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Por Darwin Franco Migues
Durante el año 2015, en promedio, desaparecieron siete personas al día en Jalisco. Lo cual significó para la Fiscalía General de este estado recibir alrededor de seis denuncias por desaparición durante los 365 días del año. Pese a esta alarmante realidad, el gobierno del priísta, Aristóteles Sandoval, considera que todo está bajo control.
En la solicitud de transparencia, oficio FG/UT/261/2016, la Fiscalía informó que de enero a diciembre de 2015 generó 2 mil 378 indagatorias por desaparición y que de ellas se derivaron 2 mil 528 desaparecidos (1,357 hombres y 1,171 mujeres). En el mismo oficio, esta dependencia asegura que sus pesquisas de búsqueda los llevaron a la localización de 1,683 personas (1,596 con vida y 87 sin ella), esto significa que los policías investigadores adscritos a la Fiscalía General y/o los agentes ministeriales pertenecientes a la Agencia del Ministerio Público 12/C, especializada en desapariciones, debieron encontrar de cuatro a cinco personas diariamente, ya que sólo así la Fiscalía podría mantener el 66% de eficacia que arrojan los datos que entregó sobre el número de indagatorias por desaparición que realizó durante el año 2015. Siguiendo los datos de la Fiscalía, sus acciones de búsqueda no lograron que 845 jaliscienses desaparecidos en 2015 regresaran a casa.
Sin embargo, estas son sólo estadísticas y números que poca relación tienen con la desaparición, por ejemplo, de Ana Elvira Castillo Mireles y de Juan Carlos Zaragoza Gaona.

11717086_10206352655307582_498337015_nJUAN CARLOS ZARAGOZA GAONA 19 AÑOS 26 MAYO 15 ZAPOPAN

Ana Elvira, desapareció el 28 de abril de 2015 en el municipio de Lagos de Moreno y es fecha en que su madre, Catalina, no ha recibido ninguna notificación de los avances que tiene su ministerio público sobre la desaparición de su hija. Mismo situación viven los padres de Juan Carlos, quien desapareció en Zapopan, el 26 de mayo de 2015. A diez meses, sus padres, Adriana y Juan, aseguran que su ministerio público no tiene un trabajo firme para localizar a su hijo y ahora temen que los cambios al interior de la Fiscalía anunciados por el Fiscal General, Eduardo Almaguer, retrasen la búsqueda de Juan Carlos, ya que implicaría un cambio de ministerio público y esto significa volver a iniciar de cero, ya que el nuevo agente no conoce el caso y requiere leer el expediente para dar algún tipo de información o avance.
El tiempo promedio de lectura del expediente, en muchos casos, ha superado los tres meses. Tres meses que son para las familias de desaparecidos, un valioso tiempo perdido.

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Unidades especializadas y sin transparencia
La grave situación de los desaparecidos en Jalisco a decir del Fiscal General, Eduardo Almaguer, se resolverá una vez que arranquen los trabajos de las Unidades especializadas para la Atención de Desaparecidos que la Fiscalía instauró en Guadalajara y en el municipio de Puerto Vallarta. La primera de estas unidades atenderá los casos de desaparición de la Zona Metropolitana de Guadalajara y estará operando con 15 policías investigadores y dos agentes del ministerio público; en cambio, la de Puerto Vallarta tendrá a cuatro policías investigadores y un ministerio público.
No obstante, la instalación de ambas unidades especializadas se realizó sin transparentar quiénes formarán parte integral de ellas, bajo qué lógicas realizarán las búsquedas y sobre todo faltó que explicaran de dónde fue que salieron los policías investigadores y los ministerios públicos asignados, siendo que desde que entró en operaciones la Agencia del Ministerio Público 12/C, encabezada por Violeta Meza, existía ya un déficit de policías investigadores, ya que hasta octubre de 2015 esta entidad sólo contaba con diez de ellos. Incluso, la ausencia de tales investigadores era, en palabras de Violeta Meza, una de las razones principales del “retraso en las investigaciones y búsquedas de los desaparecidos”.
Ahora, tras la presentación en enero de ambas unidades especializadas, el estado cuenta con 19 policías investigadores y tres ministerios públicos enfocados única y exclusivamente en “encontrar a los desaparecidos y castigar a los culpables de su desaparición”. Sin embargo, desconocemos qué tipo de capacitación tomaron para, en efecto, estar debidamente capacitados en la búsqueda de los desaparecidos y en la atención a sus familias, ya que el protocolo en atención a las víctimas de violencia que está realizando el Fiscal en Derechos Humanos, Dante Haro, todavía no está terminado y, por lo tanto, se desconoce bajo qué criterios estos nuevos agentes trabajarán las desapariciones.

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Foto de la única reunión que el gobernador Aristóteles Sandoval ha tenido con familiares de desaparecidos.  La fecha de la reunión fue el 15 de mayo de 2015

2015, el año con más desaparecidos
A decir del Fiscal de Derechos Humanos, Dante Haro, sí hay un avance real en materia de desapariciones porque: “ya se reconoció la gravedad del problema y esto no había ocurrido antes”. No obstante, los números de la propia Fiscalía no parecen sostener el discurso positivo y generalizado que tienen sus funcionarios cuando hablan de las desapariciones, ya que 2015 es el año con más denuncias por desaparición de personas desde 2006, pues se presentaron 2 mil 378, lo cual confirma la alza y persistencia de este delito desde el 2013. Este crecimiento ha estado emparejado con los tres primeros años de gobierno del priísta, Aristóteles Sandoval, así que el tema de las desapariciones está muy lejano de ser sólo un tema heredado de otras administraciones como éste dijo en su momento.

 
Esta percepción es contraria a lo que confirma la base estadística otorgada por la Unidad de Transparencia de la Fiscalía General, mediante el oficio FG/UT/113/2016, ahí se observa que las desapariciones han crecido más bajo el gobierno de Aristóteles Sandoval.
Que 2015 fuese el año con más denuncias por desaparición también se traduce a que durante este tiempo se presentó el mayor número de personas desaparecidas, 2 mil 528 y personas no localizadas, ya que pese al trabajo de búsqueda que realiza la Fiscalía, 845 jaliscienses, entre ellos lamentablemente están Ana Elvira Castillo Mireles y Juan Carlos Zaragoza Gaona, no han logrado volver a casa.
Esta misma situación es la de cientos de desaparecidos más que no aparecen en los reportes de localización de la Fiscalía General, pues en ellos –como puede verse en el informe presentado en el mes de octubre de 2015– las causas de localización responden más a la acción de vuelta de las propias personas que a resultados periciales de búsqueda, lo cual podría explicar el por qué Ana Elvira y Juan Carlos, no forman parte de las cuatro o cinco personas que diariamente “localizó” la Fiscalía General durante el año pasado.
Incluso, siguiendo la línea positiva de la Fiscalía, la información dada por transparencia precisa que durante 2015 decreció la efectividad de sus búsquedas al localizar con vida a 241 personas menos que en 2014 y 125 menos que 2013. Mismo caso para su localización en muerte que disminuyó respecto a los dos años anteriores.
Esto tomando en consideración que, en efecto, se trata de localizaciones plenas y no de administración de expedientes, tal y como se dejó entrever en la rueda de prensa que Eduardo Almaguer ofreció el 20 de octubre de 2015. Almaguer ese día informó el estado que guardaban los expedientes de personas desaparecidas y cómo fue que de esta situación, su dependencia generó la clasificación que hoy el Fiscal General presume a nivel nacional como un logro de su administración. Hoy los expedientes de desapariciones en Jalisco se dividen en: 1) Personas extraviadas, 2) Personas ausentes voluntarias, 3) Personas Desaparecidas y 4) Personas desaparecidas relacionadas a la comisión de un delito.
Al respecto, ni los discursos conscientes, ni el aceptar el problema o el generar acciones de clasificación han frenado las desapariciones en Jalisco, las cuales de enero de 2006 al 31 de diciembre de 2015 suman ya 2 mil 962 personas que no han logrado volver con sus seres amados. 2 mil 962 personas que como Ana Elvira y Juan Carlos son buscados amorosamente por sus padres, los cuales cambiarían todo discurso político o mediático por una verdadera acción de búsqueda que los lleve a encontrar a sus familiares. Ello son quienes los buscan.

DESAPARECIDOS 2006 2015 ENERO 2016

Esta investigación se publicó originalmente en Proyecto Diez:

http://www.proyectodiez.mx/2015-el-ano-con-mas-desaparecidos-en-la-historia-de-jalisco/

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Por Darwin Franco Migues

Gabriel de la Peña Díaz desapareció el 20 de agosto de 2015 en la colonia El Colli Urbano en Zapopan, Jalisco. Se dejó de saber de él cuando salió de su casa rumbo a su trabajo.

Al no saber nada de Gabo, como con cariño le llaman, su familia rápidamente se movilizó para saber su paradero. Realizaron todo aquello que muchas veces el personal de la Fiscalía General de Jalisco les recomienda no hacer a quienes presentan una denuncia por desaparición. Ellos, hicieron pública la desaparición de Gabo en todos los medios posibles.

Muchos nos enteramos de que Gabriel de la Peña Díaz, de 18 años, no estaba con su familia porque sus amigos colocaron su fotografía en cuanta red social les fue posible. Supimos también que es estudiante de la Universidad UNIVA y que los motivos de su desaparición nada tenían que ver (como ahora se asegura) con algún conflicto familiar. Su madre que de manera valerosa platicó con diversos medios siempre habló con claridad sobre este tema.

Durante poco más de 10 días, la fotografía del joven risueño que usa camisa a cuadros y lentes fue parte de nosotros. La compartimos, quizá, porque se parecía más a nosotros que el resto de fotografías de desaparecidos que a borbotones circulan por Internet. La miramos, y quizá, no sentimos la extrañeza o desconfianza que podrían darnos otros desaparecidos a los que rápidamente volvemos a desaparecer a través del uso de nuestro lenguaje, ya que ellos (otros diferentes a mí, muchos que no soy yo) son automáticamente sospechosos de su propia desaparición porque “seguro andaban en malos pasos”. Pero Gabo no, él no, porque alguien como yo no es reproductor de tales estereotipos.

Sin embargo, en eso no reparaban sus familiares y amigos porque para ellos lo relevante, lo vital y lo verdaderamente necesario era encontrarlo con vida; por ello, la pregunta ¿dónde está Gabo? se convirtió en una interrogante que los movilizó a tal punto que ellos (no necesariamente la Fiscalía General de Jalisco) se volvieron los artífices de su propia investigación y lo hicieron porque fueron capaces de superar las primeras palabras de una autoridad que al acudir a la Agencia del Ministerio Público 12/C, sólo atinó a decirles que: “Gabo ya aparecería porque andaba en Mazamitla”. Para la autoridad los jóvenes son así de irresponsables, ya que éstos no desaparecen simplemente se vuelven “no localizados”.

De este tipo de violaciones tuvieron que reponerse porque aquí en Jalisco (como pasa en todo México) son las familias las que buscan y la Fiscalía es la que pregunta qué saben de su desaparecido. Así fue como la familia (no la policía cibernética) logró obtener la geolocalización del celular de Gabriel de la Peña Díaz. Así fue como supieron que él (o quizá sólo el teléfono celular) estuvo en Tonalá (Jalisco), en San José de Gracia (Michoacán) y, finalmente, en algún punto del Estado de México, lugar desde donde la noche del 30 de agosto, Gabo marcó para decir “que estaba bien y para pedir que fueran por él”. Él marcó, no fue la Fiscalía la que llamó para decir a su familia: “lo localizamos”. Él marcó.

La mañana del 31 de agosto, día internacional de las víctimas de desaparición, y momentos antes de iniciar la marcha convocada por Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco (FUNDEJ), el Fiscal General, Eduardo Almaguer, escribió en su cuenta de Twitter:

Esta noticia cambió el ánimo de los amigos y familiares de Gabriel de la Peña que acudieron a manifestarse por los desaparecidos, ya que ahora no estaban ahí para exigir su aparición sino para celebrar que ya había aparecido. Algo que, sin duda, contrastó con la realidad que viven muchas de las integrantes de FUNDEJ que en casi tres meses de tener “mesas de trabajo” con la Fiscalía tienen cero avances en sus investigaciones.

Un día después (31 agosto), contrario a lo que dictamina la Ley General de Víctimas, el Fiscal General Eduardo Almaguer citó a conferencia de prensa para ventilar (violentando los derechos de  Gabriel y su familia) los pormenores de los operativos (así en plural) que realizó la Fiscalía para localizar a Gabriel de la Peña, concluyendo que se trató de una “desaparición voluntaria” (no dijo, “no localización voluntaria”), ya que Gabo simplemente huyó porque tuvo miedo de la reacción que tendrían sus padres cuando se enteraran de que había reprobado tres materias. Reprobó, tuvo miedo, quiso darse un tiempo y huyó al Estado de México. Esa fue y es la versión oficial de una Fiscalía que puso “todo de sí” para localizarlo.

En esa conferencia de prensa, Eduardo Almaguer, no habló de si el operativo que fuerzas federales realizaron ese día y los posteriores en la colonia El Colli tuvo alguna relación con lo que pasó con Gabriel, tampoco adelantó nada de las implicaciones que tendría (y ya tiene) el trasladarles toda la responsabilidad de lo ocurrido a Gabriel y su familia y, mucho menos, trasparentó los recursos (técnicos, humanos y financieros) que dice que utilizó para supuestamente dar con él. Sólo precisó que fue una “desaparición voluntaria”.

Las consecuencias de este pésimo manejo informativo (que de ser cierto tuvo que haberse quedado entre la autoridad y la familia de la Peña) es que ahora todo mundo juzga, señala, crítica y ridiculiza a quien hasta hace unos días era uno de los 2 mil 969 desaparecidos de Jalisco. Hoy Gabriel de la Peña es el hazme reír para quienes al ser incapaces de mirar y entender el fondo del problema, no bajan a Gabo de irresponsable, berrinchudo, cobarde y estúpido, ya que para ellos (los que compartieron su foto o se enteraron de su desaparición), él sólo es un meme que concentra toda la incomprensión de lo que somos cuando sin reflexionar nos dedicamos a juzgar duramente la superficie dejando, así, intacto el trasfondo de una versión oficial que busca fortalecer la hipótesis de que en Jalisco: “Los desaparecidos se van por su propio pie y no a causa de la violencia que nos golpea”.

La desaparición de Gabriel de la Peña fue para la Fiscalía General de Jalisco un bálsamo porque justo cuando FUNDEJ criticó la falta de avance en sus demandas, el Fiscal Eduardo Almaguer salió a decir que en Jalisco: “Sí localizan desaparecidos y que éstos (como supuestamente pasó con Gabo) se van por conflictos familiares”, lo cual hace que la institución que encabeza deje de atender el resto de las desapariciones.

Mientras tanto, todos nos sentimos con la estatura moral para señalar a Gabriel y su familia, pues ellos son la causa de todos los males que ahora padecen. Son ellos, principalmente Gabo, quienes merecen, incluso, un castigo porque: “¡Qué es eso de andar desapareciendo por haber reprobado tres materias! ¡Qué es eso de hacerle perder el tiempo a la Fiscalía habiendo más desaparecidos! ¡Qué eso de marcar y no esperar a que la Fiscalía sea la que te localice! ¡Qué es eso de hacerme perder mi tiempo cuando compartí tu foto en Facebook y ni siquiera estabas desaparecido! ¡Qué es eso de hacerte el desaparecido!”.

Cuando aceptamos como ciertas las verdades que se dieron a conocer tras la localización con vida de Gabriel de la Peña y hacemos con ellas un escarnio público de los involucrados, estamos contribuyendo a que problemáticas sociales se vuelvan asuntos particulares (familiares), lo cual quita toda responsabilidad a quienes deberían de trabajar para que ninguna persona siga desapareciendo en Jalisco y en todo México.

Cuando juzgamos, criticamos, señalamos, etiquetamos y compartimos “nuestra verdad”, no estamos pensando en la manera en que esto aniquila la dignidad de una persona y su familia. Cuando creemos la verdad de la Fiscalía y la replicamos estamos más cerca de parecernos a ellos y, con esto, no sólo nos alejamos de nuestros pares sino que también imposibilitamos de facto todo acceso a la verdad y la justicia.

¿De verdad por esto desapareció Gabriel de la Peña? ¿Acaso Ustedes no dudan de esta versión oficial? ¿Qué pasa, entonces, con el resto de los desaparecidos? ¿A ellos, cómo los están buscando en la Fiscalía? ¿Qué ocurre con nosotros que, en lugar de celebrar que Gabriel esté de vuelta, estamos acabando con su dignidad? ¿Por qué no estamos adoptando a un nuevo desaparecido pero sí quejándonos de haber buscado a quien no lo merecía?  ¿Por qué aceptamos de pronto una versión tan llena de opacidades? ¿Por qué?

Gabriel de la Peña Díaz desapareció el 20 de agosto de 2015 y fue encontrado con vida 10 días después. Hoy todos debemos celebramos su aparición (independientemente de las causas que provocaron su ausencia) pero, a la par, debemos exigir que se nos diga toda la verdad porque la Fiscalía General de Jalisco al reducir un tema tan delicado a conflictos familiares no sólo evade su responsabilidad sino que también nos vuelve culpables de nuestras futuras y posibles desapariciones.

Ayer las justificaciones para desaparecer eran “los malos pasos, el irse con el novio o el andar de fiesta”, hoy lo es “el reprobar tres materias”. ¿Mañana qué será?

@darwinfranco

Por Darwin Franco Migues

Arturo Javier Moreno Ramírez salió de su casa como muchos otros días, tenía una agenda previamente organizada para ese día tanto como para actividades académicas como laborales, además de un compromiso familiar acordado para ese 12 de junio de 2014.  Salió ese día de su casa, como muchos de nosotros lo hacemos a diario, salió para hacer ejercicio y cumplir con sus labores como abogado y docente. Llamó a su prometida para ultimar detalles del compromiso familiar acordando la hora exacta en que se reunirían; sin embargo, ella se quedó esperando pues Arturo nunca regresó a casa.

Arturo Moreno es abogado y hasta antes de su desaparición laboraba desde hace 14 años como profesor en la División de Estudios Jurídicos de adscrito al departamento de Derecho Social, dentro del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara, su alma mater. Proveniente de una familia siempre unida con base firme en el trabajo y la ayuda al prójimo, Arturo estudió derecho en la Universidad de Guadalajara y antes de desaparecer cursaba el último año de un doctorado, del cual por cierto sus compañeros están próximos a graduarse en unos días. En ese doctorado aún sigue su lugar vacío en el aula, ya que la idea de Arturo era seguir produciendo conocimiento en pos de la justicia. Su sueño de convertirse en Doctor en Derecho aún está pendiente.

Durante su época estudiantil, en la carrera de abogado en la Universidad de Guadalajara, compartió las aulas y las actividades políticas escolares con el actual gobernador, Aristóteles Sandoval. Sin embargo, esto poco ha valido para su familia pues ni “la preocupación del gobernador por su compañero” ni la manifestación pública que la Universidad de Guadalajara hiciera 12 días después de su desaparición, han servido para que la Averiguación Previa que se inició el inmediatamente con motivo de su desaparición tenga resultados, pues a un año las pesquisas de los agentes investigadores de la Agencia del Ministerio Público Número 12/C, especializada en desapariciones, son nulas.

Sus padres y su prometida son los que han investigado por sus propios medios qué podría haber pasado con Arturo Moreno. No obstante no dejan darle el debido seguimiento a su investigación ante la Fiscalía General de Jalisco.

La familia de Arturo Moreno se ha incorporado a Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco (FUNDEJ), ahí han estado presentes en sus manifestaciones y en las exigencias que este colectivo ha hecho al gobierno de Aristóteles Sandoval. El 18 de marzo, día en que FUNDEJ solicitó al gobernador una reunión, su padre Javier Moreno se presentó a las afueras de Palacio de Gobierno con la foto de Arturo Javier y con firmeza mencionó: “en el caso de mi hijo no ha existido voluntad de investigar”.

La familia Moreno Ramírez ha venido batallando y sufriendo los estragos de la lenta investigación, pues tanto el padre de Arturo Javier como sus hermanos abogados han dado muchas vueltas a las oficinas de la Fiscalía General de Jalisco y son tantas las veces que de las autoridades han escuchado: “estamos investigando”, “aún no tenemos la información”, “cambiaron al encargado de su caso, le pedimos comprensión”, “tengan paciencia”.  ¿Tenga paciencia? Si paciencia es lo menos pueden tener cuando no saben ni por qué desapareció su ser querido. Paciencia es justo lo que NO se puede generar ante la ineficacia de las autoridades que dicen buscarlo pero no lo hacen.

Sin embargo, los seres más cercanos a Arturo Moreno han sacado la casta y junto con las familias de FUNDEJ siguen exigiendo que las promesas que recibieron en voz del gobernador, el pasado 15 de mayo, se hagan realidad, pues de las mesas de trabajo que se han dado desde entonces entre las familias de los desaparecidos de Jalisco y las autoridades del estado, sí se ha logrado modificar el trato y la atención a las víctimas; sin embargo, la esencia de sus demandas no se han cumplido, ya siguen sin tener acceso a sus expedientes y no hay avances de la búsqueda de sus familiares.

Hoy se cumple un año de la desaparición de Arturo Javier Moreno Ramírez, profesor de la Universidad de Guadalajara, hoy se cumple año desde que esta institución prometió estar cercana a las investigaciones de su catedrático. Hoy se cumple un año desde que el Fiscal, Luis Carlos Nájera, se comprometió ir al fondo de este caso. Hoy se cumple un año de que su familia y su prometida siguen sin saber dónde está y por qué motivos lo desaparecieron.

Ante estas dudas, su prometida desde el amor que se gesta por su búsqueda le escribe: “Mtro. Arturo Javier Moreno Ramírez… Jamás había experimentado un dolor tan grande, una impotencia tan amplia como mi capacidad de amar, una soledad más intensa que mis propias ganas de luchar… Son doce meses de angustia, rabia y desesperación… Son doce meses de ausencia, frustración y silencio… Son doce meses… son doce meses… Y sólo quedan las huellas…”.

Encuentro entre madres de normalistas y madres de desaparecidos de Jalisco

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Nos hermana el dolor, pero nos acerca más la esperanza de la búsqueda de nuestros hijos. 

Por Darwin Franco Migues

Seis meses se han cumplido de la desaparición de los 43 normalistas de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa. Sus padres no han parado su búsqueda y no cesarán hasta que los presenten con vida, así lo enfatizaron las madres de Adán Abraján de la Cruz y Jorge Antonio Tizapa Ledigeño, en el encuentro que se organizó entre las madres de los normalistas e integrantes del colectivo Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos (FUNDEJ) en las instalaciones del Instituto Tecnológico de Estudios de Occidente (ITESO).

Adán Abraján de la Cruz y Jorge Antonio Tizapa Ledigeño fueron desaparecidos la madrugada del 26 de septiembre del 2014 por policías municipales de Iguala y Cocula, Guerrero. Desde ese día sus familias han escuchado de todo: “que están en fosas, que los quemaron en un basurero, que murieron a manos del crimen organizado, que deben superar su dolor y que no hay más verdad histórica que la que se precisó desde la Procuraduría General de la República, el pasado 27 de enero del 2015”.

A 635.2 kilómetros de distancia de Iguala, en Guadalajara, también se escuchan las mismas sinrazones de parte de las autoridades que afirman categóricamente buscar a los desaparecidos del estado de Jalisco. Las convergencias entre lo que viven las familias de los 43 normalistas y las cerca de dos mil 779 desaparecidos que hay aquí en el estado son tan coincidentes que hacen ver que en México no hay interés en buscar a los desaparecidos.

“Si uno no camina por su propio pie en la búsqueda de su desaparecido nadie más lo hará; por ello, no debemos andar solas, debemos apoyarnos porque así como los 43 desaparecidos de Ayotzinapa necesitan de todos también nosotros los necesitamos a ellos para localizar a los desaparecidos de Jalisco”, precisó Esperanza Chávez, quien busca desde el 16 de mayo del 2014 a su hermano Miguel Ángel Chávez Cárdenas, quien desapareció a escasas cuadras de Casa Jalisco, hogar oficial del gobernador, Aristóteles Sandoval.

Sus palabras alentaron a Hilda Ledigeño Vargas, madre de Jorge Antonio Tizapa Ledigeño, quien recordó que la lucha que ellas tienen por sus 43 hijos normalistas es la lucha de todas las madres de desaparecidos de este país: “como padres tenemos que luchar y tenemos que buscar a nuestros hijos con vida, pues no podemos creerle a un gobierno que nos dice puras mentiras y que no nos da ningún tipo de prueba científica donde quede claro eso que dicen sobre la muerte de nuestros hijos. ¡No vamos a aceptar que están muertos, nuestro corazón de madres siempre los buscarán con vida!”.

Por su parte, María Inés de la Cruz, madre de Adán Abraján de la Cruz, mencionó que el Estado no está ya realizando investigación alguna para encontrar a los 43 normalistas: “lo único que quieren es que nos olvidemos de todo, pero nosotras no vamos a dejar de pelear para encontrar a nuestros hijos (…) son ya seis meses y aquí estamos recorriendo el país para exigir justicia”.

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Desde que la PGR precisó su “verdad histórica” el 27 de enero del 2015, el expediente de la desaparición de los 43 normalistas, como afirmaron ambas madres, no se ha movido. Aquí coinciden con lo que pasa alrededor de la desaparición de Miguel Ángel Chávez Cárdenas, pues como asegura su hermana, Esperanza, la investigación tiene nueve meses detenida. Las Fiscalías de Guerrero y Jalisco parecen actuar bajo un mismo parámetro: la inacción.

Inacción que después se transforma en insensibilidad: “A mí hijo (Adán Abraján de la Cruz) lo fueron a buscar a mi casa porque resultó seleccionado por el Instituto Nacional Electoral para ser funcionario de casilla. ¿Cómo es posible que pase esto, qué no saben de nuestro caso? Días después llegó a mi casa, a nombre de mi hijo, una tarjeta de esas que manda el Partido Verde Ecologista de México para descuentos en el súper”, precisó indignada María Inés de la Cruz.

Por esta razón, instó a los alumnos y a los profesores del ITESO presentes en el encuentro a no olvidar a sus hijos ni a los desaparecidos de Jalisco porque si nos olvidamos de ellos, ganarán quienes quien ocultar lo que verdaderamente ocasionó sus desapariciones.

Nueve días sin respuesta del gobernador

FUNDEJ aprovechó encuentro para recordar que hoy (26/03/15) se cumplen nueve días de que solicitaron al gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, una reunión para que éste de respuestas a las demandas que sus subalternos, en la Fiscalía General de Jalisco, han sido incapaces de solventar; entre ellas:

1) Que la Fiscalía General del Estado de Jalisco entregue copia del expediente a cada una de las familias que levantaron denuncia por desaparición;

2) Que el Instituto Jaliscienses de Ciencias Forenses llame a todas las familias denunciantes para proceder a tomar muestras de ADN y que entregue a las familias copia.

3) Que la Agencia del Ministerio Público 12/C, especializada en desapariciones, sea completamente renovada y reubicada a un sitio más céntrico y seguro.

4) Que la Fiscalía General del Estado de Jalisco haga pública la información de desapariciones en Jalisco desde el año 2006 a la fecha.

5) Que se termine de una vez por todas la revictimización de la que somos objeto en declaraciones de voceros de la Fiscalía y del propio Fiscal General.

En estos nueve días las únicas respuestas oficiales que se han escuchado al respecto son que la Fiscalía General de Jalisco y su Fiscalía de Derechos Humanos no pueden “actuar a capricho de algunas víctimas, pues información y atención sí se les da”.

Esto, sin embargo, contrasta con lo que al final del evento narraron la madre de Óscar Alberto Castellanos Monreal, quien desapareció desde el 6 de febrero del 2015, en Zapopan, cuando fue sustraído de su casa por un grupo de personas armadas. Y la de César Gerardo Guerra Liera, desaparecido en ese mismo municipio desde el 3 de marzo del 2015.

La madre de Óscar Alberto presentó su denuncia un día después y es fecha que no tiene ningún tipo de respuesta de las autoridades, pues cuando decide acudir a la Agencia 12/C, especializada en desapariciones le dicen: “aquí no es váyase para allá”, haciéndola dar muchas vueltas con varios funcionarios que ni le dicen nada de su hijo ni le dan acceso a una copia de su denuncia y expediente, ya que aseguran: “que no es necesario que ella tenga eso”.

El caso de la madre de César Gerardo es aún más grave porque al momento de levantar la denuncia no le quisieron dar copia de su denuncia porque el personal del  ministerio público le expresaron que “eso no es importante tenerlo”, así que con un marcador le apuntaron el número de averiguación previa en un pedazo de papel reciclado. Ambos casos están muy lejos de la atención personalizada que se asegura se da a las familias de desaparecidos de Jalisco.

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Son 635.2 kilómetros lo que separan a Iguala de Guadalajara, pero el dolor que une a los familiares les da cercanía y, desde luego, esperanza porque no se está solo en la búsqueda, pues como afirmó Esperanza Chávez de FUNDEJ: “Ayotzinapa necesita de las otras familias de desaparecidos para seguir luchando y éstas requieren del apoyo que se ha dado a los 43 normalistas para que se sepa que aquí también hay de desaparecidos”.

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Por Darwin Franco

Las desapariciones en Jalisco no son un asunto heredado de pasadas administraciones, como asegura el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, pues en lo que va de su gobierno se han registrado en el estado 4 mil 624 indagatorias por desaparición, estas denuncias presentadas en la Fiscalía General y en su Agencia del Ministerio Público 12/C especializada en desapariciones, han derivado en la desaparición de 4 mil 928 personas (2 mil 811 hombres y 2 mil 117 mujeres), esto de acuerdo a la información otorgada vía transparencia en los oficios LTAIPJ/FG/807/2014 y LTAIPJ/FG/002/2015.

De este gran número de desapariciones, la Fiscalía General asegura haber localizado con vida a 3 mil 926 personas y en muerte a 191, lo cual deja un total de mil 441 personas que aún siguen desaparecidas. A pesar de la existencia de estos datos oficiales generados por la Fiscalía General, el gobernador afirmó, al término de la inauguración del Centro de Justicia para Mujeres (05/02/15), que en el estado sólo existen más de dos mil desaparecidos y que éstos corresponden a administraciones pasadas que a su parecer: “cubrieron, solaparon e incubrieron las desapariciones”, lo cual es una situación que no pasa bajo su mandato porque “hoy se transparentan las desapariciones y se está actuando con firmeza, con decisión”.

Sin embargo, esto no es lo que dicen los datos otorgados por la Unidad de Transparencia de la Fiscalía General del Estado de Jalisco, ya que de acuerdo a los datos oficiales existen en el estado desde el año 2006: 2 mil 677 desaparecidos, lo cual supone que el 53% de las desapariciones de Jalisco se han dado en los cerca de dos años que Aristóteles Sandoval tiene al frente del gobierno.

En razón del mismo tema, el gobernador de Jalisco, precisó: “Este fue un tema heredado, que a la fecha, ustedes vieron cuántas fosas clandestinas encontraron, que tenían ahí años, esto es desde años pasados, es un tema heredado que ahora estamos yendo a fondo y estamos atacando de manera directa e inclusive hemos integrado personal para ir a apoyar a estas familias que sufren del dolor”, lo que no expresó el gobernador en su declaración es que uno de los elementos que posiblemente contribuyeron a heredar las desapariciones es hoy su Fiscal General, ya que Luis Carlos Nájera fungió como Secretario de Seguridad Pública en la administración pasada.

Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos de Jalisco, al respecto, condenó las declaraciones del gobernador porque el colectivo asegura que las desapariciones se han incrementado de manera significativa en los años 2013 y 2014, así que si las desapariciones son un tema heredado no hay duda de que la herencia se ha duplicado en lo que va de la presente administración.

De acuerdo a la información otorgada por la Unidad de Transparencia de la Fiscalía General de Jalisco, en 2013 desaparecieron 703 personas y en 2014, 738. Ambas cifras duplican el número de casos que se habían acontecido en el estado durante los años 2011 y 2012, años en donde la violencia en el estado registró sus niveles más altos. Al respecto del nivel de eficiencia que asegura tener la Fiscalía en la búsqueda de personas desaparecidas, como también enfatizó el gobernador, resulta interesante saber que en la Agencia del Ministerio Público 12/C especializada en desapariciones, trabajan un total de cuatro investigadores, los cuales siguiendo los datos oficiales tuvieron que haber resuelto cada uno 871 casos entre los años 2013 y 2014, lo cual contrasta con algunas de las frases que las familias de desaparecidos tienen que oír de estos investigadores cuando van a la Agencia 12/C o éstos se toman la molestia de marcarles: “¿ya apareció su hijo?, ¿qué más información tiene sobre la desaparición, ¡Venga la otra semana, pues no tenemos ningún avance!”.

Entre los años 2013 y 2014, en Jalisco no han logrado regresar a casa mil 441 personas. Lo cual nos coloca a nivel nacional con el segundo estado con más desapariciones, tan sólo por debajo de Tamaulipas.

Indagatorias por desaparición en Jalisco desglosadas por número de desaparecidos, género, localización con vida y en muerte.

Indagatorias Total desaparecidos Hombres Mujeres Localizados con Vida Localizados   Sin Vida Total
2013 2260 2456 1436 1020 1641 112 703
2014 2364 2472 1375 1097 1655 79 738
Total 4624 4928 2811 2117 3296 191 1441

Fuente: Unidad de Transparencia de la Fiscalía General de Jalisco.

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Por Darwin Franco

Se los llevaron hace un mes. Desde aquel 26 de septiembre, no tenemos noticias suyas pero nos han dicho que están investigando, que irán al fondo de esto, que aplicarán todo el peso de la ley y que caerán todos los responsables, que esta es una tragedia que no sucederá jamás y que México ya no es el mismo desde que se los llevaron. De lo anterior, sólo la última frase es cierta: YA NO SOMOS LOS MISMOS porque nos hacen faltan sus 43 voces y nos hacen tanta falta como las 26 mil desaparecidos que, al igual que Ustedes, un día no regresaron a casa porque alguien decidió llevárselos y la autoridad decidió que los buscaría sin realmente hacerlo.

Se los llevaron hace un mes. Todos de alguna y muchas formas hemos salido a buscarlos, a recordarlos, a no olvidarlos porque Ustedes son Nosotros y porque hemos comprendido que ya no es posible andar sin Ustedes y sin nuestros 26 mil desaparecidos. Quizá fue tarde, pero aquí estamos todos recordando que hace un mes se los llevaron y que, esperanzadoramente, están en el mismo sitio que nuestros 26 mil y que están deseando poder regresar a casa.

Se los llevaron hace un mes. Las autoridades no nos dicen nada porque la maraña de impunidad construida desde hace tiempo se les ha salido de las manos y junto con su aparente búsqueda han venido a decirnos (aunque ya lo sabían) que Guerrero, en donde Ustedes habitan y luchan, es una tierra terriblemente fértil en fosas y muerte. Nos han dicho (aunque ya lo sabían) que el crimen ha corroído las estructuras municipales y sus policías, pero también nos han dicho (esto no lo olviden jamás) que no tolerarán que nuestra indignación se torne en violencia. Las autoridades insisten en que nuestra búsqueda se está desvirtuando, pero no detienen a quien dicen está causando estos disturbios, aunque sí atinan a decir que quienes lo hacen forman parte de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa o del movimiento generado en torno a Ustedes y sus compañeros. Las autoridades parece que están más preocupadas por la seguridad que por su búsqueda.

Se los llevaron hace un mes. La indignación generada por su desaparición es tremenda porque ya no es posible contenerla o aliviarla con renuncias como la del gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, o la esperada salida del Procurador General de Justicia, Jesús Murillo Karam (él y muchos también debieran irse, pero no conocen la honestidad ni la dignidad). Que se vayan o no, no nos calma porque esto no ayuda a explicar por qué se los llevaron, por qué alguien puede desaparecer a 43 estudiantes, por qué estas cosas son tan terriblemente cotidianas no sólo en Guerrero sino en todo el país donde la gente desaparece y muere a manos de la policía y el crimen organizado. Nuestra indignación por Ustedes y por Todos es mucha porque todos somos víctimas de estos crímenes de Estado.

Se los llevaron hace un mes. Así que les decimos, fuerte y amorosamente, que no dejaremos que el tiempo o las falsas explicaciones borren sus nombres. Ustedes son 43, Ustedes son y se llaman:

Felipe Arnulfo Rosa (20 años), Benjamín Ascencio Bautista (19 años), José Ángel Navarrete González (18 años), Marcial Pablo Baranda (20 años), Jorge Antonio Tizapa Legideño (19 años), Miguel Ángel Mendoza Zacarías (33 años), Marco Antonio Gómez Molina, César Manuel González Hernández, Julio César López Patolzin (25 años), Abel García Hernández (21 años), Emiliano Alen Gaspar de la Cruz (23 años), Doriam González Parral (19 años), Jorge Luis González Parral (21 años), Alexander Mora Venancio (21 años), Saúl Bruno García, Luis Ángel Abarca Carrillo (18 años), Jorge Álvarez Nava (19 años), Christian Tomás Colón Garnica (18 años), Luis Ángel Francisco Arzola (20 años), Carlos Iván Ramírez Villarreal (20 años), Magdaleno Rubén Lauro Villegas (19 años), José Luis Luna Torres (20 años), Bernardo Flores Alcaraz, Israel Caballero Sánchez (21 años), Arturo Vázquez Peniten, Jesús Jovany Rodríguez Tlatempa (21 años), Mauricio Ortega Valerio (18 años), José Ángel Campos Cantor, Jorge Aníbal Cruz Mendoza (19 años), Giovanni Galindes Guerrero (20 años), Jhosivani Gro de la Cruz (21 años), Leonel Castro Abarca (18 años), Miguel Ángel Hernández Martínez (27 años), Antonio Santana Maestro, Carlos Lorenzo Hernández Muñoz (19 años), Israel Jacinto Lugardo (19 años), Adán Abraján de la Cruz (24 años), Christian Alfonso Rodríguez (21 años), Martín Getsemany Sánchez García (20 años), Cutberto Ortiz Ramos (22 años), Everardo Rodríguez Bello (21 años), Jonás Trujillo González (20 años) y José Eduardo Bartolo Tlatempa (19 años). Le pido encarecidamente que no los olvide.

Se los llevaron hace un mes. No los olvidamos, como tampoco olvidamos a nuestros 26 mil desaparecidos porque Ustedes y Ellos son infinitamente nuestros.

#‎TodosSomosAyotzinapa‪#‎SomosTlatlaya‪ #‎SomosTodosLosDesaparecidos.

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Ilustraciones tomadas del sitio: http://ilustradoresconayotzinapa.tumblr.com/archive

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Por Darwin Franco

“No podemos andar sabiendo que ellos no están”, expresó un joven que acudió a la Acción Global por #Ayotzinapa, la cual también se celebró la tarde de 22 de octubre en las calles de Guadalajara, Jalisco.

La exigencia con vida de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Brugos” se dejó sonar con fuerza una vez más en unas calles tapatías que fueron comandadas por los estudiantes de las Escuela Normal Rural de Atequiza “Miguel Hidalgo”, escuela que, dicho sea de paso, también ha tenido que padecer las represiones de los gobiernos jaliscienses.

Ellos, los estudiantes de Atequiza, fueron la punta de lanza de una marcha que convoco a miles de jóvenes de diversas universidades que si de algo estaban seguros es que no podían seguir callando tanta indignación y violencia. Aquí en Jalisco, ser joven, ser estudiante, también conlleva un alto riesgo.

Esta una compilación de sus palabras y pensamientos, las cuales se ofrecen al lector como una manera gráfica de mirar y leer las razones que los llevaron a plasmar en mantas, cartulinas y cartones su indignación ante una realidad que no desean seguir viviendo y ante la cual ofrecen valentía, amor, compasión, compañerismo y solidaridad.

Sin embargo, como seguramente nos pasa a todos, también se preguntaron: ¿qué pasaría si mañana fuesen ellos los desaparecidos? La pregunta orbita en sus mentes, en sus pancartas, como también habita la valentía y el arrojo por querer un mejor país.

He aquí sus palabras.

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“Lo que escribí es la indignación que existe porque no hay seguridad ni justicia. Vivimos en un estado fallido y esto es lo que me ha motivado a salir”, Ricardo (20 años).

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“Hay muchas personas que están apoyando la causa, pero dicen que manifestarse no sirve de nada; sin embargo, tampoco ofrecen alternativas y se mantienen tibios frente a lo que nos está pasando. Dicen que marchar no es lo correcto, yo les digo que deben de decidirse: ser fríos o calientes, si creen esto es injusto deben salir a las calles para hacer valer sus derechos y no sólo quedarse mirando”, Melissa (23 años).

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“Todo lo que he vivido durante los últimos 40 años es lo que me llevó a escribir mi pancarta. En este país los narco-políticos son indiferentes a lo que nos pasa; por ello, debemos ejercer ya nuestra ciudadanía”, Guadalupe (55 años).

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“Yo creo que el gobierno nos quiere censurar porque somos las voces críticas de este país. Los políticos les tienen miedo a los estudiantes porque nosotros sí queremos cambiar las cosas y por creo que nos quieren lastimar. Yo ahora me siento muy unido a los normalistas porque eso que les pasó nos podría ocurrir a nosotros”, Abraham (22 años).

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“El 02 de octubre sí se olvidó porque la historia se ha repetido. México sí está de luto, pero está prohibido rendirse… yo creo que el enemigo no sólo es el Estado sino también la apatía que no nos deja luchar por nuestra paz”, Daniela (20 años).

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“Somos estudiantes universitarios y estamos cansados de tanta impunidad  que hay en el país. Ahora sabemos que el gobierno nos quiere callar porque entre más sepamos y estudiemos seremos más peligrosos para ellos. Yo quiero un futuro sin represión”, Nancy (20 años).

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“Estoy indignada con estos narco-gobiernos y ya es tiempo de que los ciudadanos cambiemos la política pendeja que tenemos. Es tiempo de actuar”, Laura (19 años).

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“Yo soy estudiante activo de la Universidad de Guadalajara y sé que ser estudiante en México ahora es sinónimo de riesgo por eso me pregunto si yo seré el siguiente en desaparecer”, Carlos, (22 años).

“No soy FEU, soy UdeG, soy Ayotzinapa, soy una estudiante independiente que está indignada con esto que nos pasa. Soy independiente porque no quiero formar parte de quienes hacen política con la tragedia”, Sandra (22 años).

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“Yo era amiga de Ricardo de Jesús, el estudiante de CULagos asesinado en Guanajuato por policías. Escribí esta cartulina en su honor porque él no es nada de lo que ahora se dice. Ricardo era un chico generoso y no un criminal. Incluso para mentir, como lo están haciendo las autoridades, se necesita usar la cabeza”, Liz (21 años).

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“Mantener la ignorancia es algo que el gobierno usa pasa salirse con la suya… a ellos no les conviene que la gente se ponga en su contra porque así no logran sus cerrar sus pactos con el extranjero o con el propio crimen organizado. Yo estoy en contra de que por manifestarnos se nos reprima o desaparezca”, Samuel (21 años).

“El gobierno no apoya a los estudiantes y se molesta mucho cuando alzamos la voz. Si alguien quiere levantarse o exigir algo se nos matan como pasó con los normalistas”, Linda (20 años).

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“Estoy harta de que el gobierno mexicano quiera dejar ignorante al pueblo, pues quitarle la información es tenerlo escondido, es tenerlo abajo. Todo esto ya me tiene hasta el carajo y por eso estoy aquí”, Joy (23 años).

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“El gobierno no está preparado para tener el poder del país y prueba de ello es la injusticia que hizo con los estudiantes de Ayotzinapa”, René (20 años).

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“No me gusta lo que pasó y pienso que entre más seamos los que protestamos se van a pensar un poquito más las cosas los que hicieron esto”, María (65 años).

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“Lo que pasa en Iguala nos ha sacado a las calles porque queremos abrazar a esas familias. Acá en Jalisco también ya estamos muy mal porque ya no sabemos ni quién es el bueno. Yo estoy acá porque tengo 10 hijos y no me gustaría que esto nos pasara a nosotros… sería la muerte vivir algo así”, Albina (62 años).

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“Lucio Cabañas fue un representante de la lucha en Ayotzinapa y quisimos recuperar sus palabras para pelear por los 43 desaparecidos. Yo estoy aquí porque no quiero conformarme con lo que nos está pasando”, Brenda (19 años).

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“La gente debe tomar consciencia de lo que está pasando con este país. Debemos exigir que los 43 normalistas regresen con vida, esa es la prioridad”, Jesús (28 años).

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“Estamos indignados por los atracos que siempre hace el gobierno, pero esto que pasó en Ayotzinapa es la gota que derramó el vaso. Yo ya no sé a dónde vamos a parar, pero sí sé que lucharemos hasta las últimas consecuencias”, José (50 años).

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“La injusticia nos trajo aquí. Debemos expresarnos, debemos exigir porque lo que les pasó a nuestros compañeros normalistas es muy triste… el gobierno no nos respeta”, Marlen (19 años).

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“La corrupción se ha traducido en prácticas siniestras. Todos somos víctimas del miedo que provoca el terrorismo de estado. Todos los que estamos aquí queremos un mejor país, pero nos da miedo que nos asesinen y nos gustaría hacer más pero ahí está ese temor de ser asesinados; sin embargo, ya es hora de irnos envalentonando en ideas y acciones”, Alberto (23 años).

¿Y si mañana fuésemos nosotros? La pregunta, quizá, siga en el aire, pero mientras estemos aquí con vida marcharemos por quienes ahora no están y seremos quienes nos encarguemos de contar su historia, nuestra propia historia.