Archivos de la categoría ‘Televisión’

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Por Darwin Franco

Uno de los objetivos centrales de la Reforma en Telecomunicaciones, promulgada el pasado 10 de junio, era (¿es?) evitar toda práctica monopólica en el mercado de las telecomunicaciones y esto se haría imponiendo candados para que las empresas que concentran la mayor parte del espectro radioeléctrico (por ejemplo, Televisa, Telmex o Telcel) desagreguen sus frecuencias hasta tener sólo el 50 por cierto (o menos) en cada uno de los sectores en que participen; sin embargo, nada de esto está aún legislado.

Y no lo está porque posterior a la promulgación de la Reforma, el Congreso de la Unión debía de trabajar en la adecuación de las leyes secundarias (Ley Federal de Telecomunicaciones y Ley Federal de Radio y Televisión) y en los fundamentos y reglamentos que deben dar vida a los dos nuevos órganos creados en torno a la Reforma: Instituto Federal de Telecomunicaciones y Comisión Federal de Competencia Económica, sin embargo, todo esto aún ni se discute.

Esto ha generado un vacío gigantesco que está permitiendo a los grandes corporativos hacer sus últimos movimientos concentradores; por ejemplo, Televisa anunció el pasado primero de agosto que compró (ellos le llaman elegantemente “invertir”) a la operadora de televisión de paga local, Cablecom, por 7 mil millones de pesos.

Al igual que como lo hiciera con Iusacell (aún propiedad de Tv Azteca) en 2012, la empresa de Emilio Azcárraga fue hábil y no hizo la compra directa sino que adquirió la deuda de Cablecom a través de la firma Tenedora Ares, quien posee 51% del capital de Cablecom. Esto le permitirá a Televisa hacerse del 95% de las acciones de la cablera.

Con la compra de esta empresa, Televisa elimina a una de sus principales competidoras en el mercado de la televisión por cable, pues cabe recordar que Televisa concentra el 70% de este sector a través de Cablemás, Cablevisión, TVI, Megacable, y Sky.  En el mercado de la televisión por cable sólo le queda un adversario a Televisa: Dish, propiedad de Carlos Slim.

Cablecom, que operaba en 16 estados de la república mexicana, podría incrementar el monopolio de la televisión por cable de Televisa al 80%, ya que en la transacción se incluyen algunas clausulas para que Emilio Azcárraga en un futuro (muy próximo) adquiera el 49% restante de la empresa.

Con este anuncio se atenta gravemente a la Reforma en Telecomunicaciones y Televisa anuncia que no respetará las restricciones a las prácticas monopólicas que buscan imponerse en el sector de las telecomunicaciones.

Si bien, esta compra aún debe ser autorizada por Comisión Federal de Competencia, que legalmente existe pero no operativamente porque aún no se han elegido a los aspirantes que la conformarán y no se tienen aún aprobados sus reglas de operación, todo indica que pasará debido a las grandes lagunas que la Reforma en Telecomunicaciones no ha logrado subsanar porque el Congreso que se apresuró a aprobarla parece que hoy tiene mucha calma para discutir el cómo hacer real y vigente la Reforma en las leyes secundarias.

Y mientras tanto, el imperio Televisa sigue creciendo sin que nadie diga o haga nada.

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Por Darwin Franco

¿Puede la ficción televisiva coadyuvar a recobrar la memoria social?  Acostumbrados a que nuestras telenovelas y series mexicanas se sitúen en contextos donde existen pocas relaciones temporales (ya sea al presente o al pasado), olvidamos la capacidad intrínseca narrativa que reside en la ficción para “traer el pasado al presente”.

Y no es que el pasado esté ausente en lo que diario se puede ver en la pantalla televisiva, al contrario; éste permanece ahí como tradición, como lugar donde los valores esenciales son evidentes y visibles, pero no necesariamente como memoria que nos incite a generar reflexiones sobre hechos o circunstancias que como nación no debemos olvidar, ya sea para exigir justicia o para no caer en los mismos errores.

Algunos historiadores e investigadores de la comunicación sugieren que los productos audiovisuales son documentos históricos independientemente de que se presenten así, porque juegan un rol importante en la comprensión sobre un periodo histórico o sobre determinada problemática, ya que lo que la ficción hace no es un mero reflejo del hecho o circunstancia, sino un ámbito narrativo donde éstos se expresan a través de valores e intenciones específicos.

De ahí que en la amplia trayectoria de la ficción mexicana en la producción de telenovela reconocida explícitamente  como histórica: Senda de Gloria (1987), El Vuelo del Águila (19949 y, recientemente, Gritos de muerte y libertad (2011), los productores hayan buscado el formato melodramático para retratar en la pantalla de Televisa algunos fragmentos de la vida nacional, respetando los valores y conceptos que han ido enmarcado en lo que conocemos como “la historia oficial” de México.

Sin embargo, hoy no hablare de la memoria social como pasado sino como presente vivo que, desde la ficción, se está retratando para orientar el contenido de series y telenovelas hacia problemas sociales que traídas del pasado nos permiten reflexionar sobre el presente, como ocurre con la serie The Bridge que recupera “los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez”.

The Bridge es una serie producida por el Canal FX (perteneciente a Fox Broadcasting Company) y desde el pasado 15 de julio lleva a 122 países la historia de dos detectives que en la frontera entre El Paso (Estados Unidos) y Ciudad Juárez (México) se hacen cargo de una investigación sobre los femenicidios que desde hace más de veinte años se comenten contra mujeres en Ciudad Juárez pero no los presentan como cosa del pasado sino como una problemática que hoy se acrecienta por la impunidad y por la disputa que los cárteles del narcotráfico enfrentan en ambos lados de la frontera.

Aunque esta no es la primera vez que una ficción asume al tema como eje narrativo, antes ya lo había hecho Tv Azteca en 2004 con la serie Tan infinito como el desierto,  sí es la primera vez que una televisora extranjera produce una serie basada en los lamentables crímenes contra las mujeres en Ciudad Juárez, donde el número estimado de mujeres asesinadas hasta el año 2013 asciende a más de 720, según datos de la organización civil Nuestras Hijas de Regreso a Casa.

En The Bridge se asume que es posible reavivar la memoria social con historias de ficción que retoman al pasado para situarlo en un presente desde el cual pretenden generar consciencia sobre los feminicidios en Ciudad Juárez, esto a través de recuperar esa capacidad intrínseca de narrar y conectar la ficción con la realidad.

Sin embargo, este ejemplo es apenas una minoría en relación al grueso de producción que realizan Televisa y Tv Azteca, donde la memoria social es apenas un recurso narrativo para reiterar y precisar cuales son los valores morales nacionales.

 

Por Darwin Franco

Suspender “el apagón analógico” en Tijuana, primera ciudad del país en donde se llevaría a cabo esta acción, puede darnos ya todo un panorama de la resistencia que darán Televisa y Tv Azteca para frenar un proceso que las obligaría –por ley- a entregar una buena parte de su espectro radioeléctrico para quedarse, en teoría, con las señales de los llamados “canales espejo”

Dichos canales les fueron otorgados por el Acuerdo de la Televisión Digital Terrestre (TDT), publicado el 2 de julio de 2004, a los operadores analógicos para que por éstos pudieran retransmitir sus señales de cara al apagón analógico que sucederá en todo el país a más tardar el 31 de diciembre de 2015. Es decir, estos canales fueron una concesión del gobierno para que las empresas con permisos vigentes pudieran iniciar la transición de lo analógico a lo digital. Al darse ese paso, las señales originales (las analógicas) deberán ser regresadas al gobierno para que éste las pueda utilizar, ya sea para crear nuevas concesiones de televisión (como las dos previstas en la Reforma de Telecomunicaciones) o para ofertar nuevos concesiones de telefonía e Internet.

Como pasará en Tijuana con las ocho señales de televisión, de las cuales cinco le pertenecen a Televisa y Tv Azteca. De hecho, estas empresas desde que inició el paso a la TDT son quienes acaparan el 75% de los canales espejos, por los cuales no sólo se puede retransmitir sus señales sino que además es posible realizar el llamado “multi-plexeo”: trasmitir a través de una sola señal digital hasta seis canales distintos.

Por ello, el freno al apagón analógico en Tijuana no sólo responde a la solicitud que el Comité de Radio y Televisión del Instituto Federal Electoral (IFE) envió a la Cofetel pidiendo una suspensión temporal debido a que una “buena parte de la población (el 7% que no recibió el decodificador para que sus televisores analógicos pudieran recibir las señales digitales) no estarían en posibilidad de recibir los mensajes de las autoridades electorales y los partidos políticos”. En Baja California, este año se elije gobernador, diputados locales y todos los presidentes municipales.

Si sólo se tratase de una legítima preocupación del IFE por el proceso electoral, en su Consejo General del 28 de mayo hubiese votado en contra de “exentar de bloqueos a las señales nacionales de las televisoras en zonas de cobertura geográfica local”, lo cual significa que en las elecciones locales, en esta caso la de Baja California, las cadenas nacionales no están obligadas a bloquear sus señales para que se transmitan los spots de los candidatos locales, esta acción si va en contra de la noción de generar un voto informado y razonado, y no tanto así los fundamentos que llevaron al IFE a pedir el freno al apagón analógico en Tijuana.

¿Por qué actuar con un criterio diferente en dos acciones similares, si supuestamente en el fondo la discusión está centrada en la posibilidad de que los ciudadanos -en elecciones locales- puedan tener acceso a la información sobre las propuestas de sus candidatos?

Si se tratase únicamente de eso, el IFE hubiera obligado a las televisoras a bloquear sus señales para trasmitir los spots de las elecciones locales y hubiera dejado que el apagón analógico siguiera, pues se entregaron decodificadores en el 93% de los hogares de Baja California, quedando 14 mil hogares pendientes. Las elecciones en este estado son el 7 de julio y no tendrían por qué estar comprometidas con la transición de las señales analógicas a las digitales. Ni una cosa depende de la otra ni la dimensión informativa generada por Televisa y Tv Azteca, en relación a este tema, es proporcional a lo que en realidad pasa en Tijuana.

¿Por qué no mejor nos dicen que esa transición afecta su modelo económico y que no están dispuestas a entregar las señales analógicas a pesar de que ya se les entregó una proporción igual de canales digitales? ¿Por qué el IFE no acepta que fue presionado por las televisoras y que actúo según le convenía a las televisoras y no a los ciudadanos? ¿Por qué la Cofetel no hace válida su autonomía y continúa con el apagón? ¿Qué cosas suceden y se esconden con el apagón?

 

Infografía publicada por el diario Milenio

 

Infografía publicada por Prodigy Noticias

 

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Por Darwin Franco

Dice la Secretaria de Hacienda y Crédito Público que “Ponte al corriente”, es un programa general y abierto a todos los contribuyentes mediante el cual los deudores del fisco “pueden acceder a la condonación total o parcial de adeudos fiscales causados antes del 1 de enero de 2007”, este descuento incluye contribuciones federales, cuotas compensatorias, actualizaciones y accesorios, así como multas por incumplimiento de obligaciones fiscales.

Quizá, por ello, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) condonó un crédito fiscal cercano a 3 mil 334 millones de pesos a Grupo Televisa, tal y como lo informó este sábado el diario El Universal. De dicha cantidad, la empresa de Emilio Azcárraga solo pagó el 10% y, a cambio, se desistió del juicio de nulidad que promovió contra el fisco desde 2011. Su principal queja era que Hacienda le estaba cobrando impuestos desmedidos. Impuestos que de acuerdo a los beneficios de “Ponte al corriente”, la televisora no pagaba desde 2007.  Al final, Televisa dejará de pagar 2 mil 990 millones 746 mil pesos.

La información de esta condonación se hizo pública porque Televisa, al cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), está obligada a dar cuenta de sus estados financieros y, en ellos, destacó que esa condonación fiscal “le permitirá limpiar y mejorar su imagen crediticia ante los inversionistas”. Pareciera que la televisora poseía información privilegiada para hacer redituable dicho programa fiscal, ya que al final sólo pagó 343 millones 254 mil pesos. Tan sólo en el primer trimestre de 2013, Televisa reportó como ganancias 15 mil 519 millones de pesos.

El SAT precisó que en esta condonación no hay privilegios porque esta es una acción que se aplica igual a todos los mexicanos y que “a la fecha se han acogido al programa cerca de 27 mil contribuyentes, obteniendo poco más de 55 mil pagos con un importe superior a 11 mil mdp”. La deuda condonada a Televisa representa el 30% de los ingresos que el SAT ha obtenido, hasta el momento, a través de dicho programa.

¿Si el programa está abierto para todos, el SAT se mostrará igual de benevolente cuando se trate de liquidar deudas de dos mil, cuatro mil o diez mil pesos? ¿Nos dará a todos “borrón y cuenta nueva” en nuestros impuestos?

Por Darwin Franco

La Reforma en Telecomunicaciones que se discute en el Senado busca prohibir que medios electrónicos engañen a las audiencias con “notas pagadas”, como aquellas que abundaron en el pasado proceso electoral. Estas “noticias” que se presentaban en pantalla o en páginas periodísticas sin hacer diferenciación del resto del contenido informativo transmitido resultaban ser publicidad donde el énfasis no estaba en la información o el hecho periodístico sino en la imagen/figura del político o candidato.

“Prohibir la difusión de publicidad engañosa o subrepticia”, al menos como está planteado en la Reforma, es importante pero más lo sería si esta tergiversación creciente de la informatización política y  la propaganda electoral se extendieran a todos los contenidos televisivos, pues desde 2006 tanto telenovelas como series están siendo un lugar idóneo para la publicitación de programas gubernamentales y propaganda político-electoral.

La audiencia mexicana no sólo ha sido engañada en noticieros sino que también en sus telenovelas se ha visto sorprendida cuando sin previo aviso se pasa de una escena romántica al consejo (siempre bondadoso y carente de engaño) de la protagonista o el protagonista que le invita a votar por Felipe Calderón (La fea más bella,  Televisa 2006); que le explica que la muerte de Juan Camilo Mouriño (ex Secretario de Gobernación) no fue a causa de una atentado sino a la falta de pericia de los pilotos (Secretos del Alma, Tv Azteca 2009); que le hace ver los éxitos que tuvo el gobierno de Juan Sabines en Chiapas (Pasión Morena, Tv Azteca 2009) o que le expone la manera en que el gobierno federal va ganando la guerra contra el narcotráfico por el excelente trabajo de sus fuerzas armadas (El Equipo –Televisa, 2011- y La Teniente –Tv Azteca, 2012).

O como paso recientemente con la telenovela de Televisa: Corazón Indomable, en la cual se le explicó a la protagonista “Maricruz”, las bondades de la inversión extranjera en México. Esto coincidió en tiempo y forma con el anuncio que el presidente Enrique Peña Nieto hizo en su gira en Asia sobre abrir a Pemex “a la inversión extranjera”, pero también sucedió cuando en el Senado se discuten los porcentajes de inversión extranjera en el sector de las Telecomunicaciones y en el momento en que los diputados buscan cambiar la ley para permitir que los extranjeros puedan poseer playas en el país.

En un diálogo de más de cuatro minutos y con un toque propagandístico, en Corazón Indomable se explicó que la inversión extranjera no es mala sino algo súper necesario. La justificación de este diálogo se realizó de forma “casi natural” porque dentro de la trama existe un empresario extranjero, Emir Karim, quien busca invertir en la isla donde se desarrolla la historia. A continuación el diálogo expresado en la telenovela:

– “Tristes estaríamos de no haber inversiones de fuera”.

– “¿Por qué?”, expresa la protagonista.

– “Porque los lugares prosperan con el talento de todos, nacionales y extranjeros“

– “Pero los extranjeros se llevan las divisas, ¿no?”

– “Las divisas van y vienen. Porque lo que se refiere al Emir Karim, prácticamente las deja aquí, porque aquí se las gasta.” (….)

– “Bueno, cada día se aprende algo nuevo, ¿no?”

– “Y hoy, ¿usted que aprendió”.

– “Que en verdad son necesarias y convenientes las inversiones extranjeras”.

 

Acá el video para ver la escena de la telenovela:

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Mi93y7WiSmY

 

¿Acaso este diálogo no es un engaño para las audiencias que buscan ver una telenovela y acaban recibiendo una lección sobre la inversión extranjera?

Al menos así se expresó en la telenovela, la cual colocó al final del diálogo la pregunta: “¿Usted que aprendió hoy?” como una especie de colofón donde se enfatizó, casi con las mismas palabras que el Presidente uso en Asia, que la inversión extranjera es “necesaria y conveniente”. ¿Será que en las telenovelas se está construyendo un discurso para que nuestros personajes favoritos nos digan el por qué no sería mala idea privatizar Pemex? ¿No sería esto un engaño para las audiencias que miran la telenovela sin esperar que le expliquen en ellas este tipo de mensajes políticos?

¿Por qué no ser más incisivos y precisar en la Reforma que este engaño sucede desde hace varios años también en el mundo de los espectáculos? ¿Por qué seguir pensando en “géneros serios” cuando cuantitativamente según las mediciones de rating se sabe que las audiencias mayoritarias “no están” en los noticieros sino en la ficción?

La Reforma, al parecer, será aprobada sin que la publicidad en la ficción se toque. ¿Y Usted que aprendió hoy?

Por Darwin Franco

“La aprobación de la Reforma de Telecomunicaciones en la Cámara de Diputados, es una excelente noticia para el país”, escribió Enrique Peña Nieto en su cuenta de Twitter luego de que por mayoría y sin discusión alguna se aprobara en la Cámara de Diputados la Reforma en Telecomunicaciones que éste y el Consejo Rector del Pacto por México envío el pasado 11 de marzo.

Con 414 votos a favor y 50 contra se votó una Reforma que para muchos es un hecho histórico porque regularía un sector caracterizado por sus prácticas monopólicas y por la constante abolición de la competencia, pero para otros representa una simulación porque más que un cambio democratizador, lo que hay de fondo es un cambio económico que les abre las puertas a los mismos empresarios para que -sin impedimentos legales- puedan entrar de lleno al mercado de la convergencia tecnológica-digital. La prueba, aseguran, está en que la Reforma aprobada por los diputados eliminó los derechos a las audiencias y la participación de los ciudadanos en la creación de medios sociales y públicos.

Reforma: posibilidades y riesgos

La Reforma en Telecomunicaciones busca “fomentar la competencia en televisión abierta y restringida, radio, telefonía fija y móvil, servicios de datos y telecomunicaciones” con el único objetivo de “asegurar la competencia efectiva en todos los segmentos”.

Se trata de una Reforma sin precedentes porque a decir del propio documento generado por el Gobierno de Peña Nieto y las cúpulas del PRI, PAN y PRD, no sólo es un marco jurídico regulatorio sino también un reconocimiento legal del carácter público y social de las telecomunicaciones, ya que se busca: “el fortalecimiento de los derechos vinculados con la libertad de expresión e información y el establecimiento del derecho al acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, y a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluida la banda ancha”. Ante esto el gobierno se compromete a “generar las condiciones para incrementar sustantivamente la infraestructura y la obligación de hacer más eficiente su uso”. Lo cual, a decir del Presidente tendrá: “un impacto directo en la caída de los precios y en el aumento de la calidad de los servicios”.

Entre las medidas más importantes de la Reforma están: la creación del Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel), el cual es un órgano regulador con autonomía constitucional para entregar y revocar concesiones; a la par también se funda la Comisión Federal de Competencia Económica (CFCE) que podrá intervenir económicamente las estructuras monopólicas del sector. Ambas instancias conforman un paso relevante porque ya no será el Poder Ejecutivo quien regule el sector sino órganos autónomos especializados. Sin embargo, la propia Reforma establecía que para: “Otorgar y revocar de concesiones en materia de radiodifusión y telecomunicaciones” se tendría que hacer con “previa opinión no vinculante del Ejecutivo Federal”.

Lo cual a decir de expertos como Salomón Padilla, vicepresidente de la Asociación de Redes de Telecomunicaciones de México, era una trampa a la autonomía del aún no creado Ifetel, pues “¿quién le quiere decir no al Presidente, y hasta dónde se puede considerar no vinculante su opinión?”. Una de las pocas modificaciones que hicieron los diputados al documento enviado por Peña Nieto fue impedir esta acción, pues ahora ya no será el Presidente sino su Secretario de Comunicaciones y Transportes, quien ofrezca una opinión técnica no vinculante. Esto acotó la injerencia presidencial en la materia.

Esto a decir de Aleida Calleja, Presidenta de la Asociación Mexicana de Acceso a la Información (Amedi): “aminora aún más la discrecionalidad política en el concesionamiento de bandas del espectro radioeléctrico”. Sin embargo, advierte el riesgo que puede existir con la incorporación también de la opinión previa de la Secretaría de Hacienda, la cual busca “determinar los montos de las contraprestaciones que deberá fijar el nuevo Ifetel”. Autonomía sí, pero parcial en criterios técnico-financieros.

Otra de las polémicas medidas que establece la Reforma es que ningún actor del sector podrá tener más del 50% de la concentración del mercado; lo cual obliga a todas las empresas del sector a desagregarse (fragmentarse) para que cumplan con el porcentaje deseado para la “libre competencia”. Este porcentaje máximo debe cumplirse en relación al número de usuarios, al tráfico en sus redes o la capacidad utilizada en las mismas.

Hoy en día Televisa y Tv Azteca concentran el 94% de las señales de televisión abierta, Telmex el 80% de la telefonía fija, Telcel el 70% de la telefonía celular y entre ambas el 61% del mercado de internet. La radio no es la excepción, pues 13 empresas, encabezadas por Radiorama y Grupo ACIR, concentran el 86% de las estaciones de radio en el país.

Todas sin excepción tendrán que vender el porcentaje que las haga estar encima del 50%; sin embargo, como señala el analista John M. Ackerman: “no sé sabe bien cómo es que se hará este proceso para evitar que la venta se realice entre los propios magnates mediáticos”. La no existencia de reglamentos que estipulen “quién le venderá a quién y cómo,” genera ciertas dudas sobre el cómo evitar la generación de empresas express o la práctica de usar presta nombres para seguir teniendo el control del mercado y las redes.

Esta misma duda gira en torno a la obligatoriedad que tienen Televisa y Tv Azteca para devolver al Estado las frecuencias que originalmente les fueron entregadas una vez que se concluya el “apagón analógico” (31 de diciembre de 2015). En la Reforma no se precisa aún que pasará con ese espectro radioeléctrico y cómo es que sería re-distribuido.

Estas disposiciones se han tomada con cierta calma por los grandes empresarios, a pesar de que éstas medidas afectan directamente su patrimonio y el control del sector. Prueba de ello, es la caída que estas empresas sufrieron en la Bolsa de Valores, los días subsecuentes al anuncio de la Reforma. América Móvil (propietaria de Telmex y Telcel) cayó un 13%, lo que representó una pérdida de 9 mil 201 millones de dólares. Televisa tuvo un retroceso de 3.1% (678.5 millones de dólares). Sin embargo, han estado pasivas.

La caída estrepitosa de las empresas de Carlos Slim se debió que la Reforma en un principio sólo contemplaba las medidas de desagregación en el mercado de la telefonía fija y celular mas no así en el sector de la radiodifusión. El reordenamiento de las telecomunicaciones parecía llevar una dedicatoria especial para “el hombre más rico en el mundo”; sin embargo, los diputados decidieron incluir también los criterios para identificar actores dominantes en el ámbito de las señales radiodifundidas.

Esto en palabras del senador panista, Javier Corral, “Le hace recobrar a la Reforma su sentido simétrico, ya que los límites para evitar la concentración deben ser parejos para todos y en el documento enviado por el Pacto por México se buscó proteger a las televisoras para que éstas no fueran declaradas agentes dominantes”, precisó.

Al establecerse las mismas medidas para todos los actores, los diputados buscaron quitarse las sospechas de que se encontraban al servicio de los poderes fácticos y así lo manifestaron cuando evitaron que Televisa a través de su telebancada y del diputado priísta Héctor Gutiérrez, incluyera la pretensión de excluir a los sistemas de televisión satelital de la obligación de “retransmitir gratuitamente” las señales de televisión abierta.

Estas medidas conocidas como must offer y must carry, obliga a las televisoras a dar sus señales gratuitas a los sistemas de cable que así lo soliciten y de la misma pide a éstos a que sin excepción trasmitan todos los canales nacionales y locales de televisión abierta en las ciudades en que brinden sus servicios. Esta medida beneficia a las cableras y a Dish afectando directamente a Televisa y Tv Azteca, quienes desde 2010 vendían sus señales a un alto costo, lo cual obligaba a muchos sistemas a sacarlos de sus paquetes.

En la Reforma también se contempla la apertura a la competencia con nuevas licitaciones en la banda 700 Mhz y en televisión digital abierta, lo cual abre el escenario para la licitación de dos nuevas cadenas nacionales de televisión.  Una privada y otra pública.

Con el nuevo sistemas de “concesiones únicas”, los empresarios del sector podrán “prestar todo tipo de servicios a través de sus redes”, lo cual le abre la puerta a Carlos Slim para que éste sea quien pueda hacerse de una de estas licitaciones, pero también plantea el escenario para que Televisa entre de lleno al mercado de la telefonía fija y móvil.

Estas “concesiones únicas” buscan dinamizar el sector y dar un aliciente para que las empresas puedan invertir en mercados a los que estaban imposibilitados por sus títulos de concesión. Factor preponderante en la disputa entre Televisa y Telmex. Se establece que para la entrega de estas concesiones únicas “en ningún caso el factor determinante para definir al ganador de la licitación será meramente económico”, ya que las concesiones a instituciones y entes públicos “se otorgarán bajo el mecanismo de asignación directa”.

Uno de los únicos requisitos es que quien decida entrar a un nuevo mercado u ofrecer un nuevo servicio deberá ser “un nuevo actor” en el mismo, esto a decir de algunos críticos es una falsa democratización: “Para qué limitar la concentración en un 50% en un sector si se les va a permitir tener ese mismo porcentaje en otro”, puntualizó el líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Martí Batres, quien agregó que la Reforma está dirigida hacia grupos económicos que ya son monopólicos en otros ámbitos de las telecomunicaciones. Democratización simulada.

Otro punto que se modifica es la permisión de hasta el 100% de inversión extranjera en telecomunicaciones y 49% en radiodifusión; sin embargo, los diputados introdujeron la cláusula de reciprocidad para que empresas extranjeras puedan invertir de esta manera siempre y cuando sus gobiernos de origen también así lo permitan. Para algunos especialistas el establecer estos porcentajes es un asunto contradictorio en una Reforma que tiene como uno de sus pilares “el establecimiento de la radiodifusión y las telecomunicaciones como un servicio público de interés general”.

Una Reforma a favor de los ciudadanos, pero sin ellos

La Reforma en Telecomunicaciones representa un nuevo equilibrio entre los grandes grupos mediáticos, pero esto “no garantiza la voz para la oposición y el pensamiento crítico”, expresaron los diputados del PRD, Movimiento Ciudadano y PT que votaron en contra de la Reforma al considerar que ésta legisla a favor de la clase más favorecida y en nada expresa el sentido democratizador que reclama buena parte de la sociedad.

La telebancada, expresaron estos diputados, se extendió a todo el Congreso, pues se prefirió votar la Reforma sin incluir algunas demandas ciudadanas que ya están asentadas en otras iniciativas, como la presentada por la Amedi o la creada por el  #YoSoy132.

El centro de la Reforma se concentra para ellos en la regulación del sector, pero no extiende su mirada “a pensar en la pluralidad de concepciones en los medios o en el papel activo que puede tener la ciudadanía en la construcción de sus propios procesos de comunicación”. Esto no se establece así porque del proyecto original presentado el 11 de marzo se eliminaron todos los derechos de las audiencias contemplados en la modificación del Artículo 6 de la Constitución Mexicana.

Estos derechos referían a temas como el derecho de réplica y la participación ciudadana en  los medios públicos, ya sea a través de consejos ciudadanos para regular contenidos o como parte activa para la producción de los mismos. En relación a este último punto, el establecimiento de cuotas para la producción independiente sólo es obligatorio para los medios públicos de radio y televisión, lo cual dejó a los medios privados fuera de esta promoción a la producción audiovisual nacional. Gabriel Sosa Plata, analista de medios, ve este cambio como algo grave porque: “le resta a la ciudadanía la oportunidad de que sus producciones se han trasmitidas y vistas en los canales de mayor audiencia”.

“Lo que tenemos es una Reforma que se olvida de lo fundamental: los contenidos”, señala el crítico de televisión, Álvaro Cueva, quien llama a los ciudadanos a estar preparados: “para ver la misma basura de siempre”, pues “¿Para qué nos van a servir a usted o a mí dos, tres, 25 o 94 cadenas nacionales si en todas vamos a ver Marimar 1, Marimar 2?”

En la Reforma aprobada el único actor que figura como pieza central en el ecosistema de la telecomunicaciones es el comercial, pues las otras tres figuras (público, social y privado) han quedado fuera porque: “La reforma priva de condiciones favorables para el acceso a concesiones de radio y televisión a actores no empresariales –que resultan, en consecuencia, poco competitivos en términos comerciales, pero relevantes en el ámbito social– como las universidades, los gobiernos estatales y municipales y las comunidades indígenas” (Editorial, La Jornada, 23/03/13).

Incluso los propios diputados obstaculizaron la modificación a los Artículos sexto y vigésimo octavo de la Constitución, donde se buscaba dar acceso a los pueblos y comunidades indígenas a concesiones de radio y televisión con objeto de fomentar “el respeto, el pluriculturalismo y la multietnicidad en el país”. Sin embargo, esta modificación fue desechada porque para la mayoría de los diputados piensa que dar estos “instrumentos de comunicación podrían ser fuente de subversión o rebeldía”.

María Pía Matta, Presidenta de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, lamentó dicha posición porque en los argumentos descansa: “la profunda discriminación hacia los pueblos indígenas, lo cual se agudiza aún más al negarles el derecho de operar sus propios medios de comunicación”. Al respecto, los diferentes frentes del #YoSoy132 respondieron: “Que la democratización del sistema de medios no se resuelve únicamente con el establecimiento de límites a la concentración sino también dotando a la ciudadanía de la posibilidad de operar sus propios medios”. Para ellos, la Reforma sólo mira a los mexicanos como consumidores/audiencias y no como ciudadanos.

Esta concepción es visible en la Reforma porque en ella sólo se precisan los beneficios que tendremos, pero no se contempla la posibilidad de crear consejos de consumidores para participar activamente en la toma de decisión sobre las tarifas y el costo de los servicios.

En el único punto donde se considera a las audiencias masivas de los medios (no a los ciudadanos) como sujetos activos y críticos es en relación a “la prohibición de la transmisión de publicidad o propaganda presentada como información periodística o noticiosa”, en este rubro la Reforma llama que seamos algo más que “un índice cuantitativo de comercialización”, pero el único derecho que se nos da es ya no estar sujeto a “publicidad engañosa” en los noticieros, lo cual deja el camino libre para que ésta pueda ser transmitidas en otros programas. Tales como las telenovelas donde la publicidad política se trasmite desde 2006 sin ningún tipo de regulación ni prohibición.

https://www.youtube.com/watch?v=aeSjBOndubs

Bienvenida la Reforma

“Ya se presentó la #ReformaTelecomunicaciones. Tiempo de grandes retos y también de oportunidades. Bienvenida la competencia (@eazcarraga)”, escribió Emilio Azcárraga en su cuenta de Twitter y a través de esos 140 caracteres no sólo ejemplificó la trascendencia histórica de la Reforma sino que, irónicamente, planteó un escenario de reflexión sobre el rol de las telecomunicaciones en la vida social, económica y democrática del país.

La Reforma ya fue aprobada por los diputados y le toca ahora a los senadores discutirla y aprobarla para verdaderamente regular los monopolios y no únicamente beneficiarlos. Toca hacer presión ciudadana para incluirnos en ella como sujetos con derecho a la comunicación, “nos toca estar alertas”, como sugiere la Amedi, para exigir que en los procesos legislativos faltantes las fallas y omisiones se corrijan en favor de la ciudadanía y no únicamente a favor de los poderes fácticos.

https://www.youtube.com/watch?v=iDp9loZkqVw

 

El regreso del poder

Por Darwin Franco

¿Por qué razón algunos empresarios perderían sin protestar más del 30% del mercado de sus empresas? ¿Qué estrategia económica han ideado cuando asumen que esta pérdida es ganancia porque ésta les abre las puertas para entrar sin impedimentos legales a ofrecer servicios en otras áreas de las telecomunicaciones  que anteriormente se les negaron?

Estas son las preguntas que he venido analizando después de la aprobación unánime de la histórica Reforma en Telecomunicaciones que presentó el Consejo Rector del Pacto por México y que fue avalada mediáticamente, en una aparente calma, por todas las empresas del sector. Para muestra el siguiente mensaje que dejó Emilio Azcárraga, dueño de Televisa, en su cuenta de Twitter después de que el Presidente Enrique Peña Nieto firmó el documento: “Ya se presentó la #ReformaTelecomunicaciones. Tiempo de grandes retos y también de oportunidades. Bienvenida la competencia (@eazcarraga)”.

En 140 caracteres se puede entender la trascendencia de la Reforma y el cambio en el ecosistema mediático mexicano que ésta propone, pues se pasará de la abolición constante de la competencia en cada uno de los sectores a la democratización del espectro radioeléctrico y, con ello, se da la bienvenida a más y nuevos competidores, lo cual significa la eliminación (al menos en un 50%) de los esquemas monopólicos que han reinado nuestros medios.

He ahí donde debemos estar claros y atentos porque la Reforma plantea que ninguna empresa podrá tener una participación de más del 50 por ciento en la prestación de servicios de radiodifusión o telecomunicaciones, ya sea por número de usuarios, tráfico en sus redes, o la capacidad utilizada en las mismas. Esto de entrada es un duro golpe para Televisa y Tv Azteca que concentran el 94% de las señales de televisión abierta, pero también para Telmex/Telcel, pues las primeras de las empresas de Carlos Slim tiene el 80% de la telefonía fija, Telcel el 70% de la telefonía celular y entre ambas el 61% del mercado de internet. La radio no es la excepción, pues 13 empresas encabezadas por Radiorama y Grupo ACIR concentran el 86% de las estaciones de radio en el país.

De acuerdo a la Reforma y en aras de la favorecer la competencia todas estas empresas tendrán que vender aquellas señales que tengan de más para ajustarse al parámetro no considerado como monopólico; es decir, el 50% de participación. Lo cual ya es mucho si se piensa que en muchos países, por ejemplo Argentina, los porcentajes del sector se han dividido equitativamente en tres partes para favorecer a los tres tipos de comunicación: la privada, la pública y la social (esto aparece en la Reforma mexicana; sin embargo, la división del espectro no se hizo en función del derecho a la comunicación sino en función de la libre competencia).

¿Se puede perder de la noche a la mañana la porción de un imperio por abrirle paso a la competencia? Esta Reforma confirma que así es, pues al hacerlo –como ya precisaba- no abra impedimentos legales (ni institucionales) para que estos grandes monopolios entren de lleno a la convergencia digital y ofrezcan (ya sin las disputas que llevamos años presenciando) el llamado Total Play (telefonía fija y celular, televisión área y digital, servicios de datos e internet).

¿A quién venderán la parte del espectro para ajustarse a los criterios de la Reforma: a los que hasta ahora fueron sus rivales? ¿La entregarán al gobierno para que éste las ofrezca a esos mismos empresarios?, pues como se estipula en el documento Telmex al ser nuevo competidor en el sector televisivo sí podría entrar en él. El único impedimento ésta en que no pueden participar por más concesiones dentro del mismo tipo de servicio.

Si esto es así lo que tenemos son ganadores que pierden porque sus mercados (y en consecuencia sus ganancias) podrían verse aumentadas cuando sus servicios se extiendan y multipliquen. Esto me hacen reformular aquella vieja frase con la que William Shakespeare retrató el momento final de la vida del rey inglés Ricardo III: “Un espectro, un espectro. Mi reino, por más espectro”.

En próximas entregas continuaré con el análisis punto por punto de esta Reforma.

Acá un extracto de la presentación de la Reforma en voz de Peña Nieto:

Un análisis del tema en una mesa en el noticiero de CarmenAristégui: https://www.youtube.com/watch?v=RQzSAuo4Dtg