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Por Darwin Franco Migues

Uno de cada cuatro desaparecidos del país es de Tamaulipas. Desaparecer en este estado dominado por el grupo criminal de Los Zetas es con toda seguridad un infierno, sin embargo, en este estado con 5 mil 726 desaparecidos, según el Registro Nacional de Personas Extraviadas y Desaparecidas, sí es posible aparecer si tu nombre es Alan y tu apellido es Pulido. También es posible que te busquen sin tener que cumplir 72 horas a través de un operativo conjunto de fuerzas federales, estatales y municipales, ya que si te llamas Alan Pulido y trabajas como futbolista adquieres un estatus distinto en la Fiscalía encargada de buscar a los desaparecidos en el estado más violento de todo México.

Llamarse Ala Pulido, no obstante, tampoco garantiza que los esfuerzos coordinados den frutos porque en un estado con tal nivel de ineficacia gubernamental tendrás que ser tú quien: 1) confronte a tus captores, 2) les quite su celular, 3) llame al 066 para pedir ayuda, 4) golpee nuevamente a uno de tus captores para que te diga dónde estás, 5) marque una vez más al 066 para verificar que son “los buenos y no los malos” quien llegaron a rescatarte y, no conforme con ello tendrás que salir a los medios para que el gobernador, Egidio Torre Cantú, se tome la foto contigo y pueda decir: “misión cumplida”.

Al menos todo esto nos dijeron que pasó con la desaparición del jugador de futbol, Alan Pulido, quien estuvo 24 horas ausente luego de que la madrugada del 29 de mayo de 2016 fuera privado de su libertad por un grupo de hombres armados en el municipio de Ciudad Victoria, Tamaulipas. Ismael Quintanilla Acosta, Fiscal General de Tamaulipas, además agregó que su localización se dio por la astucia e inteligencia de Pulido quien logró confrontar a dos de sus captores, los cuales presuntamente habían sido contratados por Osvaldo Velázquez García, primo político de Alan Pulido, para retenerlo mientras éste orquestaba la petición de dinero a cambio de su libertad.

Inicialmente el Fiscal Quintanilla aseguró, en rueda de prensa, que para liberar a Pulido habían negociado con el crimen organizado, sin embargo, la actual versión oficial es que jamás hubo crimen organizado involucrado y que todo lo sucedido (incluida la acción heroica del futbolista) se redujo a un problema familiar. Un primo político vio en la visita de Alan Pulido a Ciudad Victoria, su mina de oro. Aquí nadie pactó con el crimen, ni que fueran ellos los que gobiernan Tamaulipas o quienes imponen las reglas de cara al cambio de administración en la gubernatura del estado. Todo fue algo familiar y punto.

Me gustaría decir que todo se queda ahí pero no es así, ya que la supuesta desaparición y secuestro del futbolista viene a confirmarnos que: 1) en este país hay víctimas de primera, segunda y tercera, pues para unas sí existe la fuerza del Estado mientras que para otras lo único real es la no búsqueda y la dilación de la justicia; 2) los operativos conjuntos entre autoridades de distintos niveles y los protocolos de actuación en torno a las desapariciones sí existen pero se aplican únicamente a aquellos desaparecidos que dan dividendos político-mediáticos; 3) pese a la fuerza del Estado es Usted mismo quien tiene que conseguir su liberación; 4) toda desaparición -no importa el escaparate mediático que tenga- se reduce a problemas familiares-personales porque es ahí y no en lo político-social donde se generan todas las condiciones para que Usted o yo contratemos a unas personas armadas para secuestrar a un conocido en plena vía pública sin que ninguna autoridad se percate de ello; 5) cuando se quiere sí es posible capturar a los autores materiales e intelectuales de un crimen, y finalmente, 6) a nadie le importan los otros 5 mil tamaulipecos desaparecidos porque sus familias siguen esperando que la autoridad salga a buscarlos aunque éstos no se llamen Alan Pulido.

Las elecciones en Tamaulipas podrán pasar y los gobiernos del PRI seguirán jactándose de que la seguridad viene a la baja pero lo cierto es que mientras que la justicia no llegué para todos aquellos asesinados o desaparecidos, sin importar las circunstancias, en este estado no habrá paz, ya que las historias “personales” como la de Alan Pulido seguirán repitiéndose pero sin los reflectores ni el actuar rápido y expedito de las autoridades que, en Tamaulipas, buscan sin buscar, al menos, que tu desaparición sirva como insumo político-electoral.

@darwinfranco

 

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