado. Esta actividad más que un momento de aplausos y falsos elogios debiera ser la oportunidad ideal para que el político acepte sus errores y de cara a la sociedad nos anuncie qué hará para remediarlos.  Desde luego, el informe, también debiera ser el espacio para precisar las acciones positivas y comprometernos todos para ayudar al gobernante a mantener el buen paso.

¿Qué pasa cuando un gobernante cancela esta actividad? En primer lugar, rehúye a la responsabilidad que tiene, ya que rendir cuentas es una obligación que se deriva de su trabajo; segundo, señala su incapacidad para abrirse al diálogo porque -no obstante, la efervescencia social que se le presente- éste no debiera darle la espalda a los ciudadanos que esperan saber qué ha hecho ni a los que en las calles le enfatizan los errores generados en su gestión; tercero, reconoce que su estatura y carácter no está a las alturas del momento social al que le ha tocado hacer frente.

¿Suplanta la emisión de un mensaje en cadena nacional a la rendición de cuentas? No, porque emitir un mensaje mediático es una manera unilateral de anunciar sólo el saldo positivo o la versión optimista de quien desde el gobierno ve la realidad. Un mensaje en medios, más allá de la penetración, termina siendo una comunicación sin capacidad de retroalimentación, y quien nos gobierna desde la comodidad de la pantalla no se presta a escuchar las críticas de los representantes de los partidos políticos que conforman el Congreso de la Unión, sitio donde nuestras leyes marcan que debiera de presentarse el Informe Presidencial.

La cancelación del Primer Informe de Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto en el Congreso se conjuga con las marchas y protestas multitudinarias de maestros, adscritos a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE),  que se oponen a la Reforme Educativa y, en específico, a la reciente aprobación de la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), por considerarla contraria y perjudicial a todos los derechos que como gremio han conseguido.

Los críticos del movimiento magisterial, en cambio, señalan que lo que no quieren los maestros es perder sus privilegios, los cuales podrían verse mermados por el nuevo sistema de evaluación que se implementaría para examinar sus habilidades docentes. Sus detractores dicen que los maestros no quieren ser evaluados, pero olvidan que conforme las nueva leyes esta evaluación sería homogénea, lo cual es contrario al sentido de multi-culturalidad que se vive en la educación en nuestro país.

Por la amenaza de movilizar las manifestaciones de los maestros hasta el lugar donde se realizaría el informe presidencial y por el inicio -ese día- del Movimiento por la Defensa del Petróleo, Enrique Peña Nieto -señalando causas de faltas de seguridad- decidió cancelar su rendición de cuentas que se llevaría a cabo el 1 de septiembre. El único mensaje que dio a los mexicanos fue emitido hasta el lunes 2 en la seguridad de Los Pinos. El Presidente regresó al único espacio en cual se siente seguro: el detrás de cámaras. Ahí donde todos lo podemos ver y escuchar, pero  que le impide a éste (por decisión propia) escuchar lo que pensamos sobre su administración.

La crispación que vive el país, el espacio de conflicto, el desaceleramiento de la economía esperaban tener cabida en un informe que sólo se mandó en papel, comprobando que la acción calderonista de no rendir cuentas también será una tradición que adopte Peña Nieto. La de estar en pantalla sí se mantiene.

La falta de diálogo ante el conflicto magisterial conjugado con el informe fallido de Peña Nieto es una muestra de la crisis de representatividad política de las instituciones que nos gobiernan, esto sin duda da cuenta del desfase entre la élite política y la inconformidad social, pues dentro de sus acciones han sido incapaces de incorporar las demandas e inconformidades de los ciudadanos, a los cuales antes de diálogo se les reprime o, simplemente, se les ignora al rendir cuentas detrás de las pantallas.

 

 

#YoSoy132 a un año

Publicado: mayo 12, 2013 en Comunicación, Política

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Por Darwin Franco

Dicen que estamos ante el fin del movimiento, precisan que sus filas se han disminuido y que las ideas combativas se vieron mermadas con los resultados electorales y con el golpe, físico y simbólico, que recibieron el 1 de diciembre. Dicen que lo que queda del #YoSoy132 es la mera esperanza de algo que –aparentemente- no logró prender la mecha de la consciencia de una generación. Dicen.

También precisan, los de afuera y los de dentro, que el final es inminente y que lo que sostiene la lucha es frágil. Dicen que ya no hay capacidad de visibilización y movilización social, y que los que quedan cada vez están más fragmentados no sólo al interior de la organización sino también alrededor de las múltiples luchas que fueron incorporando al movimiento. Dicen que son pocos los éxitos y que no hay lucha que no sucumba ante el sistema o ante la apatía/impotencia inherente a la participación social.

Lo dicen desde la distancia de quien conoció al #YoSoy132 únicamente a través de las redes sociales y desde el mal encuadramiento de los medios, también desde la cómoda posición de quien antes que entenderlo precisó su fin. Desde quien desconoció los motivos personales de todos esos jóvenes y olvidó que la fuerza de un movimiento social reside en la cohesión que se genera en sus miembros y en la manera en que esto genera una implosión donde ninguno de ellos vuelve a ser lo que era, ya que el principal cambio está en la modificación de la mentalidad y la actividad de sus integrantes.

Muchos de ellos, no tenían un historial de lucha, protesta o participación social y HOY esto forma parte integral de su vida. El cambio, a pesar del duro análisis de muchos, no es cuantitativo sino cualitativo. Los movimientos sociales marcan y generan procesos que continúan independientemente de la lucha inicial. Los cientos de jóvenes que aún están en el #YoSoy132, en diversas partes del país, han entendido y aprehendido esto a través de la equivocación y el acierto. El aprendizaje aún continúa.

Si bien, focalizaron inicialmente sus baterías a la imposición mediática de Enrique Peña Nieto e incrementaron sus esfuerzos para denunciar el fraude electoral, también aprendieron a formular metas a mediano y largo plazo porque el peso del sistema los detuvo, pero no los frenó. Después vino la represión, pero eso tampoco los mermó porque continuaron defendiendo sus causas y a ellas le sumaron la exigencia de justicia.

Siguieron y volvieron a sus orígenes porque no hay que olvidar que parte fundamental de nuestra controvertida Reforma de Telecomunicaciones descansa en la lucha que el #YoSoy132 realizó para poner en la opinión pública el peso y rol que los medios de comunicación tienen en nuestra sociedad y el por qué resultaba vital la democratización de nuestro sistema mediático. Mientras tengamos medios plegados al poder pocas serán las posibilidades de generar una democracia real y eso fue entendido por una generación que (igualmente se dice) está caracterizada por sus apegos mediáticos.

El colocar este tema en el espacio público, a mí parecer, es un gran logro del movimiento aunque también sé que falta mucho para que a nivel social se tenga mayor consciencia del peso que tienen los medios en la percepción de nuestra realidad. El papel del #YoSoy132 es ya un pilar importante en la lucha para entender nuestra historia mediática.

El nacimiento del #YoSoy131 aquel 11 de mayo del 2012 cuando Enrique Peña Nieto visitó la Universidad Iberoamericana, no sólo dio vida a un movimiento nacional que tomó como nombre #YoSoy132 sino que constituyó un cambio más profundo en una buena parte de la juventud mexicana porque despertó una consciencia y responsabilidad social en quienes se decía que eran políticamente apáticos. Originó una nueva manera de sentir el pulso social y activar la acción para defender lo que se considera justo.

Quizá seguirán diciendo que todo se acabo, pero la manera en que #YoSoy132 marcó la vida de muchos es algo que aún está por verse, pues la semilla que germinó aquella primavera aún está en proceso de convertirse en flor, ya sea alrededor de esta causa o de las muchas otras que se emprendieron desde el proceso personal de miles de jóvenes que han vuelto a la participación social parte integral de su vida.